Estacionamiento medido - Los concejales de la oposición le respondieron al secretario de Gobierno

“Siempre dijimos que esta concesión era meramente recaudatoria”

Para los ediles de Vamos Villa María, Rodríguez “limita el estacionamiento medido al solo fin de recaudar”, lo que “implica no saber qué se está gestionando y desaprovecharlo como instrumento ordenador del tránsito”
jueves, 26 de diciembre de 2019 · 09:00

A pocos días de finalizar el período de transición para que el Ejecutivo que conduce Martín Gill definiera cómo el municipio va a implementar el servicio de estacionamiento medido, aún no hay un proyecto presentado.

Ese fue uno de los motivos por los que el anterior bloque de concejales de la oposición, a los que se sumó la edil Verónica Navarro, rechazaran el aumento propuesto en la Tarifaria 2020, dejando la hora de parquímetro en 6 pesos, valor que se mantiene desde hace cuatro años.

Días atrás, ante El Diario, el secretario de Gobierno, Eduardo Rodríguez, admitió que la tarifa a ese valor “es deficitaria por donde se la  mire”.

“Creo que los concejales no entendieron la mecánica de la Tarifaria. La idea era dejar autorizado el aumento de hasta 15 pesos, pero cuando se pasara de 6 a 10 pesos tenía que volver al Concejo, que iba a decir si estaba o no de acuerdo con ese valor. Ahora habrá que hacer nuevamente el trámite. En caso de llegar a definirse un precio, el Concejo tendrá que aprobar esa suba (si está de acuerdo) y además modificar la Tarifaria”, remarcó el funcionario en otro párrafo.

Los concejales del bloque Vamos Villa María salieron a responder las declaraciones de Rodríguez, a través de un comunicado que hizo llegar a nuestra Redacción.

 

Lágrimas de cocodrilo

“El estacionamiento medido en la ciudad es como el papel arrugado, por más que lo alises nunca será igual. El actual -ex desde hace 20 años- Gobierno municipal, se encargó rigurosamente de permitir el bastardeo del funcionamiento del servicio haciendo que se desnaturalice. Sumado a ello el abusivo ejercicio de la concesión por parte de Federación Mercantil, cuando, por ejemplo, decidió de modo unilateral romper la letra de la concesión y engañar al usuario cobrando una tarifa que no contemplara el tiempo real, lo que solo fue posible por la ausencia de control por parte del municipio.

Por eso ahora, el llanto del cocodrilo que se comió la cría  redunda en una verdadera hipocresía. Ver al flamante secretario de Gobierno en este papel mueve a risa. Siempre sostuvimos que esta concesión era meramente recaudatoria. El municipio solo buscó que pase el tiempo y llegar al fin de la concesion sin tomar una sola decisión, sin importarle ni el vecino ni el tránsito, protagonizando un verdadero papelón publicando en el Boletín Oficial una tarifa de ocho pesos, cuando se había mantenido sin aumento en 6 pesos.

El  estacionamiento medido nació como una herramienta  más dentro del sistema de tránsito, y el ‘deber ser’, era ordenarlo, y así lo entendemos. En tal sentido, limitar el estacionamiento medido al solo fin de recaudar, como emerge de los dichos del reluciente secretario de Gobierno publicados en este medio, implica primero no saber sobre lo que se está gestionando, y luego desaprovecharlo como instrumento ordenador del tránsito en las zonas congestionadas de las ciudad.

Por ello, lo comentado daría a priori la impresión de que el Gobierno tiene una idea corta de la ciudad que queremos en cuanto al tránsito, ya que de ese debate surgen las necesidades y usos. Así, pagar incluso un peso la hora podría ser caro, dado que no hay ninguna contraprestación. Del mismo modo, pagar 15 pesos llevaría a una suma mensual que está por encima de cualquier alquiler de una cochera céntrica techada por mes.

Seguros estamos de que el camino para encontrar una solución consensuada con la comunidad nunca comienza por el cuánto. Las buenas ideas siempre surgen primero con el para qué, luego aparece el cómo y, por último, solo al último, el cuánto.

Las tendencias modernas desalientan el uso del automóvil o motocicletas, y promueven el transporte público sin gases polusivos. Por ende, el caminar, la bicicleta, y otros medios alternativos apuntando a una sociedad que haga más ejercicio y lleve una calidad de vida más sana. Por lo tanto debemos pensar en playas de disuasión, ingreso y radios diferenciados y, según horas pico, semáforos inteligentes, programados por fluctuación de tránsito, bicicletas públicas, transporte público circular para llegar a las proximidades céntricas, etcétera.

Señor secretario de Gobierno sí entendimos, solo tenemos miradas diferentes. Mientras para el Gobierno que usted representa la cuestión es solo de tarifas, para nosotros es una cuestión de tránsito y seguridad vial, una herramienta que sirva para ordenarlo, un medio, no un fin.

Una ciudad moderna nos espera y debemos debatir cómo alcanzarla, pero simplemente pagar por estacionamiento a la orilla de las aceras, es atrasado, recaudatorio, no ordena nada y huele mal”, concluye el texto firmado por Karina Bruno, Natalia González, Carlos Primo, Luis Caronni y Romeo Benzo.

 

Tres meses de transición

Cabe recordar que a fines de septiembre pasado, el servicio volvió a manos de la Municipalidad, tras finalizar el contrato de la concesión otorgada a Federación Mercantil.

En ese momento, se anunció que el Ejecutivo se iba a tomar 90 días para analizar cómo se incorporaban los empleados de Federación Mercantil, la readecuación de la tarifa, y la manera en la que se iba a implementar el servicio.

“Lo único que ingresó al Concejo es el proyecto para eliminar el pago voluntario, que estuvo una sola vez en el temario de la Comisión de Acuerdos, antes de aprobar la Tarifaria, pero no se lo trató”, precisó Bruno al referirse a la falta de un plan concreto de parte del municipio.

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