Exalumnos de la Escuela del Trabajo: toda una vida cultivando amistad
La sana costumbre de reencontrarse un par de veces por año revive la camaradería, la amistad y los recuerdos de su paso por la Escuela del Trabajo hace largos años.
El imán de estos gratos momentos es Miguel Mulinetti, en su propia y hospitalaria casa donde siempre sorprende con sus habilidades gastronómicas. Cocina de todo y nunca repite el menú. Lo principal es el inocultable espíritu de amistad, los recuerdos compartidos y el don de gentes que caracteriza a todos y cada uno. En cada encuentro, como el del pasado sábado 14 (foto), el tiempo parece detenerse y desear que las horas no cuenten y solo resta esperar la próxima excusa. Héctor Cavagliato
