Investigación de la Universidad Nacional de Villa María reveló altísimos niveles de pobreza e indigencia
Constatan indicadores de fuerte desigualdad en barrio Las Playas
Se encuestó a casi un tercio de las personas que habitan en el sector. Lo relevado muestra que lo educativo es una necesidad básica insatisfechaEscribe: Diego Bengoa
DE NUESTRA REDACCION
Un trabajo sobre “Condiciones de producción de disposiciones y experiencias infanto-juveniles en barrios periféricos populares” realizado desde la Universidad Nacional de Villa María en barrio Las Playas arrojó preocupantes indicadores sociales.
La investigación comprendió una encuesta multidimensional, para lo cual se tomó una muestra muy representativa de 365 familias -son 1.430 personas- de las 1.170 que habitan en ese sector.
El censo se efectuó en agosto del año pasado y en estas semanas se están procesando los datos, que todavía no fueron oficializados. Algunos de estos fueron adelantados a El Diario por Paula Pavcovich, coordinadora general del CEPIA, docente investigadora de la UNVM, profesora de Historia y Magíster en Administración Pública.
El eje de la exploración fueron las niñas, niños, adolescentes (N, N y A) y adultos y lo desarrollado es muy similar a lo que se hizo en barrio Botta hace cuatro años y en La Calera hace seis.
Pavcovich contextualizó que en principio el relevamiento se iba a hacer en junio de 2018, pero ante la primera gran devaluación se pasó a agosto, mes en que volvió a suceder lo mismo. Lo hicieron en ese entonces, y visto todo lo que sucedió en este 2019, claramente los resultados de ese momento son, se presume, mejores que el cuadro actual.
De acuerdo a lo que fue desmenuzando Pavcovich, si se toman en cuenta solo los ingresos familiares por trabajo, casi el 70% de las personas se encuentra por debajo de la línea de pobreza y un 21% está por debajo de la línea de indigencia, según los parámetros del INDEC.
“Cuando vimos otro tipo de ingresos surgió que esta idea de que las familias viven de planes sociales es absolutamente errada, porque el principal ingreso provenía del trabajo, algo que se complementaba luego con algunos planes sociales y con la Asignación Universal por Hijo (AUH)”, graficó.
Agregó que se observó que “la pobreza se define más por ingreso que por desocupación” y que “no alcanza la plata de quienes trabajan".
Paradójicamente, incluyendo la AUH en el cálculo de los ingresos familiares (o sea, sumando los ingresos por trabajo y la AUH), se obtuvieron peores cifras: un 72% de pobreza, de la cual un 60% es indigencia, siempre teniendo en cuenta lo que marca el INDEC.
“Se eleva la indigencia porque hay muchas familias que no perciben la AUH”, argumentó la entrevistada.
Pavcovich recalcó que estas realidades se presentan en un mapa con características que contienen la situación, porque no se trata de villas. Por ejemplo, hay cobertura casi total de agua potable y cloacas, el 70% es propietario de su vivienda y “hay un gran porcentaje que tiene gas natural, pero con lo caro que resultaron las tarifas, les conviene la garrafa, por lo que ese servicio dejó de ser un indicador de calidad de vida”.
Entre lo positivo se encuentra también la existencia de redes familiares, “porque es raro que se vayan del sector”. “Hay una relación con Villa Nueva en la circulación y redes familiares. Son ventajas”, consideró la docente.
“Además, Las Playas tiene muchas instituciones, estatales y no estatales. Comparando, por ejemplo, el Botta tiene muy pocas instituciones”, comentó.
Sí hay un problema educativo en adultos y adolescentes, por lo que allí “habría un indicador de necesidad básica insatisfecha”.
Otros elementos de importancia que surgieron del sondeo son:
- El 37% de las personas tiene entre 0 y 18 años.
- Las personas de hasta 30 años representan el 60% de los ciudadanos del barrio.
- Las personas de hasta 40 años representan el 70% de ciudadanos.
- Tiene más de 65 años solo el 5%, es decir que es un barrio histórico con población joven.
- El 67% de las familias que se encuentran bajo la línea de indigencia tiene niñas, niños y adolescentes.
- El 59% de niños y niñas recibe AUH, es el 57% de las familias. Esto marca que no la reciben todos.
- Entre niños de 12 a 15 años, hay un 2,5% que trabaja. “No sabemos en qué, luego se verá, porque a la encuesta la respondió un adulto”, explicó la investigadora ante la consulta.
- Entre adolescentes de 16 a 18 años el 13% trabaja. De este 13%, el 3% también estudia.
- Del grupo de 12 a 15 años, no estudia el 5%.
“Esto confirma la hipótesis de que a partir de los 15 empiezan a dejar la escuela”, exhibió Pavcovich, que ante el interrogante periodístico evaluó que “la primaria no les da todas las herramientas para afrontar el Nivel Medio, etapa que implica un cambio de mundo escolar”.
- De hecho, a los 16 años el 30% dejó el colegio.
- De los jóvenes de 19 a 28 años (es decir, ya no están en edad escolar), el 43% de los varones y el 35% de las mujeres abandonaron el secundario.
“Por eso es importante el PIT y el programa municipal de terminalidad educativa”, indicó.
“Es muy alto ese porcentaje de abandono, y además en esa franja (19 a 28 años) el 40% no trabaja”, informó.
La profesional manifestó que “si uno tiene en cuenta el contexto del país, se entienden (estos valores). No son vagos: no hay trabajo”.
- El 16% de las mamás de niños y niñas de entre 3 y 15 años (escolarizados) no terminó la primaria y el 30% no terminó el secundario.
- En el 82% de las familias al menos hay un miembro que trabaja, “en el resto no sabemos porque no contestaron o no estaban trabajando”.
“Si abandonaron el secundario, los trabajos que consiguen son no calificados, de ahí los bajos ingresos también”, alertó.
- En el 72% de los varones de entre 16 y 65 años que trabaja, el sueldo no es mayor a 15 mil pesos mensuales.
- El 46% de las mujeres de 16 a 60 años trabaja, además de efectuar las tareas del hogar y las concernientes a ser madre.
- Entre adultos mayores, solo está jubilado el 13%. Hay un 18% de adultos mayores varones de más de 65 años que tiene que seguir trabajando, al igual que el 15% de las mujeres de más de 60 años.
- El 28% de las familias recibe ayuda alimentaria, la que en gran parte proviene del Estado (municipal y provincial).
“Hay emergencia alimentaria en el país y lo vemos en los barrios, en grandes sectores de la ciudad”, aclaró.
- El 70% tiene propiedad de la tierra, escritura, boleto de compraventa o certificado de tenencia.
- El 67% de las familias resuelve los problemas de salud entre el CAPS del sector, la Asistencia Pública y el Hospital Regional Pasteur. “Habría que ver cómo es la resolución de esos casos”, añadió.
