Le dijo que no a su viaje de egresados para estar en la JMJ

viernes, 25 de enero de 2019 · 00:00
“Lo que se está viviendo acá es impresionante” Juli Bruschini es una de las más de 40 jóvenes villamarienses que están participando de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. En su caso, tuvo que tomar la “difícil” decisión de resignar Bariloche Juli Bruschini podría estar en Bariloche con sus amigos del secundario, en pleno viaje de egresados. Pero decidió cambiar eso por volar a más de 4.700 kilómetros de su casa y participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) junto a más de 500 mil jóvenes de todo el mundo. “Lo que se está viviendo acá es impresionante”, resumió la joven alumna del Instituto del Rosario a El Diario desde Panamá. Su decisión también fue destacada por la web oficial de Radio María, donde contó que “cuando llegó el momento de pensar en Bariloche, el viaje de egresados me entusiasmaba, con mis amigas hablábamos de eso todo el tiempo y soñábamos estar ahí”, pero su hermana mayor, Meli, la tentó con otra posibilidad: “Me dijo ‘¿no querés dejar Bariloche y que vayamos a Panamá juntas?’, esa pregunta quedó haciéndome ruido en la cabeza... Al principio fue difícil, no sabía qué prefería, qué pensarían mis amigos, y cómo iba a juntar la plata que me faltaba para llegar a Panamá”. Finalmente, tomó la misma decisión que su hermana en su momento, quien también resignó su viaje de estudios para participar de la JMJ que se hizo en Polonia en 2016. Días atrás este medio contó del esfuerzo que hizo un grupo de 43 jóvenes de la Diócesis de Villa María para reunir el dinero suficiente para poder estar presentes en el evento que reúne a personas de todo el mundo. Al respecto, Juli contó que “de a poquito Bariloche fue quedando en segundo plano y cada vez más la JMJ se ganaba mi interés, casi sin darme cuenta ya me había decidido; pero todavía faltaba un tema, tenía que ahorrar mucho para poder llegar”, por lo que decidió anotarse en el Plan Primer Paso y salió sorteada. “Me costó mucho contarles a mis amigos. Cuando decidí decirles no me entendieron, pero con el tiempo fueron aflojando. Igualmente, siempre hubo algunos que me apoyaban y otros (podría decir que la mayoría) que me tiraban abajo o intentaban convencerme de que no lo hiciera. Cada tanto me hacían dudar, pero seguí firme”, reconoció. Ayer, le contó a este medio vía WhatsApp que estaba “totalmente feliz por mi decisión de estar acá”.   [caption id="attachment_38982" align="alignright" width="300"] Juli, al medio, junto a sus compañeras del Instituto del Rosario. Confesó que hubo quienes no entendieron su elección[/caption] “Es tremendo” A Juli le cuesta encontrar las palabras para describir lo que siente al estar participando de la JMJ. “Me cuesta explicarlo bien y demostrar lo que se siente. Compartir tan de cerca con gente de otro país te hace sentir que tenés otra familia acá, eso no tiene precio”, sostuvo y describió: “En la prejornada estuvimos en un pueblo en la provincia Bocas del Toro, en el límite con Costa Rica. La gente nos recibió muy bien. La familia que nos recibió en su casa era muy amorosa, atenta, en esa semana nos mostraron sus culturas, vestimentas, lo que comen y hasta pudimos compartir con una comunidad aborigen”. A su vez, destacó que “ya en Panamá nos recibió otra familia a mí y a mi hermana en la misma casa; nos mostraron toda la ciudad, conocimos a sus amigos, intercambiamos un montón de cultura”. “La JMJ es muy impresionante. Hay 500 mil jóvenes de todo el mundo y estamos todos alabando al mismo Dios, al mismo Jesús, todos rezando por el amor, por la paz, por la unión de todo el mundo”, describió con emoción. También confió que “lo que más me impresionó es que en esta jornada se generó mucha unión con otras religiones; hubo familias judías e islámicas que se unieron para recibir a 400 peregrinos. Eso es un signo de amor tremendo”. “En los actos masivos te encontrás con jóvenes de otras iglesias. Es hermoso, estas cosas te muestran que los jóvenes sí tenemos fuerzas y que podemos ser escuchados. Rezamos y alabamos haciendo pogos, convirtiendo canciones católicas en rock, es tremendo”, ilustró y cerró: “Estoy muy feliz, tengo el corazón lleno de amor”.