En el último mes se duplicó la demanda en el Polo de la Mujer

viernes, 4 de enero de 2019 · 00:00
Violencia machista - Efecto Thelma Fardín  Lo dijo la doctora Raquel Rodrigo, que está al frente del espacio. Indicó que muchas mujeres llegan al lugar tras un “tiempo prolongado” de sufrir violencia Escribe Diego Bengoa Barra Fotos: Roberto Zayas DE?NUESTRA?REDACCION [caption id="attachment_36293" align="alignright" width="300"] En un árbol de Navidad ubicado en el ingreso al Polo, mujeres que fueron asistidas en el lugar dejaron significativos mensajes[/caption] Desde hace un mes prácticamente se ha duplicado la demanda en el Polo Integral de la Mujer, según confirmó su coordinadora, Raquel Rodrigo. Entrevistada ayer por El Diario, afirmó que tras la repercusión que tuvo la denuncia por violación de la actriz Thelma Fardín contra Juan Darthés en Buenos Aires, creció la cantidad de mujeres que llegan al espacio de barrio Carlos Pellegrini. Lo vinculó a “la visibilización de la problemática” y sobre todo “a mujeres que guardan desde hace mucho tiempo el problema de la violencia y que de pronto ven que la misma atraviesa todas las clases sociales y niveles culturales, entonces deciden manifestar lo que viven”. La médica evaluó que la época del año también incidió en el crecimiento de la asistencia, “más aún por lo que fue 2018 en cuanto a crisis económica”. “El incremento del consumo de alcohol por las fiestas, de drogas, crisis familiares por despidos e inestabilidad laboral también influyen”, apuntó, aunque de inmediato aclaró que “el violento es violento porque es violento, no porque consuma”. En este sentido, aseveró que “esto puede ser un disparador, acrecentar el problema, pero el violento lo es porque es”. Cuando se le preguntó sobre los motivos por los que llegan las mujeres a esta institución, expresó que el Polo ya se convirtió en un lugar de referencia para ellas, por lo que las problemáticas son variadas. “Hay un porcentaje elevado de violencia intrafamiliar o que tiene que ver con menores de edad, y esos casos son canalizados a través de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF)”, precisó. Además se reflejan patologías y adicciones, por lo que “se trabaja de manera permanente con el Consejo Municipal de Adicciones, con el Hospital Pasteur y con el área de Salud municipal”. Aunque a este centro han llegado varones, son los menos. Como se sabe, en el segundo piso de esta casa funciona el refugio para mujeres que son víctimas. Rodrigo confirmó que desde su apertura “siempre se ha utilizado”. “Por protocolo quedan aquí quienes están en extrema vulnerabilidad, con riesgo de vida y sin redes que habitualmente las contengan. Se da también cuando el violento todavía se encuentra en la calle. Además hubo denuncia previa para que puedan estar acá. Ya luego cuando se canaliza la problemática, se van a un lugar donde puedan ser contenidas”, describió. Ante la pregunta, la entrevistada subrayó que quienes se acercaron al Polo “llevaban, siempre, un tiempo prolongado de violencia, lo que tiene que ver con la edad y patrones culturales”. “Las mujeres mayores vienen con muchos años de violencia y reclaman una mejor calidad de vida”, comentó. “El llegar a la denuncia lleva todo un proceso, entonces muchas vienen a plantearnos una problemática que durante mucho tiempo no visibilizaron. Con el trabajo desde el equipo técnico te das cuenta que traen arraigada la violencia desde hace muchos años. En jóvenes los períodos son más cortos y la reconocen con mayor facilidad”, detalló. La doctora Rodrigo declaró que el proceso es largo, que siempre se hace el seguimiento y que tratan de ayudar a la mujer a hacer la denuncia, lo que “no es fácil”. “Para que lo decidan lleva su tiempo y depende mucho del entorno, de las redes que la contengan. Hay muchas mujeres solas. Vimos en porcentaje elevado que no son de la ciudad, han venido a vivir a esta localidad y se encuentran sin la familia. Para ellas es más difícil”, advirtió. “Nosotros siempre la acompañamos a hacer la denuncia. Cuando van directamente a la Unidad Judicial llegan desorganizadas, cuentan un hecho nomás, por eso es importante la orientación”, contextualizó. Atento a algunas lecturas prejuiciosas y estigmatizantes que suelen hacerse en algunos casos, se le preguntó si reciben denuncias falsas. Respondió negativamente, diciendo que nadie llega al Polo con una falsa historia de violencia. Finalmente la entrevistada valoró a la jueza Inés Mariel (que tiene competencia en violencia, además de niñez y adolescencia) por su “predisposición y compromiso”. “Ella y su equipo levantan el teléfono a cualquier hora”, aseguró. Mencionó de igual modo a la Policía.   Un mapa que refleja violencia global En la oficina en la que se hizo la nota, en planta baja del Polo, en un mapa se tienen marcados los lugares en donde se encuentran las mujeres con botones antipánico (más de medio centenar) y por otro lado todas aquellas mujeres que se hallan en situación de vulnerabilidad. Ese plano refleja que la problemática atraviesa todos los sectores socioeconómicos, más allá de que se ven más casos en barrios más vulnerables, algo que Rodrigo asoció a la visibilización. El Polo se encuentra en Ramiro Suárez e Independencia, funciona de 8 a 20, pero tiene guardia las 24 horas. Diariamente reciben a entre 15 y 20 personas, según precisó Rodrigo ayer. En el lugar hay trabajadoras sociales, abogadas y psicólogos.