“Se puede iniciar una vida nueva y recuperar la dignidad”

Analía Rodríguez, responsable de las fazendas de Argentina, Uruguay, Chile y Brasil, habló de la importancia que tiene el espacio para ayudar a los jóvenes con problemas de adicciones
sábado, 5 de octubre de 2019 · 09:00

Desde ayer y hasta mañana un grupo de personas integrantes de la Escuela Misionera Internacional (EMI) de la Fazenda de la Esperanza se encuentran realizando diferentes actividades con el fin de dar a conocer la manera en la que trabaja, dentro de la Iglesia, este espacio que se dedica a ayudar a víctimas de adicciones para recuperar su salud, su vida, su familia y su trabajo.

Lo hacen en compañía de los fundadores de La Fazenda, quienes anoche, en el Salón Católico del Obispado local, brindaron una charla abierta para dar a conocer sus experiencias.

Previamente, Analía Rodríguez, responsable de las fazendas de Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia, y Pedro Araujo, responsable de La Fazenda que funciona desde hace dos años en Morrison, dialogaron con El Diario.

Junto a ellos estuvieron los integrantes de la EMI, un colectivo conformado por jóvenes que concluyeron su proceso de recuperación en alguna de las sedes de La Fazenda.

 

Llevando un mensaje

En primer lugar, Rodríguez indicó: “Queremos llevarle esperanza a la sociedad, con un grupo de jóvenes que pasaron por la recuperación de sus adicciones y con voluntarios que conocen el carisma de La Esperanza”.

“Estos jóvenes dejaron todo para estar hoy aquí, trabajando, vendiendo sus bienes o renunciando a sus familias, para comenzar con esta misión que se inició en Chile, que continúa por Argentina y que seguirá en Bolivia, Uruguay y Paraguay. Estamos llevándole a la sociedad el mensaje de que después de una vida vieja se puede iniciar una vida nueva y recuperar la dignidad”, amplió.

Sobre la realidad en el país de la problemática por ellos abordada, señaló: “En Argentina una de las principales causas de la caída de los jóvenes en las adicciones es el desamor”.

“También observamos que un gran porcentaje de los jóvenes que cayeron son hijos de padres separados, son adoptados o sufren diferentes tipo de violencia dentro de sus hogares”, analizó.

Por último, manifestó: “No queremos convencer a nadie para que se deje ayudar, sino que queremos que cada uno sienta el deseo de ser ayudado”.

“Nadie presionó a estos jóvenes que hoy están en EMI para que atraviesen un proceso de recuperación, sino que ellos mismos notaron que era posible dejar la vida que tenían para poder tener una nueva”, redondeó.

 

“Queremos que  nos conozcan”

A su turno, Araujo relató: “Cuando fue inaugurada La Fazenda de Morrison tenía capacidad para 20 jóvenes y hoy ya estamos en condiciones de acoger a 30”.

“Actualmente 25 personas están atravesando su proceso de recuperación y el 80% de ellos ya hace más de tres meses que están allí”, sostuvo.

A la vez, contó que “La Fazenda de Morrison tiene la capacidad de albergar a 100 jóvenes, por la grandeza que tiene (N. de la R.: 28 hectáreas), una tierra muy fértil y un río que la atraviesa”.

“Además, está ubicada en un lugar estratégico, dentro de una zona de influencia muy importante”, destacó.

Al mismo tiempo, informó: “Estamos invitando a los vecinos y empresarios de la región para que la conozcan y para que participen en las diferentes actividades”.

“Hace poco el dueño de una fábrica de pinturas nos donó pintura para la capilla y el padre Carlos Diez nos facilitó toda la estructura para crear el tambo de cabras, una actividad con la que comenzaremos a trabajar el próximo mes”, valoró, a lo que añadió: “Estamos dando pasos de tortuga, muy despacio, pero a la vez muy firmes”.

Y para finalizar, a modo de conclusión, sostuvo: “Hoy la plaga de la humanidad se llama adicción y todas las veces que una plaga amenaza a la humanidad Dios envía personas para combatirla”.

“Hoy, esos profetas somos nosotros. Dios nos envió para darle una respuesta a esta realidad”, concluyó.

 

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