Muchas instituciones con el mismo objetivo
El balance siempre es positivo cuando el triunfo es de la inclusión
Las partes que dieron forma a los proyectos de adaptación de libros para personas ciegas o con dificultades de visión cerraron el año con una reunión en la que destacaron la importancia de la iniciativa y plantearon desafíos para seguir aportando el año próximoEscribe Damián Stupenengo DE NUESTRA REDACCION
Trabajar por la inclusión siempre es importante. Y cuando los resultados son satisfactorios, el balance no puede dar otro resultado más que ser positivo. Por eso, cuando el martes se reunieron las partes que dieron forma a los proyectos de “Libros táctiles ilustrados” y audiolibros, para ponerle el punto final al ciclo 2019, las autocríticas sonaban exageradas, pero siempre son necesarias para crecer.
Es que este grupo de personas realizó un trabajo que dejó como saldo un resultado con un gran peso social. Ni más ni menos que poder dar respuesta a pequeños de los niveles Inicial y Primario que tienen alguna discapacidad visual para que tengan accesibilidad a libros, y no solo a los mismos que sus compañeros, sino mucho más.
Son integrantes de la Biblioteca Municipal Mariano Moreno, con Anabella Gill a la cabeza; profesores de ciegos, directivos y docentes del Nivel Terciario del Instituto Superior Víctor Mercante; docentes de la Escuela Especial Clotilde Sabattini, y personal de la Biblioteca Bernardino Rivadavia quienes se reunieron para hacer un balance del trabajo e invitaron a El Diario a compartir la charla.
Durante un par de horas, intercambiaron opiniones sobre lo que se puede mejorar. Apuntaron los aspectos más positivos de la iniciativa que tiene como único objetivo la igualdad. Y soñaron con nuevos desafíos para el año entrante.
En la charla, ponderaron también lo importante que la instancia, para de las alumnas de la carrera del profesorado en Nivel Inicial, de elaborar libros ilustrados, adaptados para usos de niños con baja visión o ciegos, que son luego integrados a las escuelas o jardines de la ciudad. Ellas, encuentran un importante desafío por delante también, que no solo es formativo, sino personal.
Lo valioso, por sobre todas las cosas, es la suma de voluntades que permitieron, por ejemplo, tener más libros con códigos QR en sus tapas. Eso esconde detrás una gran cantidad de trabajo y de personas que permitieron llegar al resultado de que, al escanearlo con un teléfono, inicie la narración del cuento.
Todas estas propuestas, que ya llevan un par de años de trabajo y perfeccionamiento, no hacen otra cosa más que favorecer a los niños y adolescentes. “Hay casos en que el niño no vidente usa los mismos libros y más que sus compañeros de aula”, ponderaron desde la Clotilde Sabattini.
Es por eso que, lo que en su momento fue una propuesta optativa nacida desde la Biblioteca municipal, hoy se transformó en una instancia obligatoria para las estudiantes.
Como objetivos para el año próximo, plantearon la necesidad de trabajar con las docentes para adelantarse a los libros que van a pedir en el año para así poder adaptarlos en tiempo y forma.
También el trabajo en conjunto y la relación con las personas de visión reducida o ciegos es fundamental, puesto que, por ejemplo, expresaron que al momento de ilustrar un cuento “lo que nosotros les damos como analogía de una nube, no sabemos si realmente para ellos es eso lo que representa”. Por eso desean incluir elementos que permitan utilizar el resto de los sentidos también.
Gracias a este trabajo, los niños ya no dependen de nadie para poder leer un libro. Y tampoco ven reducidas sus posibilidades solamente al Braille. El trabajo por la inclusión de estas instituciones protagonistas fue intenso durante todo el año para que aquellos pequeños con dificultades en su visión integrados en las aulas, ya no sientan que se están quedando afuera de algo. Ese algo tan valioso como poder adentrarse en forma independiente en el mundo de la lectura.
