El villamariense recientemente designado como integrante del Directorio del Banco de Córdoba, dialogó con El Diario sobre sus nuevas responsabilidades y analizó la situación económica de la provincia y el país
Carlos Seggiaro: “Se acabó el juego de la rentabilidad financiera”
El economista está completando las formalidades que exige el Banco Central para aprobar su nombramiento y para febrero espera estar en funciones. Será el nexo entre la entidad crediticia y el Ministerio de Finanzas. Cree que hay un camino a seguir para salir de la crisis, aunque sostiene que será du-¿Puede contar cómo se llegó a su designación en el Directorio del Banco de la Provincia de Córdoba?
-Cuando el gobernador Juan Schiaretti asume su nuevo mandato, produce algunos cambios en el organigrama y, en ese contexto, con el ministro de Finanzas Osvaldo Giordano establece una serie de modificaciones, una de las cuales es una mayor coordinación entre el Banco de la Provincia y esa cartera. En ese marco se plantea que un miembro del Directorio del Banco esté en representación del Ministerio, y ese soy yo.
-¿Por qué usted?
-Porque yo vengo trabajando desde hace dos años como asesor del Ministerio de Finanzas en los temas de desarrollo territorial, entonces yo voy a tener ahí dos ejes. Uno para coordinar los planes de desarrollo territorial con el Banco en términos de líneas de crédito para proyectos productivos y, el otro, ser un nexo entre el Ministerio y el Banco en términos de articulación de otras acciones.
-En la práctica, un nexo entre el Ejecutivo provincial y el Banco de Córdoba.
-Bueno, sí, lo que pasa es que es con el Gabinete de Finanzas, respondiendo al interés de articular más entre los distintos actores y que el Banco esté más cerca del Poder Ejecutivo, particularmente del Ministerio de Finanzas.
-¿Conocía a Daniel Tillard, presidente del Banco?
-Yo había tenido el año pasado una reunión con él, dentro de los planes estratégicos que hacemos desde Finanzas, pero una reunión muy puntual, no. En estos días sí hemos estado varias veces juntos.
-¿Ya asumió su función?
-No. Yo no estoy todavía designado formalmente, porque el Gobierno de la Provincia decidió ponerme a mí en el Directorio del Banco, pero la formalidad para los directores de las entidades bancarias dice que la designación requiere autorización del Banco Central. O sea que ahora estamos en un trámite que va a durar probablemente todo enero. Tengo ahí sobre el escritorio las declaraciones juradas y todo un montón de cosas que son formalidades, digamos, pero tengo que completarlas, firmarlas, enviarlas... Yo voy a estar probablemente en febrero en funciones operativas dentro del Banco, pero estos días son fuertes...
-¿Al ofrecimiento del cargo se lo formuló Tillard, Giordano, Schiaretti...?
-Giordano me llamó primero para ver si yo aceptaba, porque era lo que él había charlado con Schiaretti. Una vez que yo acepté, hubo una reunión con el presidente del Banco y después yo tuve alguna reunión particular con él para ver cuáles iban a ser mis funciones formales. Ahí supe que voy a estar en dos comisiones: la de Crédito y otra probablemente sea la de Auditoría. Pero también están las otras funciones que le mencionaba y que tienen que ver con el rol que se me asignó desde Finanzas; con esta articulación y con los planes estratégicos productivos, que representan un esfuerzo que la provincia quiere hacer para el desarrollo territorial.
-¿Toma la designación como un reconocimiento a su actividad profesional como asesor de empresas?
-Bueno, yo tengo mi faz privada profesional, pero tengo un perfil de proyectos de inversión de cadena de valor y en ese plano manejo el tema de desarrollo territorial. Con ese rol yo he estado asesorando al Gobierno en la provincia de Santa Fe y al Ministerio de Finanzas acá en Córdoba; además, he trabajado para el Gobierno nacional en alguna investigación de desarrollo territorial... De alguna manera, ese es el rol el que ahora se institucionaliza, a raíz de que la lectura que uno hace dice que viene un país distinto.
-¿Qué país es el que viene?
-Yo siempre digo que los gobiernos nacionales en la Argentina tienen ciclos. Es decir, hay un ciclo donde los gobiernos juegan a favor de los acreedores y otro ciclo donde los gobiernos juegan a favor de los deudores. El ciclo de Mauricio Macri fue un ciclo donde el Gobierno jugó a favor de los acreedores. O sea, si vos tenés un plazo fijo, sos un acreedor; si vos hacés una Lelic, sos un acreedor... Por otro lado, el que tomó un crédito en los últimos dos años está “al horno con papas”. Y ese ciclo terminó mal, como suelen terminar todos los ciclos de procesos de endeudamientos y de rentabilidad financiera. El país se endeuda ferozmente en esos ciclos. Lo que viene ahora es un ciclo donde hay que pagar una deuda descomunal y, por lo tanto, hay que generar producción, divisas, etcétera. Y donde la política del gobierno va a jugar en favor de los deudores. El año que viene, el que tiene un plazo fijo se va a encontrar con que ese plazo fijo está por debajo de la inflación, mientras que el que tome un crédito se va a encontrar con que ese crédito va a estar en una posición más favorable frente al conjunto de las variables macroeconómicas y probablemente también se sitúe por debajo de la inflación, como ocurrió en 2013, 2014, 2015, cuando uno tomaba un crédito a tasa fija en pesos con una tasa que estaba claramente por debajo de la inflación. Y el año que viene vamos a ver eso. O sea que cambia el perfil del sistema financiero, porque en realidad un sistema financiero que operó en alta rentabilidad ahora va a tener que volver la cuestión crediticia productiva.
-¿Se acabó la “timba”?
-Un banco privado el año pasado tomaba un plazo fijo y lo metía en Lelic, y vos ibas a pedir un crédito como empresa y a la entidad le importaba poco dártelo, mientras que ahora los bancos van a tener que salir de nuevo a apoyar el sistema productivo porque no va a haber más Lelic al 80% ni nada por el estilo. Además, habrá probablemente un cambio en la posición del Banco Central, que va a hacer que los bancos vuelvan jugar ese rol, porque hoy lo tenemos a Miguel Angel Pesce en la presidencia, y él estaba en el Banco Central como vicepresidente con Cristina Fernández y fue quien hizo la reforma de la Carta Orgánica en 2012; una reforma que en un punto decía que los bancos tenían que prestar el 5% de los depósitos para créditos, algo que cuando asumió Macri y puso a Federico Sturzenegger simplemente dejó de cumplirse.
-O sea que no hace falta modificar nada, hay que aplicar lo que ya está...
-En mi opinión, dentro de una semana o dos el Banco Central le va a mandar una circular a todos los bancos recordándoles que está vigente. Va a haber todo un proceso que tiene que alentar todo el crédito productivo. Digamos, se acabó el juego de la rentabilidad financiera y en este escenario el Banco de Córdoba se va a acomodar como todo el sistema a unas nuevas reglas de juego del país.
-¿En ese contexto y a raíz de los que usted dice se puede pensar que Argentina debe ser de doble matriz?
-Totalmente. Si uno hace la lectura de lo que es Matías Kulfas (ministro de Desarrollo Productivo de la Nación), Martín Guzmán (ministro de Economía) y Cecilia Todesca (vicejefa de Gabinete), ese trípode; si uno mira lo que han pensado y lo que han escrito, lo que han dicho en diversos ámbitos, no solo ahora sino lo que venían diciendo hace rato, el perfil es este, es decir, tiene que ser un país que genere más exportaciones, que genere más divisas y no producción primarizada.
-¿Es por ahí?
-Es por ahí. Mire, yo hice un proyecto para un grupo de productores de una planta de malta para exportaciones. Si uno mira la retención a la exportación de la cebada, quedó en 12%, pero la retención a la exportación de malta está en 5%, es decir que vos exportás la materia prima sin procesar y te voy a castigar. En la medida que proceses y exportes con un mayor número de empleados, vas a tener una ventaja en ese diferencial de retenciones. Para este lado debió ir siempre la película. Ese trípode (Kulfas, Guzmán y Todesca) tiene una lectura diferenciada de los economistas ortodoxos sobre el eje de los problemas de la Argentina, que es el llamado estrangulamiento externo, es decir, la falta de divisas porque no sos competitivo. Es una lectura distinta al resto de economistas como Sturzenegger, que dicen que el principal problema es el déficit fiscal. Estos tres nuevos funcionarios dicen que ese es un problema, pero no es el principal, sino que el principal es la falta de competitividad de la economía. Por eso es que esta política va a tener que tener sí o sí un dólar alto. Alguno dirá que para ser competitivo hay que tener tecnología, obviamente, pero es otro punto. Uno no puede tener atraso cambiario para ser competitivo en el mundo.
-¿En este contexto, cómo ve a Córdoba, que para realizar obras y también para seguir funcionando tuvo que acudir a mercados externos?
-Como todas las provincias y la propia Nación, tiene dificultades fiscales en el escenario recesivo de estos últimos años. Usted lo habrá escuchado a Osvaldo Giordano diciendo que todos los meses la situación se va debilitando. Todos los gobiernos provinciales dirán al igual que la Nación que tienen dificultades fiscales. No es un secreto el déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba. No va a ser un año fácil 2020 y esa es una de las razones que explican por qué el Gobierno de la provincia tiene que articular mejor entre sus distintas ventanas. Y la lectura es entonces que el Banco de la Provincia tiene que definir junto con el Ministerio de Finanzas, porque todas las ventanas del Gobierno provincial tienen que articular de una manera más eficiente en un contexto de restricciones presupuestarias y de recursos.
-En una reciente visita a Villa María como ministro, Roberto Avalle dijo que la industria cordobesa estaba funcionando con alrededor del 40% de la capacidad instalada...
-Es así. Obviamente, que tiene que plantearse un proceso de reactivación para que la economía vuelva a arrancar.
-¿Se puede decir que apenas estamos arrancando y el camino es muy largo?
-Sin duda, porque el país está muy golpeado y nadie puede ser excesivamente optimista en un contexto así. Argentina viene en la banquina desde 2012, en realidad. Si uno mira el PBI desde el año 2012, venimos un año bien, un año mal... Pero siempre subía 1 punto, bajaba 1 punto. Y en 2018 y 2019 la caída del PBI fue de 3 puntos cada año, o sea que tenemos dos años de recesión y por supuesto que de esto no se sale alegremente, porque además el país está recontra endeudado. Argentina tiene una deuda descomunal a nivel externo, impagable, que hay que renegociar. Y la negociación no va a ser fácil. O sea, no tenés crédito y tenés parte del aparato productivo muy golpeado, con alta inflación, que es un combo muy complicado. Así y todo, digo que podemos tener la mejor expectativa de que esto puede salir adelante, pero no podemos tener un exceso de optimismo de pensar que la economía argentina va a tener un 2020 muy alegre .
-Así y todo, me dijo que “es por ahí”, por donde se eligió transitar ahora...
-Yo creo que uno puede pensar que es por acá en un plano de valores ideológicos. Ahora, es por acá también porque no hay margen de maniobra para otra cosa. Porque si uno piensa en el cepo, ¿quién lo puso? Macri. ¿Quién reperfiló la deuda? Macri. En realidad, tampoco hay mucho margen. Yo a veces me encuentro gente que me dice en las conferencias que la Argentina es imprevisible. Y yo les digo que no hay nada imprevisible acá, porque el margen de maniobra es muy reducido, de tal manera que es por acá porque tampoco tenés muchas opciones a las que están planteadas desde el nuevo Gobierno.
-Fuera de la economía, ¿qué le preocupa?
-En lo personal, como ciudadano y como economista, me preocupa la grieta. Me preocupa que cada vez haya más sectores negando al otro, creyendo tener la verdad absoluta. Yo soy de los que piensa que si en este país no se genera un nivel de consenso mínimo, no se puede salir adelante y creo que es el elemento más preocupante trasladado al año que viene, porque yo me temo que la conflictividad aumente.
