Cassiano Santos (23) - El testimonio de un recuperado en La Fazenda
“Siento deseo de ayudar a quienes más lo necesitan”
“Comencé mi vida de adicción a los 15 años en la escuela, con un grupo de amigos. Fue pasando el tiempo y pensaba que eso era lo máximo. También pensaba que ellos me acompañarían para toda la vida, pero en un momento nos dividimos y me quedé solo en el colegio.
Varias personas se apartaron de mí, mis hermanos y muchos amigos. Comencé a aislarme de las personas y a los 16 años entré en la vida del tráfico de drogas. Comencé a destruir familias.
Así viví hasta los 18, cuando dejé de hacerlo, terminé mis estudios y comencé a estudiar en la universidad, pero cuando empecé a trabajar volví a sentir un deseo fuerte de consumir y tuve una gran recaída.
Nuevamente elegí entrar en el mundo del tráfico. Rompí mi matrimonio, volví a la casa de mis padres y vivía en conflicto con mi papá.
Estuve dos años sin hablar con él y llegué a dispararle con un arma de fuego, aunque gracias a Dios no lo lastimé.
Luego de varias peleas me fui a vivir con una tía. Allí me encontré con un amigo de la infancia, que era uno de los mayores traficantes del lugar, y me fui a vivir a su casa.
Hice un pacto con él y pasé a ser uno de los mayores traficantes de la ciudad. Así viví durante un año. Varias madres venían llorando a pedirme que no le hiciera mal a la comunidad y a sus hijos, pero yo les respondía gritándoles y escupiéndolas.
Recaí nuevamente en las adicciones, consumí varias drogas y en un momento el dueño del negocio del tráfico me echó, por lo que volví a vivir con mi madre.
Llegó un punto en el que no aguantaba más estar viviendo así, por lo que fui a la oficina de un amigo, entré en las redes sociales y le pedí ayuda a una prima. Cinco días después ingresé en La Fazenda.
Siento un deseo muy fuerte de ayudar a aquellos que más lo necesitan. Estoy muy feliz, mis padres también lo están y hoy puedo hablar con ellos y decirles que los amo, algo que nunca imaginaba que podría hacer”.
