Se reaviva un conflicto vecinal de nunca acabar en Las Acacias
jueves, 24 de enero de 2019 · 00:00
Reclaman por ruidos, basura, amenazas, insultos...
Hace más de cinco años que la convivencia entre una familia y un gran grupo de ciudadanos paraguayos es insostenible
Hace, como mínimo, cinco años que se sostiene una convivencia fuertemente conflictiva entre vecinos de la cuadra de Las Magnolias al 300 de barrio Las Acacias.
Este medio ha reproducido en diferentes ocasiones los reclamos que derivaron luego en la intervención de la Defensoría del Pueblo, con la firma de un “acuerdo vecinal” que de nada sirvió.
La familia Bergero, una de las partes implicadas y reiteradamente denunciante de lo que ocurre, volvió a pedir exponer la situación en El Diario porque “es insostenible”, ya que los problemas están lejos de ser nuevos, al contrario, son los mismos que se mantienen a lo largo del tiempo.
Cabe recordar que todo comenzó con un reclamo por los ruidos molestos que esta familia hizo contra un grupo de ciudadanos que llegaron años atrás provenientes de Paraguay.
De ahí en adelante, aseguran, están viviendo una pesadilla. “Es interminable lo que estamos pasando”, afirmaron al iniciar la conversación donde ahora no solo apuntan contra sus vecinos, sino que también se quejan del escaso accionar del municipio y la Policía.
“Ellos se creen dueños de este sector. Dejan basura en la calle, hay mugre en general, llamo a Seguridad Ciudadana y al frente mío, porque los he escuchado yo, les dicen que lo tienen que sacar porque nosotros molestamos. La propia Seguridad Ciudadana nos trata mal por reclamar algo que es justo”, reveló.
La familia continuó relatando que “se daba muy seguido que ellos cortaban la calle para armar una cancha de vóley, sin importarles que nadie pueda transitar; y Seguridad Ciudadana y hasta el propio director de Tránsito, Bernabé, lo saben porque venían, pero no les decían nada”.
“Los fines de semana llegamos a ver 80 personas porque juegan y hacen apuestas por plata. Cada vez vive más gente acá, ponen los parlantes arriba del techo a cualquier hora”, enumeraron sobre los hechos que puntualmente han denunciado y que no han cesado y padecen actualmente.
En ese sentido, continuaron exponiendo que “no existe un solo día que no salgas a la vereda y no te insulten, te dicen lo que quieren y tenés que callarte la boca porque son patoteros”.
“Están tomando alcohol en la calle permanentemente. Es un descontrol.
Hace años que nos tiran piedras, es constante. Llegamos a tener que armar una pileta debajo de la galería de la casa porque todo lo que tengan a mano lo tiran para nuestra casa”, insistieron.
De hecho, quisieron hacer hincapié especialmente en que “los reclamos empezaron porque hasta hacían sus necesidades en la vereda, nos tiraban botellazos, han llegado a rompernos el auto” y por las “amenazas de muerte” es que “estamos con mucho miedo por nuestra integridad física y la de nuestros hijos”.
“Es muy frustrante hacer todo bien por derecha, con nuestro terreno que compramos y tiene escritura, planos, impuestos y servicios al día y que ellos hayan usurpado, les dan garrafa social, tarifa social de luz y no lo necesitan, y encima molestan, nos agreden y amenazan de muerte”, subrayaron.
Ante esta situación, también se refirieron al nulo accionar que observan desde el municipio y la Policía: “La Policía hasta el día de hoy viene y no hace nada. La Policía barrial ha venido y nos dijeron que iban a pasar dos veces en la semana y no más que eso porque los trataban muy mal. Seguridad Ciudadana siempre tarda dos horas para llegarse. Con Rafael Sachetto nos comunicamos siempre y hasta llegó a decirnos ‘salgan que está el móvil’ y hemos salido y no hay nadie. Se nos burlan, nos dicen que no pueden hacer nada, nos dijo que a esta gente no la pueden dejar de ayudar, pero tienen todos autos y motos de alta gama; más allá de nuestra familia, cómo puede ser que la propia Policía diga que les tiene miedo”, ilustraron.
“Vas a hacer la denuncia y te basurean de punta a punta. Ayer estuve 4 horas y media en la Policía. Hemos estado hasta 3 días para que tomen la denuncia. Hemos pedido ayuda por todos lados. He denunciado que hasta los pasan a buscar para votar”, reclamaron desesperados y agregaron: “Ahora se vienen las peñas y acá queda totalmente desprotegido. Nunca pasa la Policía, pero con las peñas olvidate que puedan demorar dos horas y venir”.
Un pacto que no fue
En septiembre de 2016, ante la insostenible situación y las reiteradas denuncias, la Defensoría del Pueblo, con Alicia Peressutti a la cabeza, intercedió para que se firmara un acuerdo de convivencia con el que se pretendía ponerle fin al conflicto.
Fue tras meses de reuniones y más de 10 audiencias y se logró que se establecieran horarios para la música, y momentos adecuados para sacar la basura. De todas maneras, la familia asegura que de nada sirvió.
“Fuimos a la Defensoría, nos asesoraron. Textualmente nos dijeron que si no nos calmamos nos iban a denunciar el taller y por discriminación. Ha venido la señora María Eugenia Gancedo a mi casa, siempre con un montón de excusas, y hasta nos amenazaron frente a Peressutti”, revelaron.
Finalmente, la familia indicó que “lo que deseamos que se entienda es que a ellos les dieron poder para que digan que nosotros discriminamos, cuando en realidad intentamos vivir mejor, pero somos los bol... que reclamamos o denunciamos, para la Policía somos los que molestamos”.