Recorre pueblos y ciudades para defender a los gritos a los jubilados
martes, 29 de enero de 2019 · 00:00
Llegó a dedo, desde Hernando
Con un andar lento, pero firme, bajo el agobiante calor y apoyándose en un megáfono, Jorge Luis Suárez (57) caminó ayer por los bulevares de nuestra ciudad lanzando conceptos al aire, mayormente contra el Gobierno nacional, porque quiere “que la gente tome conciencia de la preocupante situación” que están atravesando los adultos mayores
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Recorrió el bulevar Alvear/España y siguió por el Vélez Sarsfield. Camino “hasta que el megáfono se quede sin pilas”[/caption]
Escribe Damián Stupenengo
DE?NUESTRA?REDACCION
Cansado. Con las gotas de transpiración prácticamente empapando su camisa morada. Al rayo del sol. Pero firme ante la causa que defiende. Vociferando lo que piensa a través del megáfono que llevaba colgado.
Así estuvo ayer Jorge Luis Suárez en nuestra ciudad. Un hombre de 57 años que salió a las 5.30 desde Hernando, a dedo, hacia Villa María. Llegó y comenzó a andar por la plazoleta del bulevar Alvear.
A los gritos, defiende a los jubilados. Básicamente eso está haciendo desde hace tres meses por distintos pueblos y ciudades de la región. “Empecé este reclamo al ver la necesidad y la situación que están viviendo nuestros jubilados”, relató quien es oriundo de James Craik.
“Estoy haciendo esto para defender a los jubilados de lo que está haciendo el gobierno nacional. Es preocupante el ajuste”, señaló haciendo un alto de su recorrido, que lo llevaría luego a caminar todo el bulevar España y seguir por el Vélez Sarsfield “hasta que se quede sin pilas el megáfono”.
“El mensaje que quiero llevar a los pueblos es para que tomen conciencia de la gravedad de la situación que estamos viviendo. Vemos a nuestros jubilados que están realmente en una situación preocupante”, insistió.
Esto de largarse a la calle a elevar la voz empezó en realidad con pancartas. “Estaba en Hernando, salí con un mensaje en unos carteles sobre lo que Macri estaba haciendo con los jubilados, porque realmente veía lo que está pasando. A partir de esto se me ocurrió caminar por los pueblos. Compre un megáfono y empecé a andar”, recordó.
El hombre, entre bocanadas de aire y suspiros, mientras aprovechó la pausa para recuperarse, manifestó que hace poco pasó por Punta del Agua, una pequeña localidad del Departamento Tercero Arriba. “Algunos me preguntaban para qué iba a un lugar donde vive tan poca gente, pero yo quería ir porque a veces en los pueblos están los grandes valores. Yo digo que un presidente tiene que salir de los pueblos, porque de esa forma sabría realmente la necesidad de la gente. Los presidentes tienen que luchar por los pueblos”, enfatizó.
Mientras algunos conductores lo “bocineaban”, peatones se quedaban mirando, y alguno que otro deslizaba una palabra de aliento, Jorge Luis envió un mensaje también a los empresarios. “Les pido que realmente hagan un esfuerzo para mantener las fuentes de trabajo. Los trabajadores van a defender a las empresas que hagan un sacrificio para mantenerse en este contexto.
El trabajador también respalda a las empresas porque necesita llevar alimento a su casa”, consideró.
“A veces voy a la iglesia y veo a los chicos. Me preocupa ver el futuro que les espera si no salimos a luchar, si la juventud no sale a pelear”, lanzó preocupado. ¿Vale la pena el esfuerzo? “A veces camino tanto y me encuentro agobiado, cansado, pero los otros días, en Oliva, se me acercó un nono de 88 años y me dijo gracias por lo que está haciendo´ y eso es lo que me lleva a seguir luchando por ellos”, concluyó.
Recorrió el bulevar Alvear/España y siguió por el Vélez Sarsfield. Camino “hasta que el megáfono se quede sin pilas”[/caption]
Escribe Damián Stupenengo
DE?NUESTRA?REDACCION
Cansado. Con las gotas de transpiración prácticamente empapando su camisa morada. Al rayo del sol. Pero firme ante la causa que defiende. Vociferando lo que piensa a través del megáfono que llevaba colgado.
Así estuvo ayer Jorge Luis Suárez en nuestra ciudad. Un hombre de 57 años que salió a las 5.30 desde Hernando, a dedo, hacia Villa María. Llegó y comenzó a andar por la plazoleta del bulevar Alvear.
A los gritos, defiende a los jubilados. Básicamente eso está haciendo desde hace tres meses por distintos pueblos y ciudades de la región. “Empecé este reclamo al ver la necesidad y la situación que están viviendo nuestros jubilados”, relató quien es oriundo de James Craik.
“Estoy haciendo esto para defender a los jubilados de lo que está haciendo el gobierno nacional. Es preocupante el ajuste”, señaló haciendo un alto de su recorrido, que lo llevaría luego a caminar todo el bulevar España y seguir por el Vélez Sarsfield “hasta que se quede sin pilas el megáfono”.
“El mensaje que quiero llevar a los pueblos es para que tomen conciencia de la gravedad de la situación que estamos viviendo. Vemos a nuestros jubilados que están realmente en una situación preocupante”, insistió.
Esto de largarse a la calle a elevar la voz empezó en realidad con pancartas. “Estaba en Hernando, salí con un mensaje en unos carteles sobre lo que Macri estaba haciendo con los jubilados, porque realmente veía lo que está pasando. A partir de esto se me ocurrió caminar por los pueblos. Compre un megáfono y empecé a andar”, recordó.
El hombre, entre bocanadas de aire y suspiros, mientras aprovechó la pausa para recuperarse, manifestó que hace poco pasó por Punta del Agua, una pequeña localidad del Departamento Tercero Arriba. “Algunos me preguntaban para qué iba a un lugar donde vive tan poca gente, pero yo quería ir porque a veces en los pueblos están los grandes valores. Yo digo que un presidente tiene que salir de los pueblos, porque de esa forma sabría realmente la necesidad de la gente. Los presidentes tienen que luchar por los pueblos”, enfatizó.
Mientras algunos conductores lo “bocineaban”, peatones se quedaban mirando, y alguno que otro deslizaba una palabra de aliento, Jorge Luis envió un mensaje también a los empresarios. “Les pido que realmente hagan un esfuerzo para mantener las fuentes de trabajo. Los trabajadores van a defender a las empresas que hagan un sacrificio para mantenerse en este contexto.
El trabajador también respalda a las empresas porque necesita llevar alimento a su casa”, consideró.
“A veces voy a la iglesia y veo a los chicos. Me preocupa ver el futuro que les espera si no salimos a luchar, si la juventud no sale a pelear”, lanzó preocupado. ¿Vale la pena el esfuerzo? “A veces camino tanto y me encuentro agobiado, cansado, pero los otros días, en Oliva, se me acercó un nono de 88 años y me dijo gracias por lo que está haciendo´ y eso es lo que me lleva a seguir luchando por ellos”, concluyó.