El festejo navideño fue moderado y sin sobresaltos
miércoles, 26 de diciembre de 2018 · 00:00
Todo lo que dejó la Nochebuena en Villa María
La “Final Fest”, desarrollada en la cancha de rugby del Club San Martín, fue el evento más convocante. También hubo movimiento en distintos boliches y, durante la previa del brindis, algunos restaurantes abrieron sus puertas
Escribe Víctor Alvez
De nuestra Redacción
En este 2018 las fiestas de fin de año caen como si fueran dos feriados puente largos. Esto ha hecho que los festejos comiencen más temprano, con las consecuencias estomacales del caso.
Así, muchos llegaron con Buscapina o Sertal y tuvieron que esquivar algún “bicho” tirado a la parrilla. En la noche del 24 se podían observar las calles vacías; entre cuadra y cuadra autos aparcados señalaban una reunión esperando que los regalos para los niños aparezcan debajo del arbolito.
Algunos comedores abrieron sus puertas con sus reservas agotadas, como “La Vieja esquina”, “La Parrilla del Colo” y “Parrilla Comedor Fratondi”, sobre la costanera.
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El sol comenzó a aparecer en la “Final Fest”, pero nadie se movió hasta la finalización del evento más convocante[/caption]
De todos modos, a la medianoche casi la totalidad de la gente realizó el tradicional brindis en sus domicilios.
Una hora más tarde, los automóviles comenzaban a circular para los saludos de ocasión, lo que hizo estirar la llegada a las distintas convocatorias bailables.
Si en las semanas “normales” el horario de llegada a los boliches es a las 3 de la mañana, para esta fecha la previa se estira una hora más y cada vez está más cerca con el cierre de las 6.30.
[caption id="attachment_35202" align="aligncenter" width="680"]
Una de las puestas en escena que ofreció la fiesta desarrollada en el Club San Martín[/caption]
Así, “ Pasto” (el ex-Quinoto) receptaba los primeros asistentes en sus tres pistas, donde las de reggaetón o cachengue, en el sector “Guachi Guau”, se comenzaban a poblar.
La convocatoria para el salón de fiestas “La Bodega”, organizada por “Ribera” y “Böck”, con sus cervezas artesanales, y otras barras, acogían en su patio a asistentes mayores de veintitrés años que quieren librarse de los apretujones de otros lados. Lo mismo sucedió en el local de fiestas de Elpidio González y costanera, donde el “Glam Fest” daba sus primeros pasos.
Finalmente, como se preveía, la “Final Fest, open air” en la cancha de rugby del Club San Martín, acaparó a la mayor cantidad de gente.
Allí, cerca de cuatro mil personas colmaron un césped mullido, con distintos sectores, una puesta resaltada con ingeniería de alta tecnología, luces led robóticas y fuegos artificiales.
En la casa del Tricolor la pista de rock quedó grande, la pista electrónica estuvo a punto y la de “cachengue” explotó con los más jóvenes. Además, en un palco vip armado en altura se ubicaron los mayores.
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El cielo asomaba con sus primeras luces y los chicos seguían saltando, mientras que con los celulares en sus manos saludaban a los lectores de El Diario.
Cabe destacar que el número de asistentes de este fin de año fue menor al de años anteriores. La semana se hace más larga y con entradas que van desde los 300 a los 600 pesos, todo se hace más difícil.
Muchos de los jóvenes, y otros no tanto, que no quisieron entreverarse con ajenos en la celebración, armaron sus propias fiestas en alguna casa alejada de la ciudad.
El sol comenzó a aparecer en la “Final Fest”, pero nadie se movió hasta la finalización del evento más convocante[/caption]
De todos modos, a la medianoche casi la totalidad de la gente realizó el tradicional brindis en sus domicilios.
Una hora más tarde, los automóviles comenzaban a circular para los saludos de ocasión, lo que hizo estirar la llegada a las distintas convocatorias bailables.
Si en las semanas “normales” el horario de llegada a los boliches es a las 3 de la mañana, para esta fecha la previa se estira una hora más y cada vez está más cerca con el cierre de las 6.30.
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Una de las puestas en escena que ofreció la fiesta desarrollada en el Club San Martín[/caption]
Así, “ Pasto” (el ex-Quinoto) receptaba los primeros asistentes en sus tres pistas, donde las de reggaetón o cachengue, en el sector “Guachi Guau”, se comenzaban a poblar.
La convocatoria para el salón de fiestas “La Bodega”, organizada por “Ribera” y “Böck”, con sus cervezas artesanales, y otras barras, acogían en su patio a asistentes mayores de veintitrés años que quieren librarse de los apretujones de otros lados. Lo mismo sucedió en el local de fiestas de Elpidio González y costanera, donde el “Glam Fest” daba sus primeros pasos.
Finalmente, como se preveía, la “Final Fest, open air” en la cancha de rugby del Club San Martín, acaparó a la mayor cantidad de gente.
Allí, cerca de cuatro mil personas colmaron un césped mullido, con distintos sectores, una puesta resaltada con ingeniería de alta tecnología, luces led robóticas y fuegos artificiales.
En la casa del Tricolor la pista de rock quedó grande, la pista electrónica estuvo a punto y la de “cachengue” explotó con los más jóvenes. Además, en un palco vip armado en altura se ubicaron los mayores.
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El cielo asomaba con sus primeras luces y los chicos seguían saltando, mientras que con los celulares en sus manos saludaban a los lectores de El Diario.
Cabe destacar que el número de asistentes de este fin de año fue menor al de años anteriores. La semana se hace más larga y con entradas que van desde los 300 a los 600 pesos, todo se hace más difícil.
Muchos de los jóvenes, y otros no tanto, que no quisieron entreverarse con ajenos en la celebración, armaron sus propias fiestas en alguna casa alejada de la ciudad.