Aseguran que hay pérdidas irreparables en el Scopinaro
Los “Herejes” hallaron en deplorable estado al chalé
“Así encontramos el chalé Scopinaro: abandonado, destruido y saqueado”, tituló Andrés Brarda su posteo en la red social Facebook, donde denuncia el estado en que halló junto a su grupo Teatro de Herejes a la clásica edificación de la esquina de San Juan y Lisandro de la Torre.
“Para su conservación y reconstrucción se requiere de muchísimo trabajo y esfuerzo económico, al punto que hoy puede decirse que hay pérdidas que son irreparables. Se robaron todas las aberturas internas, el cableado eléctrico de todo el edificio, las rejas del jardín del frente, los postigones, que algunos se usaron para hacer una barra o de repisa; la bañadera antigua de los años 30 está como maceta, se realizaron modificaciones edilicias irreparables, realmente han hecho un desprecio descomunal a este hermoso patrimonio histórico de único estilo y características de la ciudad de Villa María”, dijo el director teatral de “Amerindio, historia de una masacre” que se repuso en los últimos días en el Arenero Municipal de barrio Vista Verde.
Teatro de Herejes es un colectivo independiente, que realiza dramaturgias colectivas y de los propios integrantes del grupo, marcando una propia impronta. “Después de tantos años de ensayar en casas de familia, de hacer funciones en diferentes teatros y espacios públicos, bajo el sol, bajo la luna, bajo la lluvia”, alquiló recientemente el citado chalé, (que tiempo atrás ocupara el comedor Concept) con la intención de convertir el antiguo establecimiento en un centro cultural donde se alberguen expresiones artísticas varias, además de una propuesta gastronómica.
Recientemente el grupo se ha conformado como una asociación civil, figura que apunta principalmente “a profesionalizar cada vez más nuestra actividad teatral”, resaltó Brarda, quien recibió en la misma red social diversas expresiones de apoyo y colaboración para poner en condiciones el histórico lugar.
El chalé forma parte de una trilogía de idénticas mansiones que el empresario cordobés Juan Minetti regaló en la década del 30 a cada una de sus hijas. María Minetti, que se casó con el médico Arturo Scopinaro fue la receptora de la mansión villamariense. La segunda está en Mar del Plata y la otra en las sierras de Córdoba.
