Por el aporte de vecinos tiene dos ángeles que la custodian
La historia de la gruta “única en el mundo” que tiene la ciudad
Se trata de la Virgen Niña a la edad de 4 años que se encuentra en el barrio Las Playas. Fue creada por el vecino Coco Moroncini y bendecida por el PapaEscribe Valentino Reyes y Araceli Sosa Pasantes IPETyM Nº 99
Hace aproximadamente 20 años, en el barrio Las Playas de la ciudad de Villa María, un vecino soñador, Elvio “Coco” Moroncini, imaginó una gruta y la hizo su sueño. Con sus propias manos, con amor y dedicación la fue construyendo; mientras en el mismo terreno hacía realidad otro sueño: una plaza con juegos para niños, utilizando material en desuso, “una plaza de otro planeta” (como reza en YouTube, una hermosa fábula realizada en ese entonces, por estudiantes locales, sobre la construcción de la misma, que hoy en día, es disfrutada por numerosas familias).
Elvio Moroncini, es un hombre que se regocija en transmitir la Fe, y en celebrarla en comunidad. A partir del año 1999, puso en marcha la construcción de la única gruta en el mundo, para la veneración de la imagen de la Madre de Jesús, María, cuando tenía 4 años, la Virgen Niña. Está ubicada en la plaza Eva Perón del barrio Las Playas, de nuestra ciudad.
Esta gruta es un lugar de fe, donde los niños son testigos del respeto y la devoción de los adultos, que al llevar a sus hijos a la plaza, propician el encuentro amoroso con nuestra madre, sembrando la curiosidad en los más pequeños, e iniciándolos de esta forma, en el camino de la Fe.
Coco recuerda el momento en el que comenzó a hacer realidad su sueño, y sonríe al recordar que, sin ningún conocimiento de arquitectura o de diseño, empezó a levantar piedra por piedra, motivado y convencido por su propia fe, la misma que quería transmitir a los más pequeños, sin tener idea de lo que lograría unos años mas tarde.
Con la bendición del Papa Francisco
Al momento de colocar la imagen de la Virgen Niña, Coco tuvo la acertada idea de que la misma fuese una representación de la “la Madre del hijo de Dios” a la edad de 4 años, para que los niños que jugaran en la plaza, se sintieran más identificados.
En el año 2014, una vecina decidió acercarle la historia de la gruta a su Santidad, el Papa Francisco, quien al enterarse de la misma, el 6 de junio del mismo año, decide bendecirla a distancia, enviando sus regalos y nombrándola “única en el mundo”.
Gracias al esfuerzo de este soñador, que no deja de esforzarse por hacer de su barrio un pedacito de un mundo mejor, y el aporte económico de algunos fieles que agradecen y valoran su entrega, hoy la gruta cuenta con dos ángeles que acompañan y custodian la imagen de esta dulce niña, construidos en su totalidad de cemento por un escultor de la ciudad de Buenos Aires, con un peso aproximado de cien kilos cada uno.
