No quieren que nadie esté solo en Navidad - Iglesia invita a los que no tengan con quién pasar la Nochebuena
“Queremos compartir con todos”
La Iglesia Cristiana invita a todos los que quieran sumarse a disfrutar la velada juntos. “Al principio las personas están cohibidas, pero luego se enganchan, charlan y se ríen”, destacaronEscribe Daniel Rodríguez
De nuestra Redacción
Cada Nochebuena tiene cientos de condimentos que la hacen especial y única. Entre ellos, el cruce de los brazos, el chinchín de las copas y el deseo de paz ante el nacimiento de Jesucristo.
Ese mismo panorama que tienen muchas familias no significa que sucederá en todos los hogares de nuestra localidad y región. Muchas personas, por diversas cuestiones, no tienen con quién pasar la velada y, obviamente, algún pesar puede correr en su interior.
Tal contexto esquivo es sobre el cual reflexionaron los integrantes de la Iglesia Cristiana, ubicada en calle General Paz 260.
Es que justamente el leitmotiv elegido por los integrantes de tal espacio es que nadie pase las fiestas solo.
Javier López, quien hace cuatro años comenzó a realizar la “Navidad puertas abiertas”, dialogó con un periodista de El Diario.
“A esto el grupo lo viene haciendo hace siete años”.
“Hay mucha gente que lamentablemente está sola o está de paso en la ciudad por algún motivo y no tiene dónde estar o con quién compartir. Entonces y se enteran y se acercan”.
Acrecentando tal deseo de compartir, el entrevistado recalcó que “un rato antes de la cena, los jóvenes de la iglesia salen a dar una vuelta por la plaza y siempre hay gente sola, sentada, que ya te das cuenta de que no tiene adónde ir, y se la invita”.
En cuanto a las reacciones, López mencionó que “a algunos les cuesta un poco comprender que es gratis, que queremos compartir con ellos”.
“Al principio están cohibidos, hasta que se enganchan, charlamos y sorteamos regalos para todos”.
“Ahí uno observa que a la gente comienza a cambiarle su rostro: es otro, más iluminado, se ríe, charla, y todas esas cosas no tienen precio”.
Agradecidos
Respecto a quienes en algún momento asistieron a tales invitaciones, el colaborador también asintió que “hay mucha gente que en su momento participó por primera vez y se congrega luego. Les ha gustado el grupo y han entendido el objetivo que tenemos: pensar en el prójimo y ver las necesidades que hay”.
Respecto a los asistentes, el año pasado hubo aproximadamente 70 personas. Pero por cómo se han dado las cosas este año a nivel económico se calcula que serán muchas más.
En ese mismo sentido, López destacó que hay personas que sí tienen para comer, pero no tienen con quién pasarlo; por eso mismo las invitó a cocinar un poco más para compartirlo con los presentes. En tanto, quienes no posean recursos también pueden asistir sin ninguna objeción.
“Hay familias que van todos los años, que son de la ciudad, que tienen familiares, pero lo mismo van a cenar a la iglesia; entonces entre todos llevamos comida, un poco más, porque hay gente que tiene para llevar y también hay quienes no tienen. Hacemos todo en una sola mesa y cada quien saca lo que desee”.
Viajando hacia atrás
Hace siete años apenas, cuando esta iniciativa comenzó, fueron 20 las personas que se unieron; hoy la cifra es muy distinta, pero el reporteado rescató que no existe problema alguno: “La capacidad del salón es para 300 personas”.
“Creemos que este año va a ser un poco más de gente, de familias”. “Estamos en contacto con la gente y vemos cómo está la cosa. Hay muchos que no tienen, pero no van por vergüenza. Queremos que entiendan que eso no importa, es venir y compartir”.
“Mucha gente dona los regalos y el dinero para hacer compras. Nosotros apenas van llegando le preguntamos cómo se llaman y después les damos los regalos con su nombre”.
“El ambiente, la atmósfera que se genera es genial. Después llega el brindis, los abrazos y demás”, dimensionó.
Reencontrar la sonrisa
Muchos tejidos son los que se movilizan durante cada brindis. Tal como se elevan las burbujas, también emergen las lágrimas ante recuerdos muy duros.
Respecto de esto, el creyente recordó un evento: “El año pasado un hombre nos contaba que hacía años que no festejaba la Navidad porque falleció su único hijo; y que en ese momento recién pudo volver a sonreír”.
Apelando al costado de la fe, el entrevistado también aseveró: “Uno va dispuesto a darles a conocer este Dios maravilloso que transformó nuestras vidas, que eso que nos faltaba era él”.
“Siempre aprovechamos para compartirlo porque algunos van a compartir la cena y otros, con una búsqueda particular”, reflexionó.
Es importante destacar que los interesados en sumarse, tal como se dijo, pueden asistir desde las 21 a General Paz 260. Habrá cena, mesa dulce y compartirán una noche, sin dudas, inolvidable.
