Sobre la orientación vocacional - Hablan dos especialistas locales
La vida después del secundario
Confusión, estrés, miedo, ansiedad y frustación son algunas de las problemáticas que atraviesan los chicos en esta etapaEscribe: Araceli Sosa y Valentino Reyes
PASANTES IPET y M 99
Es un gran peso que se le adjudica a la juventud que, a tan temprana edad, deba tomar una decisión trascendental. Las influencias son muy importantes en este proceso y algunas de ellas pueden ser: la posición económica de la familia, la información o falta de ella, la falta de interés, la opinión de los demás, los gustos y habilidades personales, entre otras.
La escuela debería brindar apoyo y orientación vocacional en forma más temprana, ya que la brinda, pero muy tarde.
En este paso se dejan notar ciertas fallas en el sistema educativo. Este cambio es muy traumático para los jóvenes, porque se define su futuro, las personas que serán y el tipo de vida que llevarán. Varios adolescentes coinciden en que la escuela secundaria no les brindó los conocimientos necesarios para ingresar al nivel superior, ya que asumen muchas más responsabilidades, proyectos de vida y objetivos personales; por eso es que el primer año les resulta difícil. Por tal motivo, hablamos con dos profesionales que realizan orientación vocacional a jóvenes en nuestra ciudad.
Jaquelina Irigo: “La elección no es un fin sino el principio”
La licenciada en Psicología señala: “Se entiende por vocación a la llamada interior, a la revelación y a eso hay que descubrirlo. Es un proceso de construcción lineal que se da a lo largo de toda la vida y hay que encontrarlo. Tiene que ver con el deseo del sujeto y el contexto social en el que se va desarrollando. La elección no es el fin sino el principio”.
“Una de las dudas que plantean los jóvenes es que no se animan a algo, el costo de seguir sus propios deseos. Si hay deseo, hay voluntad, hay compromiso. Generalmente los motivos de consulta son: ¿qué trabajo voy a poder hacer que no me aburra? ¿Voy a estar seguro de lo que voy a elegir? No se trabaja para elegir bien, sino para encontrarse y conocerse. Es un proceso gradual que se da espontáneamente a lo largo de toda la vida”.
“La orientación vocacional no siempre es por una carrera. Lo que primero que hay que preguntarse es: ¿quiero estudiar? ¿Ese es mi deseo? ¿Por qué voy a estudiar? ¿Tengo ganas de estudiar? El orientador vocacional es el acompañante de todas las inquietudes y también de las habilidades. No somos los garantes de la elección. No ayudamos sino que acompañamos con los deseos, los intereses y las habilidades. Recomiendo para los que no quieren estudiar que vean lo que desean, qué es lo que quieren hacer, cuál es su proyecto de vida. Esa va a ser su mejor orientación y vocación. El orientador vocacional ayuda a organizarse en su tiempo y entrar al sistema, cuando se termina la secundaria, es muy difícil elegir enseguida que hacer porque uno desde la salita de 3 estuvo organizado, siempre ha hecho lo que le dijeron que haga. Cuando termina esta etapa es cuando aparecen la ansiedad, los conflictos y el pensar realmente lo que yo deseo”.
“Si uno acompaña a esa persona y conoce lo que necesita para su proyecto vital, va a ser una persona feliz haciendo lo que le gusta. Hay personas que no se animan a lo nuevo. Hay que seguir lo que realmente uno quiere ser. Si no hay compromiso ni voluntad no se puede estudiar. El orientador trabaja sobre las habilidades, de lo que sabe la persona. A veces influyen mucho las expectativas familiares sobre la decisión de qué carrera seguir. Hay que preguntarse bien si es un deseo nuestro o de nuestra familia”.
Josefa Torres: “Hay una escasa reflexión de la complejidad que implica elegir una carrera”
La psicopedagoga consultada subraya: “La orientación vocacional es un proceso donde se apunta a definir y construir un proyecto de vida unido a toda la historia personal e individual de cada consultante. Es orientar al joven hacia la búsqueda de una elección, ya sea una carrera o una ocupación, pero que esa elección sea de manera consiente. La mayoría de los jóvenes llega con la decisión de seguir estudiando una carrera a nivel universitario, o terciario, pero no sabe cuál. Por lo general lo relacionan con sus hobbies; por ejemplo, el joven que hizo toda su vida deportes piensa que debería ser profesor de educación física o kinesiólogo. Lo que más les cuesta decidir es, justamente , qué es un hobbie y qué es una profesión”.
“En la primera parte de la orientación se trabaja de todo lo que tiene que ver con el autoconocimiento y la historia personal, que lo aborda una psicóloga, y la segunda parte que se trabaja con una psicopedagoga, tiene que ver más con la información que hay acerca de las carreras. Primero se trabaja a nivel general sobre áreas de conocimiento como para ubicar un poco las carreras dentro de un marco referencial y después el consultante va eligiendo en función de su interés y de ahí se empieza a profundizar”.
“La orientación vocacional, en la mayoría de los casos, funciona porque es un proceso. A veces hay chicos que llegan con una determinada idea para seguir estudiando y en el mismo proceso se dan cuenta que sus intereses o sus actitudes y su historia personal los guía hacia otra carrera. La mayoría de los consultantes eligen una carrera, pero puede pasar que por cuestiones personales no puedan por el momento, y se lo ayuda a posicionarse con una ocupación o hacer cursos más cortos. La educación abre campos laborales que el no estudiar no abre”.
“El desacierto en cuanto a la elección de las carreras, tiene que ver con no tener las herramientas para poder hacer una lectura integral acerca de la historia personal ¿qué cosas hice desde niño?, ¿me gustan?, ¿y cuáles de esas cosas se pueden convertir en profesión? A veces el joven dice: ‘Tengo habilidad para matemáticas, entonces estudio una ingeniería’, y hacen ese análisis sin indagar el plan de estudio, salida laboral que tiene, cuantos años va a implicar hacer esa carrera, etcétera. Me parece que los desaciertos tienen que ver con una escasa reflexión de la complejidad que implica elegir una carrera”.
