Trasplantado y jubilado por una AFJP, cobra 'mil y algo al mes”
jueves, 27 de diciembre de 2018 · 00:00
El caso del presidente de Fundayt en la ciudad, no es el único: existen cientos de personas que padecen porque en su momento “optaron” por la “jubilación privada”
La de Edgar Borri es una historia particular por donde se la mire, tiene varios capítulos que son de público conocimiento y uno desconocido: el de su padecimiento por haberse jubilado a través de una de las AFJP que tuvieron su propia primavera a fines del siglo pasado y comienzos del actual. Desterradas por una ley de noviembre de 2008, pujan ahora por volver de la mano del olvido. Por eso el caso de este villamariense (que se replica en la ciudad y en otros punto de la provincia y el país) cobra mayor significado
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Abrazado a otra de sus pasiones, la radio, pudo seguir adelante mientras aguarda los eternos tiempos de la Justicia y la burocracia[/caption]
Escribe Sergio Vaudagnotto
DE?NUESTRA?REDACCION
Edgar Borri recibió un trasplante de riñón en noviembre de 2000, cuatro años después se acercó a la delegación local de la Fundación para la Ablación y el Trasplante (Fundayt), desde donde se impulsan campañas de concientización sobre la importancia de ser donante. Ahora lleva un año y medio presidiendo la entidad, con ánimo de seguir “si hace falta y si los demás integrantes creen que es necesario”.
Ese pasaje de su vida es conocido por muchos vecinos, como su pasión por la música, que se transmite desde los micrófonos de Radio Tecnoteca, cuando pone al aire canciones de los 80.
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Recibo de haberes de Borri[/caption]
Pero lo que hoy nos ocupa es su largo peregrinar por pasillos de la Justicia y de la ANSES, para conseguir una jubilación “mínima”, ya que la que percibe ahora es “ínfima”...
“Yo trabajaba en la de venta de neumáticos, alineado y balanceado. El dueño de una casa del mismo sector pidió referencias y me incorporó, aún cuando yo le informé de mi problema de salud. Me quiso igual en su empresa. Yo iba a sesiones de diálisis de cuatro horas los lunes, miércoles y viernes, y luego iba a trabajar normalmente. Después sobrevino el trasplante, salió todo bien y el patrón, por precaución, me pasó al trabajo de oficina...”, rememoró Borri ayer, en el comienzo de la charla.
Y enseguida señaló: “Soy un agradecido de esa persona a quien después, desde el estudio jurídico y contable que le llevaba los papeles, le hicieron saber que me corespondía la jubilación por el mismo trasplante, algo que en el PAMI me confirmaron, aunque mi obra social en tiempos del trasplante fue Osecac, que no me dejó faltar nada”.
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Edgar en el estudio de la radio, poniendo
música “ochentosa” pero, por sobre todo, buena onda[/caption] Comentó entonces que “desde 1994 estaban muy fuertes en el país las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) y con una publicidad impresionante, que te pintaba todo color de rosa. Te pasaban de una empresa a otra, yo pasé por Consolidar, por ejemplo, y terminé en Orígenes”. “Al principio, el monto de la jubilación era cercana a la del Estado y te decían que en el futuro se iba a nivelar y luego la iban a superar, pero se llevaron la plata afuera o la invirtieron mal y el haber mensual fue cada vez más para atrás, al punto que actualmente percibo 1.219,16 pesos, que es más una suerte de renta vitalicia por los aportes que hice en ese sistema. En el Estatal no me figuran”, explicó, al tiempo que mostró el resumen extraído de un cajero de la red Banelco. Juicio Edgar refirió que lleva años dando la batalla en el ámbito de la Justicia. “Creo que estoy en el último tramo antes de alcanzar una verdadera reparación. Esperaba que fuera un regalo para mi cumpleaños, el 16 de diciembre último, pero no pudo ser. Con mi abogada, Leonor Yacante, que ha hecho un gran trabajo todos estos años, esperamos ahora que sea para abril, a la vuelta de la Feria Judicial”. -¿Cuando dice “todos estos años”, a qué se refiere? -Y... cuando en 2008 sacaron el sistema privado de capitalización y la jubilación volvió a ser toda de reparto, un 85% de los que nos habíamos jubilado por AFJP entraron en el sistema, mientras que al 15% restante le encontraron problemas y la ANSES apeló. Tuvimos un fallo a favor al poco tiempo y lo volvieron a apelar. Ganamos nuevamente y lo mandaron de nuevo a Villa María, pero el juez (Roque) Rebak lo durmió tres años más en sus cajones... Al parecer lo que ahora ponían en duda era mi incapacidad tras el trasplante. Ahora vienen con eso... ¿adónde voy a ir a pedir trabajo con 54 años y con una disminución muy importante de la visión en uno de mis ojos, suponiendo que el trasplante no fuera nada? Entonces le pregunté a mi abogada qué pasaba si me encadenaba en el Juzgado Federal, y me dijo que tenía todo el derecho para hacerlo, pero ahí nos enteramos que el expediente andaba por Córdoba y que venía con un 99% de posibilidades de que esta larga historia tenga un buen final. No fue para diciembre, esperemos que sea para abril. Si no, ya veremos... -¿Cómo se sobrevive con esos ingresso? -En Radio Tecnoteca, estamos en un programa con otras personas con discapacidad, incluido un disminuido visual, por el que percibimos una beca de 4.000 pesos. Y debo decir fundamentalmente que vivo con mi madre y ella me banca. El regreso Cuando se le comentó que tras el último acuerdo suscripto entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional comenzó a hablarse del regreso de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, Borri deslizó: “Se vienen a llevar lo que quedó”. Y como para que no quedaran dudas de que el suyo no es un caso aislado, aportó: “Me fui enterando de que hay situaciones como la mía en muchos puntos del país y de la provincia, siempre relacionadas con las AFJP. Mi abogada lleva otros, entre los que hay mujeres viudas con dos hijos, que cobran 700 pesos por mes”. Las AFJP fueron empresas conformadas por capitales privados, estatales o mixtos, dedicadas a administrar los fondos generados con los aportes jubilatorios realizados por los trabajadores que optaron por ser incluidos en el régimen de capitalización individual establecido por la Ley 24.241 de Reforma Previsional del año 1993, promulgada durante el Gobierno de Carlos Menem. La AFJP percibía una comisión, deducida del aporte previsional obligatorio de los afiliados, y administraba la inversión del capital acumulado. La esperada reducción en el gasto público y la mejora en la rentabilidad de los planes de pensiones no se cumplieron. Al continuar pagando las jubilaciones vigentes, pero ya sin contar con los recursos provenientes de las cotizaciones, la transición implicó un costo fiscal insostenible, que devino incluso en el irónico endeudamiento del Estado con los propios fondos de pensión. Ante este panorama y ya en el año 2007, el Gobierno nacional puso en marcha varias medidas orientadas hacia el aumento de la cantidad de afiliados en el régimen de reparto (contabilizados en 1,4 millones de personas para finales de 2006, un 19% del total), una? de las cuales consistió en habilitar la opción de traspaso para aquellos afiliados en el sistema de capitalización hacia el de reparto, finalmente realizado por 800.000 personas. A comienzos de 2008 se reforzaron este tipo de medidas con la vigencia del decreto 313/2007, el cual introducía la asignación automática al sistema de reparto a todo nuevo trabajador que no optase expresamente por el de capitalización. Y en noviembre de 2008, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó un proyecto de ley para eliminar tanto el sistema de capitalización como las AFJP, unificando los regímenes existentes en el Estado. Tras ser aprobado por la Cámara de Diputados, el proyecto fue encaminado para sanción en el Senado. Fue finalmente aprobado por mayoría en ambas cámaras y se promulgó como la Ley 26.425, que puso fin a las AFJP, traspasando al Estado los activos que administraban. Tomaron ayer plata “de los jubilados” Con la ley que marcó en 2008 el fin de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, nació el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que es el organismo gubernamental cuya finalidad es administrar una gran parte de los fondos previsionales. El objetivo de esa administración debe ser, por ley, “lograr rendimientos directos e indirectos, generados por las inversiones y la aplicación de los recursos del fondo, para preservar el valor del patrimonio, buscando la rentabilidad de sus recursos” (es decir, en líneas generales, que la masa de dinero aportada por los trabajadores en actividad no pierda valor, dado que es con ella con las que se enfrentarán las próximas jubilaciones). Al primer año de funcionamiento, el FGS no contaba con los aportes del sistema estatizado de AFJP. Por lo tanto, a fines de noviembre de 2008, los fondos sumaban 17.847 millones de pesos. Evolución histórica Esa situación cambió abruptamente el 5 de diciembre de 2008 cuando se integraron los fondos de las AFJP, que contabilizaron unos 80.209 millones de pesos, que comenzaron a invertirse en acciones de empresas, obligaciones negociables, el Programa Procrear (a recuperar con intereses con el pago de cuotas de los beneficiarios) y otros valores de mercado. Así, el FGS se ubicó en diciembre de 2015 en los 664.029 millones de pesos (con el dólar a 13,43), es decir que llegaba a 49.443 millones de dólares. A diciembre de 2017 se llegó con 64.055 millones de dólares, mientras que en junio de este año, por efecto de la devaluación y la caída de las acciones de empresas argentinas (en poder de la ANSES), bajó a 46.364 millones de dólares. De ese dinero, el Gobierno nacional acaba de hacerse de unos 2.205 millones de dólares (con la moneda estadounidense tomada a 39 pesos). Así se publicó en el Boletín Oficial de ayer. “Las letras serán suscriptas de manera directa por la ANSES, para terminar de cubrir el déficit fiscal de 2018”, según informaron los medios especializados (ver más información al respecto en la página 19 de esta edición).
Abrazado a otra de sus pasiones, la radio, pudo seguir adelante mientras aguarda los eternos tiempos de la Justicia y la burocracia[/caption]
Escribe Sergio Vaudagnotto
DE?NUESTRA?REDACCION
Edgar Borri recibió un trasplante de riñón en noviembre de 2000, cuatro años después se acercó a la delegación local de la Fundación para la Ablación y el Trasplante (Fundayt), desde donde se impulsan campañas de concientización sobre la importancia de ser donante. Ahora lleva un año y medio presidiendo la entidad, con ánimo de seguir “si hace falta y si los demás integrantes creen que es necesario”.
Ese pasaje de su vida es conocido por muchos vecinos, como su pasión por la música, que se transmite desde los micrófonos de Radio Tecnoteca, cuando pone al aire canciones de los 80.
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Recibo de haberes de Borri[/caption]
Pero lo que hoy nos ocupa es su largo peregrinar por pasillos de la Justicia y de la ANSES, para conseguir una jubilación “mínima”, ya que la que percibe ahora es “ínfima”...
“Yo trabajaba en la de venta de neumáticos, alineado y balanceado. El dueño de una casa del mismo sector pidió referencias y me incorporó, aún cuando yo le informé de mi problema de salud. Me quiso igual en su empresa. Yo iba a sesiones de diálisis de cuatro horas los lunes, miércoles y viernes, y luego iba a trabajar normalmente. Después sobrevino el trasplante, salió todo bien y el patrón, por precaución, me pasó al trabajo de oficina...”, rememoró Borri ayer, en el comienzo de la charla.
Y enseguida señaló: “Soy un agradecido de esa persona a quien después, desde el estudio jurídico y contable que le llevaba los papeles, le hicieron saber que me corespondía la jubilación por el mismo trasplante, algo que en el PAMI me confirmaron, aunque mi obra social en tiempos del trasplante fue Osecac, que no me dejó faltar nada”.
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Edgar en el estudio de la radio, poniendomúsica “ochentosa” pero, por sobre todo, buena onda[/caption] Comentó entonces que “desde 1994 estaban muy fuertes en el país las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) y con una publicidad impresionante, que te pintaba todo color de rosa. Te pasaban de una empresa a otra, yo pasé por Consolidar, por ejemplo, y terminé en Orígenes”. “Al principio, el monto de la jubilación era cercana a la del Estado y te decían que en el futuro se iba a nivelar y luego la iban a superar, pero se llevaron la plata afuera o la invirtieron mal y el haber mensual fue cada vez más para atrás, al punto que actualmente percibo 1.219,16 pesos, que es más una suerte de renta vitalicia por los aportes que hice en ese sistema. En el Estatal no me figuran”, explicó, al tiempo que mostró el resumen extraído de un cajero de la red Banelco. Juicio Edgar refirió que lleva años dando la batalla en el ámbito de la Justicia. “Creo que estoy en el último tramo antes de alcanzar una verdadera reparación. Esperaba que fuera un regalo para mi cumpleaños, el 16 de diciembre último, pero no pudo ser. Con mi abogada, Leonor Yacante, que ha hecho un gran trabajo todos estos años, esperamos ahora que sea para abril, a la vuelta de la Feria Judicial”. -¿Cuando dice “todos estos años”, a qué se refiere? -Y... cuando en 2008 sacaron el sistema privado de capitalización y la jubilación volvió a ser toda de reparto, un 85% de los que nos habíamos jubilado por AFJP entraron en el sistema, mientras que al 15% restante le encontraron problemas y la ANSES apeló. Tuvimos un fallo a favor al poco tiempo y lo volvieron a apelar. Ganamos nuevamente y lo mandaron de nuevo a Villa María, pero el juez (Roque) Rebak lo durmió tres años más en sus cajones... Al parecer lo que ahora ponían en duda era mi incapacidad tras el trasplante. Ahora vienen con eso... ¿adónde voy a ir a pedir trabajo con 54 años y con una disminución muy importante de la visión en uno de mis ojos, suponiendo que el trasplante no fuera nada? Entonces le pregunté a mi abogada qué pasaba si me encadenaba en el Juzgado Federal, y me dijo que tenía todo el derecho para hacerlo, pero ahí nos enteramos que el expediente andaba por Córdoba y que venía con un 99% de posibilidades de que esta larga historia tenga un buen final. No fue para diciembre, esperemos que sea para abril. Si no, ya veremos... -¿Cómo se sobrevive con esos ingresso? -En Radio Tecnoteca, estamos en un programa con otras personas con discapacidad, incluido un disminuido visual, por el que percibimos una beca de 4.000 pesos. Y debo decir fundamentalmente que vivo con mi madre y ella me banca. El regreso Cuando se le comentó que tras el último acuerdo suscripto entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional comenzó a hablarse del regreso de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, Borri deslizó: “Se vienen a llevar lo que quedó”. Y como para que no quedaran dudas de que el suyo no es un caso aislado, aportó: “Me fui enterando de que hay situaciones como la mía en muchos puntos del país y de la provincia, siempre relacionadas con las AFJP. Mi abogada lleva otros, entre los que hay mujeres viudas con dos hijos, que cobran 700 pesos por mes”. Las AFJP fueron empresas conformadas por capitales privados, estatales o mixtos, dedicadas a administrar los fondos generados con los aportes jubilatorios realizados por los trabajadores que optaron por ser incluidos en el régimen de capitalización individual establecido por la Ley 24.241 de Reforma Previsional del año 1993, promulgada durante el Gobierno de Carlos Menem. La AFJP percibía una comisión, deducida del aporte previsional obligatorio de los afiliados, y administraba la inversión del capital acumulado. La esperada reducción en el gasto público y la mejora en la rentabilidad de los planes de pensiones no se cumplieron. Al continuar pagando las jubilaciones vigentes, pero ya sin contar con los recursos provenientes de las cotizaciones, la transición implicó un costo fiscal insostenible, que devino incluso en el irónico endeudamiento del Estado con los propios fondos de pensión. Ante este panorama y ya en el año 2007, el Gobierno nacional puso en marcha varias medidas orientadas hacia el aumento de la cantidad de afiliados en el régimen de reparto (contabilizados en 1,4 millones de personas para finales de 2006, un 19% del total), una? de las cuales consistió en habilitar la opción de traspaso para aquellos afiliados en el sistema de capitalización hacia el de reparto, finalmente realizado por 800.000 personas. A comienzos de 2008 se reforzaron este tipo de medidas con la vigencia del decreto 313/2007, el cual introducía la asignación automática al sistema de reparto a todo nuevo trabajador que no optase expresamente por el de capitalización. Y en noviembre de 2008, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó un proyecto de ley para eliminar tanto el sistema de capitalización como las AFJP, unificando los regímenes existentes en el Estado. Tras ser aprobado por la Cámara de Diputados, el proyecto fue encaminado para sanción en el Senado. Fue finalmente aprobado por mayoría en ambas cámaras y se promulgó como la Ley 26.425, que puso fin a las AFJP, traspasando al Estado los activos que administraban. Tomaron ayer plata “de los jubilados” Con la ley que marcó en 2008 el fin de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, nació el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que es el organismo gubernamental cuya finalidad es administrar una gran parte de los fondos previsionales. El objetivo de esa administración debe ser, por ley, “lograr rendimientos directos e indirectos, generados por las inversiones y la aplicación de los recursos del fondo, para preservar el valor del patrimonio, buscando la rentabilidad de sus recursos” (es decir, en líneas generales, que la masa de dinero aportada por los trabajadores en actividad no pierda valor, dado que es con ella con las que se enfrentarán las próximas jubilaciones). Al primer año de funcionamiento, el FGS no contaba con los aportes del sistema estatizado de AFJP. Por lo tanto, a fines de noviembre de 2008, los fondos sumaban 17.847 millones de pesos. Evolución histórica Esa situación cambió abruptamente el 5 de diciembre de 2008 cuando se integraron los fondos de las AFJP, que contabilizaron unos 80.209 millones de pesos, que comenzaron a invertirse en acciones de empresas, obligaciones negociables, el Programa Procrear (a recuperar con intereses con el pago de cuotas de los beneficiarios) y otros valores de mercado. Así, el FGS se ubicó en diciembre de 2015 en los 664.029 millones de pesos (con el dólar a 13,43), es decir que llegaba a 49.443 millones de dólares. A diciembre de 2017 se llegó con 64.055 millones de dólares, mientras que en junio de este año, por efecto de la devaluación y la caída de las acciones de empresas argentinas (en poder de la ANSES), bajó a 46.364 millones de dólares. De ese dinero, el Gobierno nacional acaba de hacerse de unos 2.205 millones de dólares (con la moneda estadounidense tomada a 39 pesos). Así se publicó en el Boletín Oficial de ayer. “Las letras serán suscriptas de manera directa por la ANSES, para terminar de cubrir el déficit fiscal de 2018”, según informaron los medios especializados (ver más información al respecto en la página 19 de esta edición).