No tienen color, pierden continuidad y traban los bastones
Las baldosas “adaptadas” están de adorno: no son funcionales
En diferentes veredas a lo largo de la ciudad se colocaron baldosas con determinados relieves buscando hacer más accesibles los espacios a ciegos y disminuidos visuales. Sin embargo, quienes deberían ser usuarios de estos elementos advirtieron que tienen errores que hacen que no cumplan el objetivoEn la ciudad hay elementos que buscan ofrecer accesibilidad a personas con diferentes tipos de discapacidades. Algunos lo consiguen y otros quedan solamente en las buenas intenciones, sin que cumplan concretamente con el objetivo.
Eso sucede con las veredas que tienen un relieve y una figura especial que la Municipalidad ha colocado en diferentes puntos de la ciudad, como el Parque de la Vida o en remodelaciones y arreglos, por ejemplo, en inmediaciones del Palacio Municipal o sobre calle Hipólito Yrigoyen.
Estas veredas “adaptadas” o con baldosas diferentes a las demás, están colocadas de tal manera que forman un camino central para que las personas ciegas o disminuidas visuales puedan guiarse. El problema es que realmente no satisfacen esa necesidad.
La afirmación se puede realizar ya que el llamado de atención nació desde una institución que trabaja con personas con baja visión o ceguera, quienes hicieron la apreciación de que “están muy lindas, pero no sirven”.
Ante esto, este medio consultó a diferentes personas con esta problemática, los que asintieron y brindaron detalles al respecto.
¿Por qué no?
Concretamente, hay dos problemas fundamentales en este tipo de veredas en la ciudad. En primer lugar, deberían estar pintadas de un color diferente y que resalte del resto de las baldosas. Esto permitiría a aquellas personas con baja visión poder ubicarse en forma más sencilla. Al tener un color uniforme, confió una fuente consultada, “no es fácil encontrarlas y hay que ir tanteando con el pie”.
Y, por otra parte, el otro inconveniente tiene que ver con el relieve. Las figuras que forman “están demasiado altas, lo que hace que los bastones se traben o vibren mucho y sea demasiado difícil de transitar por ahí”, comentaron.
A su vez, existe otra problemática en relación a las baldosas que están colocadas, por ejemplo, en el Parque de la Vida. Y es que no conducen a ninguna parte. “Si vas caminando por esa vereda, de repente te encontrás conque se terminan. Y pasa en varios sectores, no son un circuito ni tienen continuidad”, remarcaron. Incluso, contaron que “hay caminos que terminan en la bicisenda, por lo que se pueden imaginar el peligro que eso implica”.
El error se repite
Este medio pudo saber que existió una reunión entre algunas personas ciegas, con baja visión e incluso con movilidad reducida y funcionarios municipales de Desarrollo Urbano. Esto fue hace bastante tiempo y el objetivo era escuchar sugerencias y recomendaciones de las personas que serían usuarias de esos caminos. Sin embargo, cuando se hizo la colocación, no se tuvo en cuenta lo que ellos aportaron y la inversión se realizó de igual manera. “Creo que se tuvo más en cuenta la cuestión estética y no lo funcional, porque son obsoletas”, apuntó otra de las personas consultadas.
Incluso, agregó que “las están haciendo iguales en todos lados, en el centro, las plazas y las veredas nuevas que colocaron, pero en la mayoría de los casos no sirven”.
Una de las últimas colocaciones de estos elementos se inauguró el pasado septiembre. El municipio presentó la obra de renovación urbana en la esquina de Mendoza y Sobral, con estas flamantes baldosas colocadas que no están pudiendo ser utilizadas por quienes realmente lo necesitan para transitar mejor y libremente.
