El doctor Marcelo Montes sostuvo que se ha desvirtuado el propósito de los entes regionales
Lo sucedido con Pérez Campanelli disparó airada crítica de docente de la UNVM
Teniendo como disparador la noticia de que el director del ENRED saltó el cepo cambiario, el profesor sostuvo que “mucho se ha involucionado y hasta degradado en el último lustro”La noticia de que el director del ENRED, Emilio Pérez Campanelli, compró más de diez mil dólares en un mes violando el cepo cambiario que existe a nivel nacional, motivó un pronunciamiento de Marcelo Montes, histórico docente de la Universidad Nacional de Villa María.
Con el título “Entes intermunicipales o el riesgo de destruir una buena idea”, el doctor en Relaciones Internacionales, profesor en la carrera Licenciatura en Ciencia Política de la UNVM e integrante del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), dijo que el caso entristece a muchos integrantes de esta casa de altos estudios, y al mismo tiempo cuestionó el desarrollo del ENRED.
Esta es la carta que entregó a El Diario:
“Desde hace dos décadas, los más de 2.300 municipios en Argentina, independientemente de sus tamaños, marco jurídico provincial y liderazgo político-partidario, han sostenido políticas sociales, de mayor o menor alcance, morigerando los efectos traumáticos de las sucesivas crisis macroeconómicas nacionales (2001, 2008, 2014, 2016 y 2018). Lo han hecho con capacidades institucionales diferentes, muchas veces, con una burocracia no tan profesional ni moderna, incluso con áreas flexibilizadas ad hoc, personal contratado, etcétera. La realidad en Córdoba no dista demasiado de la realidad nacional, aunque la experiencia autonomista de los 80 le ha permitido afrontar las turbulencias con mayor entereza institucional. También la Provincia, de la mano de mayores recursos, ha asesorado y fortalecido a los municipios, sin discriminaciones partidarias. Las universidades públicas (UNC, UNRC y UNVM) más las privadas, han brindado su conocimiento y experticia al respecto. Tanto la unicameralidad de la Legislatura, como la reforma política y las Comunidades Regionales hace 13 años, son grandes ejemplos de la interacción necesaria, eficaz, pero sobre todo transparente y una demostración cabal de que se puede trabajar muy bien desde el Estado cuando hay conducción política y una academia responsable, profesional pero no servil.
Cuando hace 12 años, la UNVM participó activamente con equipos técnicos de asesoramiento, con docentes, alumnos y graduados, el financiamiento de la provincia era ágil pero controlado por los organismos de control y los cobros por los servicios fueron minuciosamente auditados por la universidad, sujeta a su vez, a la vigilancia nacional.
Por aquel tiempo, una era de innovación institucional, también nacieron los Entes Intermunicipales y casi al unísono, las Comunidades Regionales. Los primeros, con mayor desarrollo que las segundos, propendían al asociativismo entre ciudades y localidades, más allá de los límites departamentales, buscando eficientizar costos para brindar mejores servicios en el marco de una mayor escala. Había liderazgo político, profesionalismo, un buen asesoramiento jurídico -en una materia que no estaba regulada suficientemente- pero sobre todo, contralor formal de parte de los Tribunales de Cuentas municipales.
Lamentablemente, mucho se ha involucionado y hasta degradado en el último lustro, en todos los planos. La noticia de un gerente del ENRED (ex-Eninder)- y también graduado y profesor de la UNVM -reciente y en concurso cerrado- becado por la Fundación Botín -ligada a un célebre banco privado multinacional de origen español- para coordinar redes público-privadas, comprando insólitamente la suma de 10.000 dólares, violando el cepo cambiario, nos entristece a muchos de los que formamos parte de la querida universidad, pero sobre todo, a quienes trabajamos en ella, día a día -y hace años- constituyendo aquellos equipos interclaustros en aras de ejecutar buenas ideas pero con “manos limpias”.
Desvirtuar el propósito de los entes con acciones espurias al límite de la corrupción como el lavado de dinero y sobrecostos injustificados, sin planificación alguna, con socios (20) que arriesgan convertirse en meros apéndices de la decisión de un municipio hegemónico, que podría manejar el Eninder como si fuera su propio patrimonio privado, al igual que pareciera intentar hacerlo desde 2011, con la Universidad Pública Nacional, para sus allegados, serviles y hasta empresarios inmobiliarios amigos, nos llena de estupor, congoja e ira.
Por lo tanto, que la ciudadanía no se confunda y sepa distinguir entre la buena gestión municipal -la hubo antes de 2015- y la ineficaz y deshonesta, así como entre la academia comprometida con lo público y aquella cortesana y mediocre, la que parece complacer a las autoridades actuales reelectas, con una baja participación en junio pasado a nivel ciudad y ni hablar, en agosto último, en el plano universitario. Cuando se elige este camino, emplear a una universidad y las buenas técnicas de gestión que de aquélla se sugieren, como meros instrumentos de trampolín del poder personal y no de la ciudadanía a quienes se deben los políticos en una democracia real -y no ficcional- no solo se paga en términos de estancamiento y esclerosis, como la que vive la ciudad y la región sino de desprestigio, frustración y apatía ciudadana”.
Un “rulo” financiero con sus “ahorros personales”
Pérez Campanelli apareció en la lista de más de 400 nombres que publicó el Banco Central por haber comprado más de 10 mil dólares, que es el límite definido mediante el cepo establecido hace poco más de un mes por el Gobierno de Mauricio Macri.
“Utilicé mis ahorros para comprar bonos que luego convertí en dólares, repitiendo ese proceso en tres oportunidades. Mis cuentas me daban que así adquiría algo más de 9.000 dólares, pero no conté los del mes anterior. Ese fue mi error”, dijo el director del ENRED a El Diario en la edición del miércoles. “Utilicé mis ahorros para comprar moneda extranjera dentro del sistema bancario y en blanco, con el fin de que no se desvalorice”, señaló.
Su caso se había hecho público en la edición dominical, para la cual se había buscado su palabra, aunque en ese momento prefirió no hacer declaraciones.
Pérez Campanelli, que llegó a ese cargo en el ENRED por decisión del intendente Martín Gill, declaró el miércoles que le gustaría usar sus ahorros personales “para invertir en la economía real, productiva, y no en el sistema financiero”, pero se excusó diciendo que él no es quien pone las reglas. “Las reglas de Argentina son insólitas. En ningún lugar del mundo hay tanta rentabilidad en el sistema financiero”, comentó.
El joven es licenciado en Desarrollo Local y Regional y especialista en Administración Pública y apareció en la función pública en 2018 cuando quedó al frente del ex-Eninder, que nuclea a más de veinte municipios.
