'Hay mucha más necesidad que antes, mucha, mucha más”

miércoles, 24 de abril de 2019 · 00:00
La situación social - En el comedor comunitario Caritas Felices van niños y niñas cada vez más pequeños Lo expresó Marisa Sánchez, impulsora del espacio comunitario de barrio La Calera. “Antes no venían al comedor porque la mamá trabajaba y no le hacía falta y hoy sí”, señaló en alusión a los chicos y chicas que se sumaron Al comedor comunitario Caritas Felices cada vez van niños y niñas de menor edad, un termómetro de la fuerte crisis socioeconómica. “Son niños muy pequeños a quienes hay que darles de comer en la boca. Es lo que preocupa”, dijo Marisa Sánchez, la cara visible del espacio comunitario de barrio La Calera. “También mandamos muchas viandas a la casa, vienen los hermanos más grandes y les llevan la comida a los más chicos”, comentó al ser entrevistada por El Diario. Marisa afirmó que “se está viendo mucha necesidad, cada vez tenemos más niños y gracias a la gente de Villa María la estamos piloteando”. “Semanas atrás nos faltaba carne y detergente para lavar los platos. Son cosas que a veces no tenemos. Por ejemplo, la sal, algo insignificante pero que a veces no hay”, ilustró. “Nosotros no manejamos dinero, salvo lo que nos da mensualmente el municipio, que lo destinamos a los impuestos, porque como siempre decimos, no se puede pagar los tributos con fideos o arroz sino con dinero”, declaró. “Hay mucha más necesidad que antes, mucha, mucha más”, enfatizó la dirigente social. “Ves a muchos más niñitos que antes. Antes no venían al comedor porque la mamá trabajaba y no le hacía falta y hoy sí”, sostuvo. La cena se sigue sirviendo de lunes a viernes. Además, los sábados la empresa Cotreco brinda el almuerzo. “Caritas Felices no solo es comida sino talleres, calzado, ropa. Lo más bravo es la comida. A la ropa la piloteás, el calzado quizás también, pero la comida es diaria y es muy triste decirle a tu hijo que no tenés para darle, es eso lo que pone triste”, manifestó Sánchez. Además advirtió que “se ve más violencia, hay muchos casos de violencia familiar y muy tristes”. “Nosotros buscamos dar contención desde el comedor. Sigo con el pensamiento de que nuestro objetivo es que en un futuro sea un lugar de talleres, por ejemplo, de taller de cocina, porque está muy bien instalada. Ojalá Dios no me lleve sin poder verlo, pero hoy la situación se da así, está todo muy mal”, manifestó. Cuando se le preguntó si las madres y padres que conoce no tienen trabajo o bien lo tienen, pero de manera muy precaria, respondió: “Algunos no consiguen, otros tal vez no quieren trabajar, otros tienen empleos muy precarios. Pero sea cual sea el caso, los chicos no tienen la culpa. Yo les hablo a las mamás y les digo que nosotros vamos a estar”. “Hay de todo. Mamás con cinco niños que trabajan todo el día, pero que no les alcanza, y el papá hace changas de albañil y no llega a juntar el dinero necesario”, graficó. Así las cosas, asisten 91 chicos y chicas por noche, y además se entregan varias viandas.