'Veníamos a un mundo de hombres, pero logramos romper con eso”
martes, 5 de marzo de 2019 · 00:00
Entrevista con la exdirectora del IPET 49
A horas de haberse jubilado, Myriam Saura contó sobre lo que fue su gestión frente a la ex-Escuela del Trabajo. Los prejuicios, las alegrías, objetivos cumplidos y pendientes...
Escribe: Damián Stupenengo
De nuestra Redacción
Hace apenas algunas horas que Myriam Saura dejó de ser directora del IPET 49 para acogerse en el beneficio de la jubilación. Sin embargo, recibió a El Diario en el mismo lugar en el cual trascurrió los últimos 19 años de su vida.
Llegó a la institución en 2000 con horas cátedras fundamentalmente de Geografía, y en febrero de 2006 se ganó el derecho de encabezar la Dirección. “La sociedad no se imaginaba una directora mujer en la Escuela del Trabajo”, apuntó y agregó: “Veníamos a un mundo netamente de hombres”.
Son apenas algunas de las frases que resumen lo que fue su trabajo, el cual le demandó, al principio, entre cuatro y cinco años hasta poder romper con los prejuicios y ganarse la confianza quienes miraban a ella y a su vicedirectora, Mónica Scarafía, con cierto resquemor, desde afuera y adentro.
-¿Cómo fue estar al frente de una escuela técnica como esta?
-Viví el cierre de las escuelas técnicas estando en otra institución. Pero tuve la gracia y la bendición de hacerme cargo de esta escuela cuando se empezó a trabajar en la reforma de las escuelas técnicas. Eso también fue un factor determinante en las posibilidades que me dio la gestión: trabajo arduo con mucha gente, en equipo, líneas de acción que tratábamos de no desperdiciar para que la escuela tuviese todo lo que necesitaba para las prácticas de los chicos. Entonces, la conclusión es que el período donde se reformula la escuela técnica y aparece la nueva ley fue un componente importante de la gestión.
-¿Siente que la sociedad abraza a esta escuela? Por las donaciones, o la confianza que deposita acá el municipio...
-Creo que a partir de la reformulación de las escuelas técnicas, cuando nuevamente se transforma en la Escuela del Trabajo, que es como se la conoce en Villa María, porque nunca va a dejar de ser la Escuela del Trabajo, lentamente se logró que el medio socioproductivo local y regional volviese a mirar la escuela como formadora de habilidades calificadas, ya no de mano de obra. Y con el trabajo que se hizo desde acá con pasantías, reuniones y demás se fue logrando que la escuela recuperase la mirada, el reconocimiento, el prestigio que tuvo años antes cuando era, sí, Escuela del Trabajo. Fue un trabajo muy continuo desde el interior de la escuela. Por momentos se obtuvieron más respuestas del medio y en otros menos, pero los frutos a lo largo de la quinta promoción de técnicos se van viendo: hoy son las empresas que vienen a querer formar parte de las pasantías, la Municipalidad confía en nosotros, por ejemplo, con la construcción de un simulador de vuelco, etcétera”.
En medio de la charla llega al despacho Mónica Scarafía, quien desde el primer momento acompañó a Saura en la Vicedirección. Hoy es quien tomará la posta de esta mujer de 57 años que había sido la segunda directora en la historia de la institución.
-¿Le quedan pendientes?
-Siempre quedan cosas por hacer, tomarán la posta quienes siguen. Yo tenía dos objetivos principales. Uno era recuperar la Tecnicatura en Madera, que se llama Industrialización de la Madera y el Mueble, y con el apoyo de los maestros se logró. Y el otro era poder dotar a los talleres de la mayor cantidad posible de máquinas, herramientas e instrumentos dentro de las líneas de acción y en eso tuve mucho apoyo de la Vicedirección, jefes de taller, profes, y me voy con la satisfacción de los logros obtenidos. Siempre quedan cosas por hacer, mucho más en una institución pública, educativa, que siempre tiene demandas de la sociedad, pero creo que todas las escuelas técnicas en general están consolidando un proceso de recuperación que por ahí no tiene los tiempos que la sociedad demanda.
-¿Cuáles fueron las mayores alegrías en 13 años de gestión?
-La mayor alegría significó recuperar carpintería, lograr la obra de infraestructura grande de la escuela que permitió cambiar techos, terminar talleres, el incremento y consolidación de la matrícula año tras año.
-¿Y los momentos más duros o complicados?
-Momentos álgidos hubo siempre. Desde el inicio nosotras veníamos a un mundo netamente de hombres donde lamentablemente no habían tenido anteriormente buenas experiencias en gestiones femeninas, entonces hubo que insertarse en ese mundo, demostrar en cierta forma que no todo era lo que se pensaba.
Se armó primero un equipo de trabajo pequeño y que luego fue creciendo. Fue un trabajo de 4 o 5 años lograr acordar y convencer de que uno no venía a destruir nada, sino a construir en equipo.
.¿Contra quién era esa “lucha”?
-Contra todo. La sociedad tampoco se imaginaba una directora mujer en la Escuela del Trabajo. Cuando uno iba a hablar para que los chicos tuviesen pasantía era como que no teníamos una palabra autorizada por más marco pedagógico que tuviésemos, faltaba esa palabra del técnico puro para que el viso de veracidad se pudiese demostrar.
Esa fue una lucha de muchos años. Logramos romper con eso. Fue todo un desafío muy grande y complicado, porque cuando nos hicimos cargo veníamos de ganar un concurso de vicedirección las dos y eso significaba que al momento en que tomábamos el cargo, posterior al concurso, tuvimos que renunciar a las horas cátedra, por lo que para atrás no nos podíamos volver y había que ver cómo hacíamos frente a las distintas cuestiones que surgían, temores, dudas... y creo que fueron los momentos más álgidos de todo esto.
-¿Se va satisfecha?
-Muy satisfecha.
Mónica la interrumpió: “Le queda algo en el tintero”. Quien desde hace horas se convirtió en la nueva directora advirtió: “Es no lograr el festejo de los 90 años de la Escuela del Trabajo, y por eso esta directora la ha nombrado presidenta de la comisión de los festejos, por lo que va a quedar ligada a la institución todo el año”.
Emocionada, con los ojos húmedos por las lágrimas que pudo contener, respondió sobre cómo va a seguir la gestión.
“Igual que como veníamos trabajando. La idea es darle una continuidad. Hace 13 años que estoy al lado de Myriam secundándola con un lugar en la Dirección que ella me dio, con su confianza, su generosidad. Es una persona con una generosidad en sus conocimientos, más allá de que veníamos de atravesar un concurso que ganamos, pero no nos conocíamos y logramos una empatía que no viene en la sangre, que se consigue cuando el otro es generoso. Hubo discusiones, pero siempre a puertas cerradas, siempre hemos acordado, siempre. Hoy me toca ocupar un lugar que no esperaba, siempre soñábamos con irnos juntas. Acá estamos, vamos a seguir con el mismo proyecto que traíamos”.