Sexo comercial: sociólogo alertó sobre el impacto de una pregunta en la ETH
domingo, 20 de enero de 2019 · 00:00
Matías Giletta examinó y problematizó la encuesta trimestral que realiza la Municipalidad en toda la ciudad
Sostuvo que se reproduce un concepto criminalizante y estigmatizante del sexo comercial. Describió las consecuencias de la inclusión de una pregunta puntual en el cuestionario
El sociólogo villamariense Matías Giletta cuestionó la “legitimación y reproducción de un concepto criminalizante y estigmatizante del sexo comercial” a través de la incorporación de una pregunta en la segunda Encuesta Trimestral de Hogares (ETH) que lleva adelante la Municipalidad en el marco de la puesta en marcha del Centro Estadístico.
En un análisis efectuado al ser parte del programa “Estructura social, trabajo, conflicto y vida cotidiana” de la Universidad Nacional Villa María, el profesional abordó y examinó este caso y sostuvo que esta circunstancia contribuye “a reproducir y reforzar, desde el Estado, un significado del sexo comercial -aquello que tales instrumentos denominan “prostitución”- como parte de un mundo social signado por el delito, la inseguridad, la degradación y el peligro amenazante”. Giletta además fue consultado para esta nota periodística por El Diario.
Contexto
En el trabajo desarrollado, el sociólogo repasó que “históricamente el pensamiento progresista argentino nunca consideró al sexo comercial como delito. En todo caso, se opuso a la explotación de sexo comercial ajeno en una lucha por lo que en su criterio constituía la dignidad de las mujeres”.
“En el movimiento feminista actual se observan corrientes abolicionistas -las cuales entienden que las mujeres que ejercen el sexo comercial son víctimas de una sociedad prostituyente, patriarcal y profundamente desigual- y aquellas que luchan por el reconocimiento del sexo comercial como trabajo y por los derechos de las personas que lo tienen como medio de vida, estando éstas últimas representadas por los sindicatos de trabajadoras sexuales organizados en la Argentina desde hace varias décadas (...). Lo cierto es que en el mapa de las posiciones feministas y progresistas no hay definiciones del sexo comercial que le atribuyan, explícita o implícitamente, un carácter delictivo”, graficó.
Giletta se propuso “problematizar la inclusión de un determinado concepto y denominación del sexo comercial en una encuesta sobre victimización y seguridad aplicada como parte de la ETH llevada a cabo por la Municipalidad”, y en ese marco analizó el cuestionario de la encuesta y entrevistó a su coordinadora general.
Lo desarrollado por el profesional busca desnaturalizar y problematizar la asociación entre prostitución y delito. Y advirtió sobre “las consecuencias perjudiciales que dichas construcciones pueden tener sobre la vida cotidiana de las personas que ejercen el sexo comercial, especialmente el callejero que es el más visible y vulnerable a diferentes riesgos”.
Aclaró que para muchas personas, el sexo comercial es “su ocupación y su principal fuente de ingresos, actividad que en sí misma (ejercida por personas adultas, de manera voluntaria y autónoma) no es delito”. Acotó que en la provincia dejó de ser pasible (desde fines de 2015) de considerarse contravención.
La pregunta cuestionada
En este contexto precisó que desde el segundo operativo de encuestas locales (cuyos resultados todavía no se dieron a conocer) se incluyó a pedido del intendente Martín Gill una sección de “Seguridad y victimización para personas de 18 años y más”.
Esta nueva sección está compuesta por tres subsecciones: Percepción de seguridad ciudadana, dirigida a indagar las percepciones acerca del nivel de seguridad e inseguridad en su barrio; Desempeño del sistema de seguridad pública, y Victimización, subsección dedicada a indagar las características cuantitativas y cualitativas de las situaciones en que los encuestados fueron víctimas de delitos.
En la primera de éstas se pregunta cómo se siente el encuestado en determinados lugares de la localidad o si en su barrio, durante los últimos tres meses, presenció o escuchó situaciones que, en el criterio de quienes coordinan la encuesta y confeccionan su cuestionario, serían indicadores de inseguridad o, al menos, posibles causas de percepciones de la misma, como riñas o peleas en la calle, disparos frecuentes, consumo de alcohol/droga en la calle, venta de droga en la calle, calles sin iluminación y vandalismo.
“Nos resultó muy significativo observar que en esta subsección, entre los indicadores mencionados, se pregunta puntualmente: “¿Podría decirme si en su barrio, en los últimos tres meses, hubo prostitución?”, se centró Giletta.
Para abordar la cuestión dialogó con la coordinadora de la iniciativa, quien “nunca problematizó el hecho de que la pregunta indicada no es neutral, que no es un mero instrumento de medición o de mapeo”, aseguró el sociólogo local.
Según sostuvo, observó “una carencia de práctica reflexiva y una asunción a-crítica de un cuestionario prefijado de antemano, como si éste aludiera a dimensiones sociales absolutamente transparentes, neutrales y obvias”.
El profesional ratificó que esa pregunta “sugiere un concepto criminalizante de la prostitución -siempre puso esta palabra entre comillas-, asociándola al mundo del delito, a la amenaza (expresión utilizada por la entrevistada), al peligro y a la inseguridad -también entre comillas-”.
“La palabra prostitución, en sí misma, implica un supuesto subyacente negativo, moralmente degradante y socialmente estigmatizante de dicha actividad y, en consecuencia, de la persona que la realiza. Las vivencias personales relatadas por la entrevistada en relación con la prostitución van en la misma dirección”, apuntó Giletta.
Problematiza y alerta
“Desde las Ciencias Sociales, y desde la Sociología en particular, debemos problematizar tales construcciones y, sobre todo, alertar sobre sus posibles consecuencias reales, cotidianas y concretas sobre determinados sectores sociales e individuos”, dijo haciendo foco a la ETH local y a la encuesta de INDEC sobre la temática.
“Tales construcciones de la prostitución, incluyéndolas en contextos próximos al delito y la inseguridad, pueden llegar a favorecer, por ejemplo, “políticas de seguridad” que implican hostilidad y persecución por parte de las fuerzas de seguridad a quienes ejercen la actividad de tal manera construida, o, por lo menos, a quienes la ejercen y ofrecen en determinados espacios sociales y geográficos de la ciudad, de manera visible. También pueden alentar la hostilidad hacia dichas personas por parte de vecinos y vecinas que habitan en los barrios donde tal oferta de sexo comercial tiene lugar”, advirtió.
E insistió en que todo esto “puede suceder sin que quienes emplean ciertas definiciones, asociaciones y clasificaciones de las cosas sean conscientes de qué están ayudando a gestar o a reproducir en la realidad social y a quiénes están realmente perjudicando”.