'Estamos más en contacto con la vida que con la muerte”

lunes, 3 de diciembre de 2018 · 00:00
Profesionales de la salud - Luciano Capponcelli, especialista en Terapia Intensiva y referente del Incucai en Villa María En la Terapia Intensiva, los médicos conviven con el dolor y la muerte inesperada. Sin embargo, Luciano Capponcelli destaca que hay más gente que se salva, y eso es una gratificación   “A nosotros se nos muere todos los días gente que le pasó algo de repente, como un infarto o un accidente. Son muertes inesperadas”, comenzó diciendo Luciano Capponcelli, médico especialista en Terapia Intensiva que se desempeña en el Hospital Pasteur. Y agregó: “Lo bueno de todo esto es que estamos más en contacto con la vida que con la muerte, a diferencia de lo que la mayoría cree, porque en la Terapia Intensiva se salva más gente de la que uno cree. Estamos más cerca de la vida. Es una defensa nuestra saber eso, saber que cada día ayudamos a salvar a mucha gente. No digo salvamos, porque intervienen muchos factores, pero sí ayudamos. -¿Cómo fue que optaste por Medicina? -La verdad, no fue por vocación. Tenía que estudiar algo o quedarme a trabajar y bueno, elegí una carrera fácil y corta (bromea). La vocación la fui encontrando con el correr de los años. Igual, quiero decir que es un trabajo, es un medio de sustento, la tomo con responsabilidad y en función de eso estudio y me perfecciono permanentemente. A la especialidad sí la elegí más por vocación, porque la primera vez que entré en una terapia intensiva, como estudiante, me di cuenta de que era lo que yo quería. Quise hacerla en el mejor lugar, como es el Hospital Privado de Córdoba, donde se formó la gran mayoría y lo pude hacer. -¿Cómo es el día a día de la Terapia Intensiva? -Es difícil, uno no se termina acostumbrando nunca, siempre te afecta tener que dar una noticia grave. No lo digo por el paciente, porque nosotros estamos formados para atenderlo. El problema es cuando salis al pasillo y ves a sus hijitos chiquitos o a su madre, y uno no puede dejar de imaginarse que puede ser uno el que está en esa cama de la terapia o bien un ser querido. Además, cuando salís del Hospital te vas a dormir y pensás cómo va a pasar la noche un paciente que está en estado crítico. No es sencillo. -¿Es difícil la relación médico- paciente? -Una vez tuve un problema con un hombre accidentado que llegó de Río Segundo y se murió el mismo día. La familia enfocó la ira hacia mí y me golpearon. Fue tan rápido todo que no tuvimos tiempo previo a hacer un vínculo. Porque salvo ese hecho que pasó ni bien empecé, no tuve otros problemas con los pacientes y sus familias, dado que siempre, por más dura que sea la verdad, se la digo. Voy, hablo, informo, pongo la cara.   Y eso te permite generar un vínculo de respeto mutuo con la familia. -Usted no solo da la noticia de la muerte de un ser querido, sino también habla sobre la donación de órganos. ¿Cómo se prepara para ese momento? -Es más complicado salir a hablar de la posibilidad de donar órganos, que decir que falleció el ser querido, que en definitiva, creo que es la peor noticia que uno puede dar.   Pero bueno, el camino es hablar, comunicar. Si la persona que te dio la mano, que te contuvo en todo el proceso, te informa sobre la donación -con la ley actual no se pide autorización- es más factible. No es un desconocido el que te viene a decir algo tan doloroso. -¿Para trabajar… prefiere la salud pública o la privada? -Sin ser la gloria, por los sueldos que percibimos que lejos están de ser acordes a la responsabilidad, es mejor trabajar en salud pública. Te da cierta estabilidad, la posibilidad de que si te enfermás seguís cobrando y el acceso a una jubilación. En la parte privada, si te enfermás no cobrás. Si sos cirujano y te quebrás una mano, por un mes y medio no podés operar y tampoco ves dinero en todo ese tiempo. Estamos muy desprotegidos. En cambio, en la salud pública, los sueldos son pésimos, pero dentro de lo malo es lo menos peor.   Breve historia: -Luciano Capponcelli / 45 años / Nació en Laboulaye y vivió en Bell Ville. -Egresó como médico de la UNC / Se formó en la especialidad en el Hospital Privado / Trabaja en el Pasteur y en una obra social.