Día de la Madre - Una historia de amor con comienzo feliz
“Siempre me soñé como una mamá con muchos niños”
Paola Damiani adoptó hace dos años a cinco hermanos. Junto a ellos y su pareja, Coki, formaron una gran famiia que hoy vive en nuestra ciudad. En una charla con El Diario, la mamá contó cómo fue el proceso de llegar a este momento y reforzó la idea de “animarse e ir para adelante si la maternidadEscribe Celeste Coschica
DE NUESTRA REDACCION
Paola es mamá desde que decidió serlo y comenzó su búsqueda, algo que se coronó hace ya casi dos años con la llegada de sus cinco hijos.
A principios de 2018 Villa María conoció a través de los medios de comunicación que una pareja de la ciudad había adoptado a cinco hermanos de Jujuy. Para este día, El Diario decidió contar la historia de su gran acto de amor y a través de ella, saludar a todas las madres.
Ya conocíamos a Paola Damiani por ser una de las integrantes fundadoras del Grupo Adoptar, encargados de difundir información sobre adopción, concientizar sobre las falencias burocráticas y la necesidad de cambiarlas y capacitando y acompañando a los padres en proceso de adopción, mientras todos esperaban el avance de su búsqueda.
“Creo que nunca tuve esa sensación que a veces te dicen, que te llegó el reloj biológico y que querés ser madre. No lo sentí así, al menos conscientemente. Pero sí me veía desde siempre que yo iba a ser mamá. Me soñaba como una mamá de muchos niños. Siempre soñé con una familia numerosa”, contó Paola con su voz dulce y suave.
“Me ha pasado de brindar alguna Navidad y pedir ese deseo. Quería una familia numerosa, pero nunca fue algo traumático el querer intentarlo biológicamente y no conseguirlo. Pensé en las alternativas que había, en las distintas formas de ser familia y si no se dio biológicamente no era un plan B la adopción. Era una opción más dentro de las que había para ser familia. Comencé a informarme y transitar este camino que es un mundo nuevo. Ver las distintas realidades, la de Argentina, la de Córdoba y le di para adelante”, manifestó sobre el momento en que decidió inscribirse.
En un primer instante, en el 2014, Paola se anotó como mamá sola, como familia monoparental: “Al poquito tiempo de haberme inscripto como mamá sola, conocí a Coki (Walter Montenegro, su pareja) y le conté mi proyecto de familia. Le dije desde un principio y él decidió acompañarme. Se hizo parte del grupo, me acompañó a las reuniones, se dio así”.
La convocatoria de Jujuy
A través de una convocatoria pública que compartían en los grupos de padres en proceso de adopción, leyeron que cinco hermanos de Jujuy estaban esperando una familia: “Me acuerdo que yo estaba en la pieza y él en el baño y le dije ‘mirá, son cinco’. Eran de 4, 5, 6, 8 y 10 años. Yo en 2015 había ido con una amiga de vacaciones a Jujuy y en 2016 había ido con él y me enamoré de esa provincia. Todos me cargan y me dicen que los engendré allá”, contó con humor.
“Cuando leí que eran cinco, me pregunté ¿por qué no? La casa es una casa normal, podemos agregar una habitación. Esas cosas pensé. Así que le seguí contando a Coki que eran dos varones y tres nenas. El me preguntaba cómo haríamos con cinco y yo le decía que la mesa es cuadrada y entran ocho, los podíamos mandar a la mañana a la escuela mientras yo trabajo. En mi cabeza yo ya me había organizado todo”, dijo sobre el momento de la decisión, que asume que no fue traumático sino que lo tomó como algo muy natural.
Después de esa corta conversación, llamaron a Jujuy y se pusieron en contacto con las autoridades: “Cuando hablás lo primero que te cuentan son los problemas y no las virtudes, me decían que lo pensemos bien. Pero lo hablamos y al otro día les mandé un E-mail diciéndoles que sí. Corté, nos sentamos a tomar unos mates y hablamos que nosotros ya sabíamos que un niño que está en adoptabilidad es porque ha sufrido un abandono, violencia o alguna pérdida. Nunca es una situación feliz la que tiene que transitar. Estaba en nosotros poder acompañarlos en eso y que puedan disfrutar lo que les quedaba de infancia”.
Tres días después tuvieron una entrevista vía Skype con la jueza y la psicóloga y unos días después, viajaron. La nueva familia se conoció el 15 de diciembre de 2017: “Estuvimos una semana viéndolos en el Hogar, donde la jueza nos dijo que tratemos de estar la mayor cantidad de tiempo posible con ellos, en la medida que ellos nos lo permitieran. Desde el primer momento estuvimos entre 12 y 14 horas por día con ellos. En el Hogar había gente muy buena y la verdad que se veía una armonía linda. Es como una gran familia y nosotros nos incorporamos. Después de una semana así, alquilamos un lugar para estar los siete solos. Fueron esos 15 días en Jujuy, no fue mucho, pero sí hubo un trabajo por parte del Juzgado de la provincia que hizo que ellos ya estuvieran más preparados. Sabían que iban a ir dos personas y que nos íbamos a ir todos juntos. Los más chiquitos al poquito tiempo ya nos preguntaban ‘mamá, papá, cuando nos vamos a Córdoba?’”.
Al principio no fue fácil y con la más grande fue con la que más se notó, porque ella había asumido el rol de mamá de sus hermanos: “Tomó un tiempo hasta que ella entendió que nosotros jamás le íbamos a hacer daño a sus hermanos y que no los tenía que cuidar de nosotros”.
“Sabemos que mamá y papá es una construcción y al día de hoy pasamos por muchas etapas. Al principio es todo lindo, después empezás a poner algunos límites y se dan los primeros conflictos, como en cualquier familia. A mí me ayudaron mucho las reuniones de grupo y las experiencias de otros papás cuando nos han ido a contar sus experiencias. Gracias a eso estábamos preparados y teníamos herramientas para seguir creciendo y fortaleciendo la relación. Eso me pareció fundamental”, manifestó Paola.
“Pensar en ser familia por adopción es un tema muy sensible porque hay muchos papás que tienen que transitar un duelo, o quieren tener un hijo biológico, entonces son otras experiencias. Más con las distintas edades que tienen. Para ellos fue cambiar de ciudad, de escuela, ir con gente que no conocen. Pero fueron súper adaptables”, expresó Damiani.
Hoy la familia de siete reparte su tiempo entre el trabajo, la escuela, las actividades de cada uno y el tiempo que buscan para estar todos juntos: “La más grande hace teatro y baile, otra hace circo y música, Juan hace judo y fútbol, Luis también hace fútbol y Candelaria hace gimnasia. Ahora soy remisera tiempo completo. Pero no podría hacer todo esto si no estuviera mi mamá, por ejemplo. Ella está a la mañana con tres de mis nenes, porque al final no pude anotarlos a todos a la mañana. Coki también va y viene todo el día con los chicos. Coki se engancha en todas y los llevamos a hacer todas las actividades que los chicos tienen ganas de hacer. La mamá de Coki también está. Tengo dos trabajos, así que si no estuvieran todos ellos no podría entre las tareas, las actividades de la escuela y todo”.
Un proceso de descubrimiento propio
Paola reconoció que desde que es mamá de los niños y viven todos juntos, supo cosas de ella misma que antes no sabía: “Mi mamá me gritaba y a mí no me gustaba y yo ahora me veía gritándole a los chicos y me sorprendía de mí misma. Pero hoy disfruto hasta de las peleas”.
“Trato de disfrutar cada momento con ellos y verlos crecer. Son tan diferentes, cada uno tiene una personalidad distinta. Ahora tengo como 30 grupos por la escuela y todas las actividades de cada uno, así que también buscamos darnos espacios para cada uno. Nos cambió la vida”, señaló.
A pesar de todos los cambios, Paola siente que fue “todo como perfecto” desde que llegaron: “Ahora van a hacer dos años y yo no sé lo que es comprar ropa a mis nenes porque nos llenan de ropa todos los conocidos y amigos. Por suerte eso sigue entonces vamos haciendo una cadena para los que lo necesitan también. Con los juguetes y los útiles del colegio lo mismo. En un momento nos dijeron, por ejemplo, que les iban a regalar una bicicleta a cada uno, pero dijimos que no. En un momento era tanto lo que nos daban que empezaban a perder el valor en las cosas. Frenamos un poco eso porque queríamos que aprendan a valorar lo que tienen, que las cosas hay que cuidarlas, que hay chicos que no tienen. Es un aprendizaje de todo”.
Hace quince días, la familia vivió un momento muy especial, ya que los cinco niños fueron bautizados: “Fue hermoso. Ellos no estaban bautizados y en el último Hogar donde estuvieron hay una fuerte presencia de la iglesia evangélica, entonces les respeté eso porque les hacía bien. Ellos cuando me acompañaban a la iglesia algún domingo decían que venían ‘a la iglesia de mamá’. Entre diciembre y febrero cuando ya tuvimos la sentencia y los documentos, hablamos del tema de bautizarlos y se re-engancharon. Hablamos con el padre Sebastián y nos dijo que empiecen catequesis. En medio de eso los bautizamos a la forma antigua. Aprovechamos esa oportunidad para juntar a todos nuestros amigos, conocidos y familia”.
“Si me pongo a pensar, no es fácil la adopción de cinco. Pero no es imposible y siempre apelo a que hay muchos amigos y están”, reflexionó la mamá de Carla, Mailén, Juan, Luis y Candelaria.
Familia en los pequeños momentos
Al elegir el momento en donde ella se dio cuenta de la familia que había formado, Paola manifestó que son “una sumatoria” de pequeños momentos: “Aprovechamos mucho las cenas, que es donde estamos todos juntos. Coki es muy gracioso entonces siempre está haciendo chistes y Juan tiene una risa muy contagiosa y Mailén le sigue. Entonces estamos en un momento con la cara dolorida de tanto reírnos desde hace media hora. Nosotros mantenemos contacto con la gente del Hogar y por ahí nos piden un video y ahí estamos como una hora tratando de grabar un video todos juntos y reírnos y tenemos que empezar de nuevo. Esas son las cosas que yo siento. En un segundo en que, por ejemplo, voy al baño o a la cocina y estoy sola razono lo que estoy viviendo y me pone muy feliz. Muchas veces una quiere hacer de todo y por ahí el cuerpo te pasa factura. El tiempo pasa rápido, pero son intensamente vividos. Al ser ellos más grandes y no bebés, el diálogo es el motor de la familia. Hablamos mucho y ellos son todos diferentes”.
Para finalizar, Paola instó a quienes quieren ser mamá “que se animen y lo intenten.Yo soy de la idea de que si uno quiere algo y lo desea tiene que ir por ello. Si ese deseo es la maternidad tienen que darle para adelante con ese sueño. Yo no veo importante si es un hijo biológico o a través de la adopción. Son otras vivencias, otros aprendizajes, pero si uno lo desea se puede aprender mucho y disfrutar. No solamente uno sino toda la familia. Pero que se animen y que lo intenten y si no saben por dónde empezar, que se acerquen al Grupo. Siempre decimos que la adopción es como un embarazo más largo”, finalizó la mamá.
