Joven brasileño recorre el mundo a pie concientizando sobre VIH
sábado, 29 de diciembre de 2018 · 00:00
El proyecto se llama “Camino de Aline” en honor a su hermana fallecida por esta enfermedad - En la ciudad estuvo acompañado por los integrantes del Consultorio Inclusivo
Es franciscano capuchino y partió desde Porto Alegre y ya lleva 1.400 kilómetros recorridos, aunque tiene pensado alcanzar 90 mil kilómetros, sumando 70 países y los cinco continentes
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El misionero franciscano capuchino, oriundo de Brasil, llegó a nuestra ciudad luego de pasar por Uruguay. Durante su estadía estuvo acompañado por los integrantes del Consultorio Inclusivo de Villa María[/caption]
Marcelo Monti Bica es misionero franciscano capuchino, oriundo de Brasil, y hace desde el 28 de agosto que recorre el mundo a pie “concientizando sobre VIH”.
Tiene 40 años, partió desde Porto Alegre y ya lleva 1.400 kilómetros recorridos, aunque tiene pensado llegar a los 90 mil kilómetros, cruzar 70 países y los cinco continentes, siempre a pie.
Su proyecto se llama “Camino de Aline. Una vuelva al mundo a pie por la vida y en contra del SIDA”.
El nombre de este camino que lleva adelante tiene un significado muy especial para Monti y es el motivo que lo empujó a empezar su viaje: “Aline era mi hermana y falleció con 28 años de SIDA y dejó tres niños. Una de las experiencias que marcó mi vida y la forma de ver las cosas, fue el Camino de Santiago y Camino de Aline es la idea de que, al menos para mí, su vida siga. Que siga viviendo, haciendo su camino en todos los que luchan contra los prejuicios y por garantizar los derechos de las personas que viven con VIH. Puede ser el Camino de Aline o el Camino de María, Juan, de Francisca...”.
En Villa María hizo contacto y estuvo acompañado por los integrantes del Consultorio Inclusivo, que funciona en Malvinas Argentinas 1498. De hecho, Monti llegó a El Diario acompañado de todos ellos, quienes también participaron de la entrevista.
¿Por qué caminando?
“La idea de caminar es lo que me parece más interesante. No es un viaje en moto, bicicleta ni en auto, porque cuando caminamos es cuando más nos acercamos a las personas. Sin caminar no pasaría por pueblitos como Almada en Entre Ríos o lugares chiquitos de Córdoba por los que pasé. Caminar es siempre ir al encuentro de los demás. Hay tramos que camino con dos o tres personas. Por ejemplo, cuando salí de Ballesteros, Mirian (Angelelli) y León caminaron conmigo, ella 15 kilómetros y León 30. Eso fue importantísimo. La idea de caminar es salir de nuestro mundo, de lo que tenemos como conocido y como seguro. Es ser desafiado. Cuando camino me veo como vulnerable, solo llevo un carrito y esta vulnerabilidad elegida, me hace más sensible a otras vulnerabilidades. A todos los que son vulnerables por circunstancias históricas. Caminar me lleva a la gente, me hace más vulnerable y sensible”, respondió al ser consultado sobre por qué había elegido transitar a pie.
“Con respecto al SIDA surgió porque me empezaron a preguntar por qué caminaba, todos quieren un por qué. Algunos me decían que camine por los inmigrantes o por la naturaleza, pero el hecho de que este tema hoy no está en el centro de las discusiones, en los medios de comunicación, no quiere decir que no sea importante. Es importante porque tenemos todos los días, en todas partes, personas que se infectan, personas que no se tratan porque tienen miedo a ser reconocidas como personas con SIDA, que fue el caso de mi hermana”, manifestó.
Su recorrido seguirá el 2 de enero por Arroyo Cabral, el 3 por Dalmacio Vélez, el 4 por General Deheza y el 5 de enero por Carnerillo. Para contactarse con Marcelo Monti pueden hacerlo al 55-51985086678 o a través de sus redes sociales como Facebook e Instagram “Caminho de Aline”.
Realidades invisibles
Según expresó Monti Bica hoy hay realidades que buscan ocultarse, hacerlas invisibles: “Hay muertes, tristezas y sufrimientos que no nos interesan. ¿Cuáles son las vidas que nos interesan y son lloradas? Hay vidas y muertes que no son lloradas. Con esta caminata una de las intenciones es para intentar juntos, en comunidad, reflexionar”.
“¿Por qué si tengo SIDA tengo que esconderme? Hay miedos y razones porque hoy todavía hay prejuicios. Una de las bases de este viaje es la creencia en las bondades de la gente”, agregó.
A través de personas en común y contactos que hizo en Uruguay, se enteró del Consultorio Inclusivo que funciona en nuestra ciudad y es por eso que llegó hasta Villa María. Durante toda su estadía acá estuvo con los trabajadores de este consultorio, que depende de la Secretaría de Salud Municipal. De hecho, pasó la Navidad con Jennifer Astargo, enfermera del consultorio y primera mujer trans postulante para acceder al cetro como reina del certamen que se realiza en el marco del Festival Internacional de Peñas de Villa María.
“Nos pusimos en contacto y le dimos la bienvenida”, manifestó Miriam Angelelli.
Una iglesia para todos
Marcelo remarcó que hay una Iglesia diferente: “Una de las cosas en las que me gusta enfatizar, es que, así como muchos discriminan en nombre del Evangelio, yo, en nombre del Evangelio hago esto. Vengo como un religioso, un capuchino, que acredita que Dios está tanto en mí como en todos. Si está en mí, tiene cara de Marcelo. O Dios tiene una cara de pobre, o de negro o de trans. Dios es trans, es argentino, es de todos, no es de un grupo. Dios no pone condiciones para amar a un grupo”, manifestó Marcelo, generando la emoción de quienes lo acompañaban.
“Así como hay diversidad en la sociedad, también hay diversidad en la Iglesia. Hay personas que tienen la cabeza cerradísima y otros que tienen la posibilidad de ver en todos y en todas, hermanos y hermanas”, agregó.
“No hay una única forma de ser Iglesia, esto es parte también. Yo creo en esta Iglesia que se hace con todos y con todas”, finalizó.
El misionero franciscano capuchino, oriundo de Brasil, llegó a nuestra ciudad luego de pasar por Uruguay. Durante su estadía estuvo acompañado por los integrantes del Consultorio Inclusivo de Villa María[/caption]
Marcelo Monti Bica es misionero franciscano capuchino, oriundo de Brasil, y hace desde el 28 de agosto que recorre el mundo a pie “concientizando sobre VIH”.
Tiene 40 años, partió desde Porto Alegre y ya lleva 1.400 kilómetros recorridos, aunque tiene pensado llegar a los 90 mil kilómetros, cruzar 70 países y los cinco continentes, siempre a pie.
Su proyecto se llama “Camino de Aline. Una vuelva al mundo a pie por la vida y en contra del SIDA”.
El nombre de este camino que lleva adelante tiene un significado muy especial para Monti y es el motivo que lo empujó a empezar su viaje: “Aline era mi hermana y falleció con 28 años de SIDA y dejó tres niños. Una de las experiencias que marcó mi vida y la forma de ver las cosas, fue el Camino de Santiago y Camino de Aline es la idea de que, al menos para mí, su vida siga. Que siga viviendo, haciendo su camino en todos los que luchan contra los prejuicios y por garantizar los derechos de las personas que viven con VIH. Puede ser el Camino de Aline o el Camino de María, Juan, de Francisca...”.
En Villa María hizo contacto y estuvo acompañado por los integrantes del Consultorio Inclusivo, que funciona en Malvinas Argentinas 1498. De hecho, Monti llegó a El Diario acompañado de todos ellos, quienes también participaron de la entrevista.
¿Por qué caminando?
“La idea de caminar es lo que me parece más interesante. No es un viaje en moto, bicicleta ni en auto, porque cuando caminamos es cuando más nos acercamos a las personas. Sin caminar no pasaría por pueblitos como Almada en Entre Ríos o lugares chiquitos de Córdoba por los que pasé. Caminar es siempre ir al encuentro de los demás. Hay tramos que camino con dos o tres personas. Por ejemplo, cuando salí de Ballesteros, Mirian (Angelelli) y León caminaron conmigo, ella 15 kilómetros y León 30. Eso fue importantísimo. La idea de caminar es salir de nuestro mundo, de lo que tenemos como conocido y como seguro. Es ser desafiado. Cuando camino me veo como vulnerable, solo llevo un carrito y esta vulnerabilidad elegida, me hace más sensible a otras vulnerabilidades. A todos los que son vulnerables por circunstancias históricas. Caminar me lleva a la gente, me hace más vulnerable y sensible”, respondió al ser consultado sobre por qué había elegido transitar a pie.
“Con respecto al SIDA surgió porque me empezaron a preguntar por qué caminaba, todos quieren un por qué. Algunos me decían que camine por los inmigrantes o por la naturaleza, pero el hecho de que este tema hoy no está en el centro de las discusiones, en los medios de comunicación, no quiere decir que no sea importante. Es importante porque tenemos todos los días, en todas partes, personas que se infectan, personas que no se tratan porque tienen miedo a ser reconocidas como personas con SIDA, que fue el caso de mi hermana”, manifestó.
Su recorrido seguirá el 2 de enero por Arroyo Cabral, el 3 por Dalmacio Vélez, el 4 por General Deheza y el 5 de enero por Carnerillo. Para contactarse con Marcelo Monti pueden hacerlo al 55-51985086678 o a través de sus redes sociales como Facebook e Instagram “Caminho de Aline”.
Realidades invisibles
Según expresó Monti Bica hoy hay realidades que buscan ocultarse, hacerlas invisibles: “Hay muertes, tristezas y sufrimientos que no nos interesan. ¿Cuáles son las vidas que nos interesan y son lloradas? Hay vidas y muertes que no son lloradas. Con esta caminata una de las intenciones es para intentar juntos, en comunidad, reflexionar”.
“¿Por qué si tengo SIDA tengo que esconderme? Hay miedos y razones porque hoy todavía hay prejuicios. Una de las bases de este viaje es la creencia en las bondades de la gente”, agregó.
A través de personas en común y contactos que hizo en Uruguay, se enteró del Consultorio Inclusivo que funciona en nuestra ciudad y es por eso que llegó hasta Villa María. Durante toda su estadía acá estuvo con los trabajadores de este consultorio, que depende de la Secretaría de Salud Municipal. De hecho, pasó la Navidad con Jennifer Astargo, enfermera del consultorio y primera mujer trans postulante para acceder al cetro como reina del certamen que se realiza en el marco del Festival Internacional de Peñas de Villa María.
“Nos pusimos en contacto y le dimos la bienvenida”, manifestó Miriam Angelelli.
Una iglesia para todos
Marcelo remarcó que hay una Iglesia diferente: “Una de las cosas en las que me gusta enfatizar, es que, así como muchos discriminan en nombre del Evangelio, yo, en nombre del Evangelio hago esto. Vengo como un religioso, un capuchino, que acredita que Dios está tanto en mí como en todos. Si está en mí, tiene cara de Marcelo. O Dios tiene una cara de pobre, o de negro o de trans. Dios es trans, es argentino, es de todos, no es de un grupo. Dios no pone condiciones para amar a un grupo”, manifestó Marcelo, generando la emoción de quienes lo acompañaban.
“Así como hay diversidad en la sociedad, también hay diversidad en la Iglesia. Hay personas que tienen la cabeza cerradísima y otros que tienen la posibilidad de ver en todos y en todas, hermanos y hermanas”, agregó.
“No hay una única forma de ser Iglesia, esto es parte también. Yo creo en esta Iglesia que se hace con todos y con todas”, finalizó.