Los vendedores ambulantes, una tendencia en crecimiento
lunes, 4 de febrero de 2019 · 00:00
En ambas Villas - Bajo el agobiante sol de la siesta, muchos salen a buscar el sustento diario
Durante esta parte del año, animados por el cambiante clima, muchos emprendedores toman las calles para ofrecer sus productos casa por casa
Escribe: Daniel Rodríguez
DE?NUESTRA?REDACCION
Son las cuatro de la tarde y el sol calienta aún más el cemento. Ahí, en medio de las altas temperaturas, una puerta suena rompiendo el silencio de la siesta de cualquier vecino. Del otro lado, con un pan casero en sus manos, un vendedor ambulante ofrece su especialidad a $50; tiene con o sin chicharrón y hasta una variedad rellena con queso cremoso y paleta. No es el único que está realizando la misma tarea durante la tarde: un par de cuadras más allá, desde arriba de una bicicleta, un hombre anuncia - a los gritos -la venta de “palitos bombón y helados”.
Así, en diversos puntos de las Villas, hombres y mujeres se dedican a ingeniarse una nueva manera de acrecentar sus ingresos por medio de creaciones artesanales.
Multirubros
Esta pequeña escala de mercado es variopinta, y va desde los tradicionales pastelitos - de batata o membrillo-, alfajores de maicena, churros, tortas húngaras o tortas materas hasta hamacas paraguayas o pares de media ofrecidos por docena.
También están aquellos que ven el césped alto y ofrecen acomodar un poco el jardín con su máquina bordeadora al hombro.
En tanto, es válido recordar que la zona céntrica de la ciudad ya tiene la clásica afluencia de señores y señoras ofreciendo perfumes a precios intencionadamente accesibles.
Precedente
Tal es la crisis imperante durante este verano que desde hace tiempo ya se proyectaba un aumento marcado en este rubro: durante la temporada invernal (del pasado 2018) una señora se paseaba por Villa Nueva ofreciendo leñas para poder calefaccionar los hogares. Ella, con los diversos recortes de troncos en un pequeño carro, ofrecía dicho producto casa por casa.
Al hablar de estos trabajadores nos referimos meramente a los que están en movimiento, caminando cuadra por cuadra, llamando puerta a puerta con la intención de poder terminar rápidamente la jornada.
En dichos emprendimientos también hay lugar para los productos de limpieza: se puede ver a jóvenes y no tan jóvenes ofreciendo los kits de detergentes, jabones líquidos o los clásicos trapos de piso acompañados por las siempre presentes bolsas de consorcio.
“Es complicado con el pan casero ya que si no vendiste una buena cantidad a la siete de la tarde ya no podés ofrecerlos al día siguiente”, afirmó un vendedor en diálogo con El Diario. No solamente esta persona tiene que soportar el calor sofocante; sino que anteriormente tuvo sus manos adentro de un horno a altas temperaturas para poder sacar su creación en un punto justo. En el caso del pan, el mismo lleva una instancia de amasado y de leudado, sumado a un par de horas más que son de su comercialización -por las calles-.
Es que más allá de la zona de la costanera local, la cual es preferida por muchos, en los barrios de la ciudad también se dispersan los trabajadores a bordo de motos, bicicletas o a pie con su bolso en mano.
Donde haya un vecino que recién despierte, un niño que quiera un dulce o alguien haya puesto la pava: allí intentarán estar primeros con sus productos listos y preparados.
Algunos, los más relacionados con las redes, primero levantan sus pedidos a través de los grupos de compra y venta y, tras ello, salen a llevarlos directamente a los domicilios, pero esa ya es otra historia.