'Los médicos del Pasteur me salvaron la vida”
domingo, 17 de febrero de 2019 · 00:00
Ornella Osti contrajo leptospirosis durante sus vacaciones en Brasil
Escribe Celeste Coschica
De nuestra Redacción
Dos semanas de vacaciones planeadas en Brasil se convirtieron en una verdadera prueba que le puso la vida a Ornella Osti. Junto a su novio, tomaron un avión desde Puerto Iguazú hacia Río de Janeiro, donde comenzaron los síntomas. Aunque al principio pensaron que era una gastroenteritis, Osti no mejoraba y decidieron adelantar el viaje de vuelta. En Villa María fue tratada de urgencia en el Hospital Pasteur y finalmente le diagnosticaron leptospirosis: “Me salvaron la vida”.
Ornella vive en La Plata, donde estudia Trabajo Social, y esta de novio con Otto Vázquez, de Villa María: “Nosotros nos fuimos a Brasil el 2 de enero. Tuvimos un día en Puerto Iguazú y el 5 ya estábamos en Brasil. Primero fuimos a Victoria Espíritu Santo y como no nos gustó nos fuimos a Río de Janeiro. Ahí es donde ella se descompuso. En Brasil fuimos al médico, pero ninguno hablaba español, solo un poco de inglés, pero no nos entendíamos”, relató su novio a El Diario, en una entrevista en la que contaron su historia, pero donde fundamentalmente destacaron el trabajo en el Pasteur.
“Los últimos cuatro días del viaje fueron los más largos de mi vida. Quería llegar ya, me empezaron a aparecer moretones en las piernas, náuseas, diarrea. El médico de allá no supo qué era. Me dieron un suero, pero nada de antibióticos. Pensaron que era una gastroenteritis”, señaló Ornella.
El 12 de enero llegaron a Villa María a la madrugada, se acostaron a dormir y a la mañana temprano se dirigieron al Hospital Pasteur para hacer una consulta antes de volver a La Plata: “Mi idea era simplemente hacer un chequeo para ver que esté bien e irnos a La Plata y hacerle todos los estudios, porque yo ya estaba asustado. Mi idea era llevarla allá porque es donde ella tiene la obra social, que es IOMA y solo cubre en provincia de Buenos Aires”.
Pero cuando ingresaron a la guardia del Pasteur, quedó directamente internada en terapia intensiva: “Tenía una falla renal aguda. Cuando salieron a explicarme qué tenía me dijeron que estaba en estado crítico y muy complicada, pero todavía no sabían qué tenía”.
“Yo estaba muy asustada, no paraba de decir que tenía miedo. Cuando estaba en terapia, los médicos me hacían todo tipo de preguntas. Los médicos del Pasteur son impresionantes y maravillosos”, expresó Ornella.
“Estamos muy agradecidos porque se lo atendieron desde el primer día, no descartaron esa posibilidad”. Analizaron si podía ser fiebre amarilla, zika, chikungunya, dengue o hantavirus: “El hantavirus fue lo primero que descartaron porque no tenía los síntomas. Lo que no pudieron descartar rápidamente fue el dengue o leptospirosis”.
Otto aclaró que en el Hospital se prendieron las alarmas porque ellos no se habían vacunado contra la fiebre amarilla, aunque después se descartó que esa fuera la enfermedad que afectaba a Ornella. Tenía leptospirosis, pero aún no lo sabía.
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Otto Vázquez, novio de Ornella, manifestó su agradecimiento a todo el Hospital Pasteur[/caption]
Agradecidos a la salud pública
La leptospirosis es una infección que se presenta cuando se entra en contacto con la bacteria leptospira. Esta bacteria puede encontrarse en aguas dulces que han sido ensuciadas por la orina de animales. La infección ocurre en climas cálidos. Vale aclarar que la leptospirosis no se propaga de una persona a otra, excepto en casos muy poco comunes.
“El foco se logró detectar, según lo que estuvimos recordando. En Puerto Iguazú paramos en un hostel que tenía una pileta en muy mal estado, el agua estaba muy sucia y nos metimos lo mismo. El agua realmente estaba muy sucia. Pero todos dicen que no pasa nada hasta que te pasa. Nos pasó, por eso una de las cosas que más queremos decir es que tomen todos los recaudos. Que se vacunen, que no vayan a lugares insalubres, que se cuiden de lo que comen. Como era una sola noche nos quedamos, ya habíamos pagado, pero la gente se tiene que cuidar”, manifestaron.
“Cuando salí de la pileta me fui a bañar porque realmente me sentía sucia”, acotó Ornella
Los síntomas empezaron a los cinco días, cuando ya estaban en Río de Janeiro: “Ibamos a estar cinco días en Río y después ya nos volvíamos. Llegamos el 6 de enero y el 7 ella ya empezó a estar muy mal. Fuimos un solo día a la playa. Un día se sintió mejor y fuimos hasta el Cristo, pero en el camino de curvas se empezó a sentir mal de nuevo y estaba muy descompuesta. Fue un viaje de pesadilla porque nos pasó de todo, pero no pensamos que era tan grave. Realmente pensamos que era gastroenteritis”, relataron.
Como Ornella no mejoraba, decidieron comprar dos pasajes y adelantar la vuelta: “Volvimos realmente muy asustados. Conseguimos los pasajes a Córdoba, por eso llegamos a Villa María y la idea era seguir hasta La Plata en colectivo, pero al hacer ese control en el Pasteur, nos quedamos ahí”.
“Muchos hablan mal de la atención de la salud pública, y realmente nada que ver. El Hospital Pasteur es mejor que cualquier clínica privada de la ciudad. Es increíble lo bien que trabajan, el equipo de profesionales. Le dieron una atención y una prioridad impresionante. La familia de Ornella se vino desde Buenos Aires, desesperada, y dispuesta a pedir un traslado a una clínica de allá. Ellos pensaban lo mismo que yo antes de la salud pública”, expresó Otto.
“La familia llegó con la idea de trasladarla sí o sí. Pero la gente del Hospital le supo explicar que estaba bien atendida y el papá se quedó sorprendido por cómo la trataron. Se quedó con la boca abierta cuando vio cuatro médicos y cuatro enfermeros cuidándola permanentemente. Los médicos y los enfermeros la trataron excelente. Era una persona que estaba a 800 kilómetros de su familia y no solo la trataban médicamente, sino que la contenían”, contó Otto, que está abocado a cuidarla y a acompañarla en su recuperación.
“Las enfermeras me consolaban y me tranquilizaban. Me contenían mucho y hasta me hacían bromas”, recordó Ornella.
Al día siguiente de estar internada en terapia intensiva, Ornella tuvo un fallo séptico: “Le falló también el corazón y los pulmones. Por eso la tuvieron que entubar y poner en coma inducido. El riñón no le funcionaba más”. Estuvo en coma 12 días.
A raíz de todos los estudios que le realizaron, se descubrió que tenía un solo riñón, algo que, a pesar de hacerse controles anuales con su médico, nunca le habían informado: “Acá se sorprendió todo el mundo de que nunca se lo hayan dicho”.
Incluso a su novio le habían dicho que la falla séptica que tuvo, tenía una probabilidad de vida de uno sobre 50: “Incluso un médico amigo me dijo que era uno sobre 100. Fue realmente un milagro. Siempre los médicos fueron muy honestos. Creo que llegamos justo, el viaje a La Plata no lo hubiera soportado”.
“El Hospital tenía todas las herramientas para poder tratarla. El diagnóstico definitivo lleva unos días porque hay que mandar los análisis a Córdoba, donde se confirmó que era leptospirosis, y después al Malbrán. Pero fueron muy inteligentes y la trataron con un antibiótico de amplio espectro porque no se podía perder tiempo”, contó su novio.
Ya dada de alta de la internación, Ornella dice que se siente débil, pero se recupera con fortaleza: “Yo ni me enteré de que estuve en coma. Cuando me desperté lo vi a mi papá y a Otto. El médico me explicó la situación y me dijo que fue un milagro”.
La importancia de cuidarse
En total estuvo internada 24 días y hoy continúa con diálisis porque su riñón sigue sin funcionar.
La primera noche que fue dada de alta Ornella se descompuso y tuvieron que llamar a la ambulancia: “El médico, de unos 50 años, nos dijo no había visto un caso de leptospirosis en Villa María en toda su carrera”.
“Me puse a investigar un poco y se dice que es lo que mató a Anna Frank. También se dice que es la peste negra de la Edad Media. Es un virus que a la semana te fulmina, y ella por suerte a los cinco días estuvo atendida en Villa María. Los sorprendente es que si bien no es un caso que se ve seguido, sí lo tuvieron en cuenta y no lo descartaron”, señaló Otto.
Actualmente Ornella hace diálisis tres veces por semana y controles: “Todavía los médicos no creen que esto sea crónico, siguen insistiendo que es aguda y que el riñón se va a despertar y va a empezar a trabajar”, detallaron sobre cómo continúa su tratamiento.
“Todavía me cuesta y me siento débil, termino rendida cuando hago los tratamientos. Pero ahora de a poquito estoy logrando caminar”, señaló Ornella y agregó: “Realmente fue un milagro, aún hoy no entiendo cómo estoy viva”.
“Lo que nosotros queremos es agradecer al Hospital, porque está viva gracias a ellos. Algo que nos gustaría resaltar es la importancia de que se termine el Albergue para familiares, porque realmente es muy necesario para los que no tienen dónde parar. Queremos realmente agradecer a todo el cuerpo de enfermeros y médicos del Hospital. Yo me siento orgulloso de ser villamariense. Cuando leo que lo critican me duele porque le agarré un cariño enorme. También quiero agradecer al intendente, que me ayudó en ese difícil momento”, expresó Otto.
Para finalizar, hicieron hincapié en la necesidad de cuidarse: “Hay que lavar las verduras, si vas a una zona tropical vacunarse. La gente hoy se tiene que cuidar mucho, desinfectar la casa, lavarse las manos. Hay que tener ciertos cuidados y también si te sentís mal, lo importante es ir rápido al médico”.
Otto Vázquez, novio de Ornella, manifestó su agradecimiento a todo el Hospital Pasteur[/caption]
Agradecidos a la salud pública
La leptospirosis es una infección que se presenta cuando se entra en contacto con la bacteria leptospira. Esta bacteria puede encontrarse en aguas dulces que han sido ensuciadas por la orina de animales. La infección ocurre en climas cálidos. Vale aclarar que la leptospirosis no se propaga de una persona a otra, excepto en casos muy poco comunes.
“El foco se logró detectar, según lo que estuvimos recordando. En Puerto Iguazú paramos en un hostel que tenía una pileta en muy mal estado, el agua estaba muy sucia y nos metimos lo mismo. El agua realmente estaba muy sucia. Pero todos dicen que no pasa nada hasta que te pasa. Nos pasó, por eso una de las cosas que más queremos decir es que tomen todos los recaudos. Que se vacunen, que no vayan a lugares insalubres, que se cuiden de lo que comen. Como era una sola noche nos quedamos, ya habíamos pagado, pero la gente se tiene que cuidar”, manifestaron.
“Cuando salí de la pileta me fui a bañar porque realmente me sentía sucia”, acotó Ornella
Los síntomas empezaron a los cinco días, cuando ya estaban en Río de Janeiro: “Ibamos a estar cinco días en Río y después ya nos volvíamos. Llegamos el 6 de enero y el 7 ella ya empezó a estar muy mal. Fuimos un solo día a la playa. Un día se sintió mejor y fuimos hasta el Cristo, pero en el camino de curvas se empezó a sentir mal de nuevo y estaba muy descompuesta. Fue un viaje de pesadilla porque nos pasó de todo, pero no pensamos que era tan grave. Realmente pensamos que era gastroenteritis”, relataron.
Como Ornella no mejoraba, decidieron comprar dos pasajes y adelantar la vuelta: “Volvimos realmente muy asustados. Conseguimos los pasajes a Córdoba, por eso llegamos a Villa María y la idea era seguir hasta La Plata en colectivo, pero al hacer ese control en el Pasteur, nos quedamos ahí”.
“Muchos hablan mal de la atención de la salud pública, y realmente nada que ver. El Hospital Pasteur es mejor que cualquier clínica privada de la ciudad. Es increíble lo bien que trabajan, el equipo de profesionales. Le dieron una atención y una prioridad impresionante. La familia de Ornella se vino desde Buenos Aires, desesperada, y dispuesta a pedir un traslado a una clínica de allá. Ellos pensaban lo mismo que yo antes de la salud pública”, expresó Otto.
“La familia llegó con la idea de trasladarla sí o sí. Pero la gente del Hospital le supo explicar que estaba bien atendida y el papá se quedó sorprendido por cómo la trataron. Se quedó con la boca abierta cuando vio cuatro médicos y cuatro enfermeros cuidándola permanentemente. Los médicos y los enfermeros la trataron excelente. Era una persona que estaba a 800 kilómetros de su familia y no solo la trataban médicamente, sino que la contenían”, contó Otto, que está abocado a cuidarla y a acompañarla en su recuperación.
“Las enfermeras me consolaban y me tranquilizaban. Me contenían mucho y hasta me hacían bromas”, recordó Ornella.
Al día siguiente de estar internada en terapia intensiva, Ornella tuvo un fallo séptico: “Le falló también el corazón y los pulmones. Por eso la tuvieron que entubar y poner en coma inducido. El riñón no le funcionaba más”. Estuvo en coma 12 días.
A raíz de todos los estudios que le realizaron, se descubrió que tenía un solo riñón, algo que, a pesar de hacerse controles anuales con su médico, nunca le habían informado: “Acá se sorprendió todo el mundo de que nunca se lo hayan dicho”.
Incluso a su novio le habían dicho que la falla séptica que tuvo, tenía una probabilidad de vida de uno sobre 50: “Incluso un médico amigo me dijo que era uno sobre 100. Fue realmente un milagro. Siempre los médicos fueron muy honestos. Creo que llegamos justo, el viaje a La Plata no lo hubiera soportado”.
“El Hospital tenía todas las herramientas para poder tratarla. El diagnóstico definitivo lleva unos días porque hay que mandar los análisis a Córdoba, donde se confirmó que era leptospirosis, y después al Malbrán. Pero fueron muy inteligentes y la trataron con un antibiótico de amplio espectro porque no se podía perder tiempo”, contó su novio.
Ya dada de alta de la internación, Ornella dice que se siente débil, pero se recupera con fortaleza: “Yo ni me enteré de que estuve en coma. Cuando me desperté lo vi a mi papá y a Otto. El médico me explicó la situación y me dijo que fue un milagro”.
La importancia de cuidarse
En total estuvo internada 24 días y hoy continúa con diálisis porque su riñón sigue sin funcionar.
La primera noche que fue dada de alta Ornella se descompuso y tuvieron que llamar a la ambulancia: “El médico, de unos 50 años, nos dijo no había visto un caso de leptospirosis en Villa María en toda su carrera”.
“Me puse a investigar un poco y se dice que es lo que mató a Anna Frank. También se dice que es la peste negra de la Edad Media. Es un virus que a la semana te fulmina, y ella por suerte a los cinco días estuvo atendida en Villa María. Los sorprendente es que si bien no es un caso que se ve seguido, sí lo tuvieron en cuenta y no lo descartaron”, señaló Otto.
Actualmente Ornella hace diálisis tres veces por semana y controles: “Todavía los médicos no creen que esto sea crónico, siguen insistiendo que es aguda y que el riñón se va a despertar y va a empezar a trabajar”, detallaron sobre cómo continúa su tratamiento.
“Todavía me cuesta y me siento débil, termino rendida cuando hago los tratamientos. Pero ahora de a poquito estoy logrando caminar”, señaló Ornella y agregó: “Realmente fue un milagro, aún hoy no entiendo cómo estoy viva”.
“Lo que nosotros queremos es agradecer al Hospital, porque está viva gracias a ellos. Algo que nos gustaría resaltar es la importancia de que se termine el Albergue para familiares, porque realmente es muy necesario para los que no tienen dónde parar. Queremos realmente agradecer a todo el cuerpo de enfermeros y médicos del Hospital. Yo me siento orgulloso de ser villamariense. Cuando leo que lo critican me duele porque le agarré un cariño enorme. También quiero agradecer al intendente, que me ayudó en ese difícil momento”, expresó Otto.
Para finalizar, hicieron hincapié en la necesidad de cuidarse: “Hay que lavar las verduras, si vas a una zona tropical vacunarse. La gente hoy se tiene que cuidar mucho, desinfectar la casa, lavarse las manos. Hay que tener ciertos cuidados y también si te sentís mal, lo importante es ir rápido al médico”.