Opinión - Adelmo Martoglio, médico villamariense radicado en Canadá, habla de un sistema de salud modelo

Ni privados ni públicos, comunitarios

¿Es posible en Argentina tener un sistema de salud sostenido por la comunidad, donde todos puedan recibir la misma atención? Un profesional de Villa María radicado en Canadá nos cuenta cómo puede funcionar
jueves, 19 de diciembre de 2019 · 09:45

Adelmo Martoglio es un médico y docente universitario radicado en Toronto, Canadá.

De visita en esta ciudad, leyó en las páginas de nuestro diario la información sobre el reconocimiento a tres neurocirujanos locales. Esa nota lo motivó a escribir una carta en la que se plantea una inquietud: ¿Por qué teniendo tantos valores e inteligencia no podemos acceder a un mejor sistema de salud? Este es el texto:

“Me dirijo a este prestigioso diario para hacer públicas mis felicitaciones a los tres científicos doctores Olivero, Cañas y Gaviria, quienes han logrado reconocimiento internacional por el gran avance en cirugía de tumores cerebrales. Ello pone una vez más a luz el esfuerzo, la dedicación e inteligencia de profesionales argentinos, cualidades bien sabidas y reconocidas en el mundo entero.

Por otra parte, este mismo diario aclara la desventaja, lo difícil que es para las ciencias y tecnología argentinas estar al mismo nivel que ‘el primer mundo’. ¡Qué triste es reconocer que somos de segunda! ¡Qué triste es tener tantas buenas intenciones y sabiduría en nuestra juventud, pero no tener oportunidades de desarrollar porque no hay un sistema que esté a nivel ‘de primer mundo’!

¿Qué es lo que sucede en nuestras excelentes comunidades y en este maravilloso país argentino? ¿Por qué debemos ser de segunda clase habiendo tanta inteligencia en todos los ámbitos científicos y técnicos que impiden nuestro avance?

No culpemos solamente a políticos como habitualmente hacemos. Más bien, hagamos un repaso de lo que no hacemos todos, en conjunto, para tener una mejor ciencia y tecnología que sirva por igual a todos los habitantes en especial cuando la enfermedad nos golpea y necesitamos atención médica hospitalaria.

 

Primer mundo

Deseo contarles lo que se hace en aquellos países ‘de primer mundo’ para estar a ese nivel. Soy médico cirujano practicando en Canadá, he tenido la oportunidad de trabajar varios años en Argentina y puedo comparar lo que sucede en uno y otro país. Desde ya les aseguro que el problema no es tanto la falta de dinero, sino organización. Aquí se aplica de lleno el dicho ‘la unión hace la fuerza’.

La unión de los recursos destinados a la atención médica hospitalaria, como es organizado en Canadá, hacen que los hospitales sean de primera, los profesionales dedicados a salud, tanto médicos como enfermeras y técnicos son bien remunerados y la tecnología avanza al paso necesario para estar al día del increíble y acelerado cambio que diariamente observamos. Pero lo  fundamental de ese sistema es que todas las personas son tratadas por igual, sin tener en cuenta la situación económica o social de ese individuo.

¿Cómo está organizado el sistema canadiense de salud? ¿Cuál es la gran diferencia entre Argentina y Canadá? Ambos países tienen más o menos el mismo número de habitantes y ambos tienen grandes extensiones de terrenos, algunos muy poblados y otros no. Las poblaciones son también nuevos inmigrantes o hijos de inmigrantes. En suma son dos países similares en cultura y educación.

En los últimos cinco decenios, Canadá optó por tener un sistema único de salud. Es decir que hay solamente un sistema que maneja el ingreso y egreso de fondos destinados a salud, equivale a una mutual única central. El 80% es nacional y 20% provincial. Con ello se une todo en un centro muy bien controlado para que los fondos destinados a salud lleguen a las comunidades.

También lo más importante que entendieron los países ‘de primer mundo’ es que regionalizando la atención médica hospitalaria da inmenso progreso tanto científico como técnico. Ello quiere decir unir todo en hospitales únicos para dar servicios a todos por igual. Dichos hospitales ofrecen diferente complejidad dependiendo de las necesidades de la comunidad a la que sirve. Además, por ley, alta complejidad se practica solo en aquellos servicios autorizados.

No hay clínicas privadas. Todos son hospitales regionales sin fines de lucro administrados por un Consejo de Administración organizado de esa comunidad y sin fines de lucro. No hay injerencia política ni del gobierno. El hospital solicita los fondos necesarios para la atención médica hospitalaria y edilicia de acuerdo a la población a la que da servicios. La unión de servicios bajo un mismo techo hace que los profesionales médicos, enfermeras y técnicos tengan casuística y se vean constantemente haciendo lo que más saben; y de ahí el éxito que la experiencia da al profesional. Hacer un caso al mes es menos exitoso para el paciente que si ese equipo médico practica lo mismo varias veces a la semana.

 

Comunitarios

Además y, creo, lo más importante, la comunidad donde está ese hospital trabaja arduamente para conseguir fondos para seguir avanzando en ciencia, tecnología y edificación. Así hay muchas nuevas alas y servicios de hospitales que se construyen y desarrollan con fondos que la comunidad consigue a través de la fundación, sin fines de lucro de ese hospital. La comunidad ama a su hospital y dedica tiempo y fondos para el progreso del mismo.

Todos los argentinos nacimos y crecimos en un sistema doble, donde los desventajados van al hospital público y los demás a clínicas y hospitales privados. Esa división lleva al estancamiento científico y técnico ya que no hay dinero que alcance para tantos cambios que diariamente vemos en cuanto a ciencia y tecnología. Tal vez, hace medio siglo las clínicas privadas contando con un buen médico y algún aparato de emergencia podían seguir adelante. Hoy no es más así. Con tanto y tan rápido avance de las ciencias es imperioso unir todo lo destinado a salud bajo un solo sistema muy bien organizado que de los servicios que las comunidades necesitan y saben; ya que con la comunicación la gente muy bien se entera de lo que se hace en otros países y piden con razón el progreso científico y técnico que todos merecen.

Pensemos unidad, pensemos progreso, pensemos por qué debemos seguir siendo de segunda con tanta inteligencia y deseos de progreso en nuestros jóvenes. Hagamos los cambios necesarios para pasar a ‘primer mundo’. Tenemos los recursos si los unimos en un sistema único de salud”.

 

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