Organizado entre la Medioteca y la Escuela Clotilde Sabattini
Una actividad para ponerse en el lugar de los que no pueden ver
La propuesta es intervenir en las aulas donde hay una persona con ceguera o con baja visión para que sus compañeros puedan vivenciar cómo es su vida cotidiana y buscar una mayor inclusiónEn las aulas de las instituciones educativas de cualquier nivel de la ciudad donde asiste una persona con baja visión o ceguera, se llevó a cabo una actividad cuyo único objetivo es que sus compañeros puedan ponerse en los zapatos de quien no ve, al menos por un rato y para lograr una mayor aceptación.
Impulsada en forma conjunta entre la Biblioteca y Medioteca Mariano Moreno y la Escuela Clotilde Sabattini, la propuesta ya pasó por el Vera Peñaloza, el IPEM 147 Manuel Anselmo Ocampo, el Rivadavia y Mariano Moreno. Próximamente van a seguir por el Conservatorio de Música.
Luis Cecchini, integrante del staff de la Biblioteca que está delante de este proyecto, contó que “se trabaja con los compañeros donde haya niños incluidos en las aulas para que se pongan en el lugar de la persona que no ve o con baja visión” todo esto “para que sepan como esa persona percibe el mundo, cómo es su cotidianeidad”, planteó.
La actividad inicia con una charla introductoria donde se cuenta primero la diferencia entre bastón blanco y bastón verde, “se cuentan cuáles son las instituciones a las que se puede concurrir si alguien tiene baja visión”, también.
Luego “les hacemos hacer experiencias con los ojos vendados para el uso de los otros sentidos, les proponemos oler, tocar”.
La actividad se hace junto a profesores de ciegos, de la Escuela Clotilde Sabattini, que son especializados en baja visión y ceguera. “Es una actividad lúdica, participativa, para que ellos mismos puedan hacer la experiencia”.
Sobre las reacciones de los pequeños y los adolescentes ante la actividad, Cecchini destacó que “hay mucha diferencia porque los niños son muy espontáneos, preguntan todo, desde cómo hacés para comer o bañarte; mientras que los adolescentes quizás se sorprenden más por la actividad y quizás tienen más vergüenza al preguntar”.
En todas las escuelas donde fueron asiste una persona con ceguera o baja visión y “lo importante es que primero ellos se acepten y luego el resto los acepten”.
Cabe destacar que esta propuesta se suma a la que se está desarrollando en algunos comercios del centro de la ciudad, donde se intervinieron vidrieras también en pos de la concientización y la inclusión.
