Entrevista - Paula Morales, especialista en Género

Incluir desde el lenguaje no es solo cuestión de “e”, “x” o “@”

Se llevará a cabo hoy un taller sobre “Lenguaje Inclusive” en el Campus de la Universidad a partir de las 11. La especialista, doctora Paula Morales, estará a cargo de la actividad. Antes, habló con El Diario
miércoles, 27 de noviembre de 2019 · 11:00

Paula Morales es doctora en Estudios de Género por la Universidad Nacional de Córdoba. Además, será la disertante en la actividad programada para hoy en el marco del debate por el lenguaje inclusivo, ella prefiere llamarle “lenguaje inclusive” no por cambiar la “o” por la “e”, sino, para “pasar del adjetivo al adverbio, para presentar la posibilidad de pensarnos discutiendo inclusive en el campo del lenguaje, cuestiones que tiene que ver con los derechos humanos, con el género y con colectivos que están reclamando su lugar en el habla”, dijo a El Diario.

 Entiende que “lo nuevo no es el lenguaje” en sí, sino el debate y por eso ofrece esta posibilidad a la comunidad universitaria y al público en general de participar de un taller sobre la temática.

-¿Qué es el lenguaje inclusivo?

-Es una práctica política, pedagógica que atraviesa nuestro modo de relacionarnos con las cosas y el mundo, que tiene por precepto la inclusión; o mejor dicho, la no exclusión.

Es un gesto de alerta frente a la histórica discriminación que hemos aprendido a aplicar en el campo del lenguaje.

Es decir, no se trata solo de usar o no la “e”. Vamos a partir de mucho antes: el “@”, la “x” el “los” y “las”, los genéricos masculinos y los genéricos no masculinos no marcados. Vamos a hacer un recorrido de lo que fue este debate.

-¿Desde cuándo utilizamos el lenguaje binario con tendencia a la generalización masculina?

-Desde el latín. Cuando trabajamos la noción de androcentrismo, pensamos en un sujeto  que históricamente se sitúa en la Grecia clásica, un “andro” que operó de figura referente. Ese sujeto era masculino, tenía acceso a la palabra pública y poseía cosas y personas, es decir, poseía esclavos, mujeres y niños.

Luego hay instituciones que reforzaron este lenguaje binario, como la Real Academia Española, el Instituto Cervantes, etcétera.

También está en las raíces de la lengua de origen sajona, con diferencias. Lo único que ellos vienen debatiendo el lenguaje inclusivo desde hace más tiempo. Nosotros hace una década que lo estamos analizando en el espacio académico. Ellos, hace por lo menos tres.

-Pero no siempre fue así...

-No. Nosotros somos una territorialidad que sufrió la colonización del pueblo europeo y nos queda pendiente recuperar las prácticas de lenguaje de los pueblos originarios que evidentemente no nombraban a su lenguaje como inclusivo, sino que partían de una cosmovisión que integraba las diversas expresiones de género. La conquista borró esas expresiones y en ese borramiento hemos aprendido un modo simplificado de relacionarnos a través de la lengua.

La lengua de esos pueblos originarios tenía palabras específicas para nombrar los diversos posicionamiento de género, sino que además, había una continuidad en el lenguaje donde el ser, el estar, el pensar, estaba integrado. No había necesidad de distinguir la identidad de género de una persona antes de referirse a ella. Era parte de una comunidad y con eso bastaba.

-La lengua va cambiando con el habla. Este debate surge de un sector de clase media, de sectores académicos. ¿Cree que podrá arraigarse en el pueblo?

-Este debate tiene dimensión. Hemos empezado a visibilizar el sexismo en nuestra lengua desde espacios que son espacios de privilegio, como lo son aquellos donde podemos pensar en estas prácticas sin la urgencia de la materialidad cotidiana. Estamos en posiciones privilegiadas, esto que las feministas llamamos interseccionalidad. Una condición que nos está permitiendo repensar la lengua. Pero creo que el cambio va a ir de la mano de conquistas sociales estructurales, de políticas públicas y que el reconocimiento general va a ser gradual.

Creo que además, el lenguaje inclusivo no tiene que ser planteado desde una perspectiva moralista, desde  el “así tiene que ser”. Lo que venimos a plantear está muy lejos de eso. Queremos plantear la discriminación por género en el lenguaje, que es un área muy específica. Ya hemos trabajado en otras áreas: en los medios, en la literatura, en la ciencia. Bueno, en este momento, la discusión que se ha hecho carne en una generación, que es la generación de la “marea verde”, está en el lenguaje. Y quienes estamos atentas, tratamos de propiciar preguntas para que no sea solo una moda.

 

“Ser destinatario de una alocución lingüística no es meramente ser reconocido por lo que uno es, sino más bien que se le conceda a uno el término por el cual el reconocimiento de su existencia se vuelve posible, se llega a existir en virtud de esta dependencia fundamental de la llamada del otro”, dijo Morales, citando a Judith Butler.

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