Se jubiló Gandarillas y los Ramonda siguen sin un fallo de la Justicia

sábado, 26 de enero de 2019 · 00:00
En 2009 una mujer falleció tras ser sometida a una intervención quirúrgica y diez años después los hijos no han conseguido una sentencia, más allá de que el caso fue elevado a juicio en 2016 (nunca se hizo) Escribe Sergio Vaudagnotto De nuestra Redacción El retiro del juez René Gandarillas en diciembre último suma un capítulo más a una de esas incomprensibles historias que se tejen en los Tribunales locales, como en los de otros puntos del país. En 2018 -nueve años después de ocurridos los hechos que se pretende aclarar- la causa salió del ostracismo, de la oscuridad de los cajones, por tener cierta similitud con la que permitió aclarar las circunstancias en las que se dio la muerte de la periodista Pérez Volpin [caption id="attachment_39053" align="alignright" width="218"] El embargo trabado en 2011 por Alberto Domenech. También hubo un allanamiento[/caption] Los tres hermanos Ramonda, Ana María, Roberto y Nelso, habían llegado a mediados de abril de 2018 la Redacción de El Diario con la esperanza de que el impacto mediático nacional que tenía por entonces el caso de la comunicadora Débora Pérez Volpin pudiera influir positivamente, “darle un empujón” a la causa judicial por presunta mala praxis iniciada a partir del fallecimiento de su madre. Llegaron al encuentro con nuestro periodista cargados de sobres con documentación y, como se dijo, con una esperanza. De cualquier manera, los nueve años de “paciencia” les hacían poner algunos reparos: “El de nuestra madre es un caso similar al de la periodista Pérez Volpin, pero nosotros no somos mediáticos, somos de pueblo y se aprovechan de ello”, decían, al tiempo que pedían que no se dilate más el proceso, ya que temían que alguien estuviera “apostando a la prescripción”. Pues, bien... abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre... y nada. Y en diciembre, la novedad: en los últimos días del año, se acogió al beneficio de la jubilación René Gandarillas, el magistrado actuante. Los hermanos Ramonda siguen dispuestos “a todo” para que se haga justicia por la muerte de su madre, Antonia Manuela Parra, que ocurrió allá por 2009 luego de que en una clínica local se le practicara una fibroendoscopía digestiva, lo que derivó en una causa judicial por presunta mala praxis, en la que están involucrados dos médicos del establecimiento. Está claro que el caso pasará a manos de otro magistrado, que deberá tomarse su tiempo para adentrarse en los pormenores del expediente y uno conexo en el fuero civil, caratulado “Ramonda, Roberto César y otros contra Clínica Cruz Azul y otros...”. Allí encontrará, entre muchos escritos, uno del 26 de mayo de 2011 que lleva la firma de su colega Alberto Ramiro Domenech, trabando embargo preventivo por 60.000 pesos (con el dólar a 4,50 pesos, estaríamos hablando hoy de unos 270.000 pesos). También se encontrará con un allanamiento en el marco de la investigación. En la causa “madre”, podrá ver inclusive los partes con membrete del Hospital Italiano, de la capital provincial, a donde la paciente “fue trasladada por sugerencia del doctor Oscar Bauk”, según explicaron los hermanos Ramonda. [caption id="attachment_39054" align="alignleft" width="300"] Los tres hermanos con su madre, en el último
cumpleaños que le celebraron[/caption] “Ella siempre estuvo sana. Entró a hacerse un estudio al Sanatorio Cruz Azul por un malestar estomacal y desmejoró repentinamente... Nadie nos decía nada y la descubrimos en terapia intensiva conectada a varios aparatos. Por unos contactos conseguimos que viniera a verla el doctor Oscar Bauk y otros profesionales que la vieron muy mal nos recomendaron sacarla de allí con urgencia. La llevamos a Córdoba, en el Hospital Italiano le colocaron unos clips para cerrarle la herida que le hicieron porque, además, le dieron comida y la comida se fue por conductos que no tendría que haber ido”, fue el relato de entonces. Los Ramonda indicaron además que “el Comité de Mala Praxis del Poder Judicial concluyó que hubo un accionar negligente de los doctores Horacio José Escurra y Daniel Pérez Rivera, quienes en el procedimiento provocaron una perforación del esófago”. En el expediente, quien sea el nuevo magistrado interviniente encontrará hasta un manuscrito en el cual el médico Escurra le expresa en diciembre de 2009 sus sentidas condolencias a la familia.   [caption id="attachment_39055" align="alignright" width="215"] Aquella página de abril de 2018, en la que se preguntaba “a quiénes encubren los tiempos de la Justicia”[/caption] Más allá de la documentación Pero más allá de la copiosa documentación acumulada a lo largo de los años, quien vaya a tomar el caso deberá revisar algunas cuestiones. Se sabe que una buena parte de la sociedad descree de la Justicia (así se desprende de sondeos de la más variada procedencia) y, en algunos casos, ese descreimiento surge del consabido dicho popular que sostiene que “la Justicia lenta no es Justicia”. Otra parte de la ciudadanía entiende, como la pensadora Rosa Luxemburgo (este mes se cumplieron 100 años de su fallecimiento), que “la Justicia es como una red que permite escapar a tiburones voraces, atrapando únicamente a pequeñas sardinas”. Para despejar este tipo de suspicacias que se instalan en este, como en otros procesos, y llevan a que los hermanos Ramonda sospechen que “alguien está apostando a la prescripción”, el magistrado seguramente revisará por qué la causa recién fue elevada a juicio oral y público el 24 de febrero de 2016. Verá que el abogado de los médicos (y de la Municipalidad), Eduardo “Tati” Rodríguez, se opuso a esa decisión, pero el Juzgado de Control confirmó la elevación a juicio, por lo que el tribunal presidido por René Gandarillas convocó a una primera audiencia para el 21 de septiembre de 2017, es decir, 18 meses después, pero... esa audiencia se suspendió y todo quedó como entonces... (cómo no iban a sospechar Ana María, Roberto y Nelso que “algo raro o algo turbio está rodeando esta causa”, cómo no se iban a preguntar ante el periodista “a quiénes encubren los tiempos de la Justicia”, que fue la frase que dio título a nuestra nota de abril del año pasado). También sería oportuno que el juez sobre quien recaiga la causa se tome un tiempo para analizar algunos parentescos de las personas aparentemente involucradas con otras que desempeñan tareas dentro del edificio de la calle General Paz al 300, porque caminando por esos pasillos siempre se puede “pisar”, voluntaria o involuntariamente, algún que otro papel, quitarlo de la vista del juez. Ojalá que en la nueva etapa que se abre, la familia de los Ramonda, oriunda de San Antonio de Yucat y radicada desde siempre en James Craik, encuentre la paz que le falta desde hace diez años, que determinen si ocurrió o no lo que ellos creen que ocurrió. Y así sí, será justicia.   “Ojalá que en la nueva etapa que se abre, la familia de los Ramonda, oriunda de San Antonio de Yucat y radicada desde siempre en James Craik, encuentre la paz que le falta desde hace diez años...”.   “La Justicia es como una red que permite escapar a tiburones voraces, atrapando únicamente a pequeñas sardinas”. (Rosa Luxemburgo)