Falleció el cura Pepe Cruchinho, famoso por casar a su propio hijo

jueves, 3 de enero de 2019 · 00:00
Tenía 72 años - Sus restos fueron velados ayer en la Catedral Inmaculada Concepción Se ordenó sacerdote a los 50 años, nueve años después de que su mujer falleciera. Fue el cura de las localidades Pasco y Ticino El sacerdote José Alberto “Pepe” Cruchinho falleció ayer a los 72 años. Muy querido por quienes lo conocieron, Pepe se convirtió en noticia cuando bautizó a sus nietos y posteriormente casó a su propio hijo. Tuvo una vida intensa, bien vivida, que nunca dejó de ser espiritual. Cruchinho se ordenó sacerdote a los 50 años, nueve años después de que su mujer falleciera, víctima de un cáncer. De joven había iniciado el seminario pero lo abandonó para casarse y conformar una familia. Durante estos años, fue el cura de las localidades Pasco y Ticino. Sus restos fueron velados ayer por la tarde en la Catedral de nuestra localidad, donde la gente se acercó a darle un último adiós. Hace aproximadamente 30 días, La Revista, que sale cada segundo domingo del mes junto con El Diario, intentó entrevistarlo. Un periodista se acercó al hogar de ancianos, donde Pepe estaba viviendo, pero tras una espera, una hermana capuchina se acercó y expresó que el padre no estaba bien de salud y no iba a poder ser entrevistado.   Cuando casó a su hijo En el año 2010, la noticia del cura que casaría a su propio hijo recorrió los principales medios de comunicación del país. Pablo Andrés fue su único hijo, y le pidió especialmente que sea él quien lo case con su novia de ese entonces, Valeria. La ceremonia se llevó a cabo en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Villa María. “Cuando tuve que dar el sí ante la pregunta del padre Pepe, mi padre, vi pasar mi vida como una película”, había expresado emocionado Pablo Andrés Cruchinho, el hijo del párroco a El Diario minutos después del enlace. En esa ceremonia, nuestro matutino también habló con Luis Cruchinho, hermano de Pepe, quien relató: “El siempre fue solidario y ayudó a la gente humilde que más lo necesitaba. Formó una familia, se casó y lo tuvo a Pablo, pero Pepe nació para ser sacerdote”. [caption id="attachment_36120" align="aligncenter" width="945"] Sus restos fueron velados en la Catedral, donde se brindó una misa de cuerpo presente[/caption] Cerca de quienes lo necesitaban El padre Pepe, también fue siempre un cura comprometido con las necesidades de los sectores más vulnerables de la población. El primer acercamiento de Pepe con el sacerdocio fue a fines de los 70. En ese entonces, hacía trabajos comunitarios como parte de su seminario. Pero en 1971 decidió alejarse. “Nosotros hablábamos de los curas obreros, el compromiso con la gente, la opción por los pobres. Quienes estaban al frente del seminario quisieron terminar con esa experiencia en las comunidades y nosotros tuvimos que hacer otra opción de vida”, explicó en una nota publicada por La Voz del Interior. Luego de dejar el seminario, Cruchinho se puso a estudiar psicopedagogía, empezó a trabajar como viajante y conoció a quien fue su mujer. Se casaron en 1976, y tuvieron a Pablo. En 1987 ella falleció y se mudó a Villa María junto con su hijo, y ahí se reencontró con sacerdotes que habían sido claves en su vocación y lo motivaron para volver al seminario.   Un ejemplo de cariño Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, personas cercanas a él expresaron su despedida a través de redes sociales. David Torletti, organizador de eventos de nuestra ciudad, contó cómo lo conoció y qué significó Pepe en su vida: “Corría el año 1997 y tenía que venir a estudiar a Villa María, época de crisis y alquileres altos. Fue allí donde me enteré de unas residencias universitarias de Cáritas para estudiantes, donde el costo era bajo y las posibilidades muchas. Emprendí rumbo y conocí al padre Pepe, un señor eléctrico, hablaba rápido, muy humilde en su forma de vestir. Fue él quien me dijo ‘tenés un lugar para quedarte’. A año siguiente 140 jóvenes, entre ellos hoy mis amigos, entraron a las residencias universitarias de Cáritas, y por supuesto que el mentor y motor de esto fue el padre Pepe”. “Fue tanto su entrega y su pasión para que los jóvenes estudiaran que no midió su dar, dio su vida. En ese paso por la iglesia creo que no hubo otro motor importante como él. Hoy falleció, y realmente creo que no existe purgatorio para él, su comunión constante con Dios lo hizo maravilloso. Creo que la Iglesia Católica tendría que iniciar los tramites para beatificar, ya que tantas veces le dio la espalda a sus pedidos. Creo que fue el cura por excelencia, por su humildad, su entrega, sus lagrimas, su todo. Para los que lo conocimos podemos afirmar que su entrega a Dios fue total. Gracias, mil gracias por todo, padre Pepe Cruchinho, fuiste único, nos ayudaste a ser personas con estudio, por tus concejos, conocimos su entrega a los más necesitados, a tu hijo, a tu iglesia. Te vamos a recordar como lo mejor de la iglesia, toda regla tiene su excepción, vos lo fuiste. Eternamente agradecido”, finalizó.