Raúl Varroni se fue del PAMI

domingo, 20 de enero de 2019 · 00:00
Después de 44 años en el organismo y 38 al frente de la delegación local... Cansado “por muchas cosas”, algunas de índole personal y otras propias de la función, decidió acogerse a un retiro voluntario cuando le restaban solamente dos años para jubilarse El viernes fue el último día de trabajo de Raúl Varroni en la delegación Villa María del Programa de Atención Médica Integral (PAMI). “Sí, es así; el lunes (mañana) voy a ir, pero fuera de mi horario habitual, a buscar el mate y alguna otra cosa que me quedaron en los cajones”, dijo ayer al ser consultado por un periodista de El Diario, que buscaba chequear la versión que lo ubicaba fuera del organismo. Varroni dijo desconocer si la máxima autoridad provincial del organismo, el villamariense Juan Carlos Zazzetti, o el presidente a nivel nacional Sergio Cassinotti, ya tienen en mente a alguien para designar en su lugar. “Silvia Serrano es la subrogante natural, es quien se quedaba a cargo cuando yo estaba ausente por algún motivo”, refirió el renunciante. Serrano era precisamente quien se desempeñaba al frente de la dependencia local recién creada, en 1981, cuando Varroni fue enviado desde Córdoba, para hacerse cargo. En aquel entonces, llevaba 6 años en el organismo. Ahora ya eran 44. Hubiera podido seguir dos años más hasta su jubilación, pero prefirió irse antes... -¿A qué obedeció su determinación? -Son varias cosas. El detonante fue un retiro voluntario con muy buenas condiciones, que me ofrecieron en noviembre. Lo estuve pensando y bueno, decidí dar el paso al costado. Ya está... Al PAMI le debo todo; haber formado una familia, tener una casa, todo... -Usted dijo que son varias cosas las que le hicieron tomar la decisión. ¿Cuáles más? -Cansancio. Pero no el cansancio físico del hombre que hombrea bolsas. Mi cansancio es de la cabeza. Además, viene un año político, se sabe que en un año de éstos pasan cosas y prefiero no estar ahí... -¿Por qué? -La gente necesita respuestas y no siempre las tenemos. Eso crea cierta impotencia y, entonces uno empieza a flaquear. Las políticas institucionales del PAMI se diseñan en Buenos Aires y, a veces, no encajan en el interior, donde soportamos los cachetazos de la gente. Todo se vuelve tedioso, engorroso. -¿Alguna política en particular? -No, no, hablo en general... Es tedioso en el sentido de que hay políticas institucionales que cambian según los cambios políticos, siempre sucede con los vaivenes, y nos llevan a estar rindiendo exámenes permanentemente. Eso es lo que puede agobiar...   Pasco y Ticino “cerca” de Río Cuarto -¿Algún caso concreto como para formarnos una idea precisa? -Y... por ejemplo, en Buenos Aires se resolvió que Río Cuarto debía atender a un número determinado de beneficiarios, Como no les daba ese número, se llevaron a los de Pasco y Ticino. La gente nos tiraban la bronca a nosotros y tenía toda la razón. Bastaba mirar un mapa para darse cuenta que no podía ser. Los mayores tenían que llegar a Dalmacio Vélez y después esperar un colectivo que los llevara a Río Cuarto, para hacer un trámite. Se perdían todo el día, a lo mejor. Bueno, nos llevó dos años pelear para que se corrigiera eso. Creo que se debería tener más en cuenta a los agentes que prestan servicio en el interior del interior, darles más autonomía... Igualmente, con la gente siempre intentamos estar a la altura y con el mayor respeto, lo mismo con cada Centro de Jubilados. Ellos hacían lo suyo, que es canalizar los reclamos o las sugerencias de sus asociados... En todo este tiempo tratamos de escucharlos cada vez que nos pidieron dialogar. Lo malo no son los reclamos, lo malo es no tener respuestas... -¿En qué caso sintió que se quedó sin respuestas? -Uno por ahí ve que un jubilado o pensionado tiene un auto modelo 2009, pero ve que lo tiene en unas condiciones, digamos, que no son las mejores. O simplemente uno siente que está bien que esa persona pueda tener su auto. Y él quiere saber por qué le sacaron un beneficio por tener ese auto. ¿Y uno qué le va a decir? Para eso no hay respuesta. Yo hablo por mí y por todos los agentes del PAMI, entre ellos quienes atienden al mostrador. A esas personas les explicamos que nosotros no diseñamos las políticas, que solamente las aplicamos, que los padrones están cruzados con los de Rentas y con los de la AFIP, que por eso nos “salta” que tiene ese autito, pero que no hay caso... Al final nos entienden... -Además, con la situación imperante, los reclamos se deben multiplicar... -Yo quiero dejar en claro que no se trata de que porque se va un gobierno o viene el otro. También quiero que se entienda que nadie me echó, sino que lo decidí yo... Y sí que hay reclamos. Y aunque no los hubiera, uno se da cuenta que el bolsón que damos ha perdido cantidad de productos. Entonces, si tenés algo de sensibilidad, te viene sola a la cabeza la cuenta de lo que cuesta el bolsón y lo que cuesta el taxi de ida y vuelta para venir a buscarlo. Son estas cosas, junto a algunas personales, que te van empujando a tomar la decisión de irte.