Graduado a los 74 años, porque 'las neuronas deben estar activas”

viernes, 21 de diciembre de 2018 · 00:00
Entrevista a Willy Hintermeister, luego de alcanzar su séptimo título en la UNVM Nacido en Uruguay, en el seno de una familia suiza huida de la hambruna europea de posguerra, recorrió más de una docena de destinos en el mundo a partir de sus conocimientos de la industria de los alimentos en general y de la láctea en particular. Acaba de egresar de la UNVM con el título de licenciado en Comunicación Social. “Hice los estudios terciarios en el Inescer con muy buenos chicos. Como varios compañeros se anotaron en la licenciatura, fui yo también. No iba a romper el grupo... Eso sí, tardé un poco más en terminar”, dice Willy, que se emociona hasta las lágrimas al rememorar algunos pasajes de su historia Escribe Sergio Vaudagnotto De nuestra Redacción “Creo que puedo vivir en cualquier parte del mundo. Pero uno elige finalmente de acuerdo con el deseo y mi deseo es no quedarme, hacer cosas nuevas. En Europa está todo muy estructurado; en cambio, Latinoamérica está abierta a la creatividad. Por eso estoy acá”, explicó ayer Willy Hintermeister. El flamante licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Villa María nació hace 74 años en Colonia Suiza, Uruguay, en cuya Universidad del Trabajo obtuvo su primer título, el de técnico lácteo. Tenía entonces 19 años. La sangre era el combustible que lo impulsaba hacia la tierra antepasada. Y fue... a Suiza. “Amigos de mi padre me organizaron la vida...”, reconoció Willy, que a los 21 se casaba allá con su novia uruguaya. Poco después obtenía su segundo título, el de Obermaier, también ligado a la lechería. Y enseguida viajó mediante una beca hacia Alemania, desde donde regresó a Suiza primero y a Uruguay después, con el tercer diploma, el que lo acreditaba como Maister en la industria lechera. [caption id="attachment_34736" align="aligncenter" width="709"] El flamante licenciado en Comunicación Social junto a la rotativa, en el taller de Impresión de Cooperativa
Comunicar[/caption] Tour lechero Con 24 años, fue contratado para participar en la instalación y la puesta en marcha de una planta pasteurizadora en la localidad de Salto. “Fue la primera que envasó en saché... Y, bueno, después, con casi 30 años, cuando acá había vuelto Perón y estaba en el Gobierno, me contrató La Vascongada para una planta en Ranchos, en la provincia de Buenos Aires... Los dueños eran también propietarios de la Compañía Lechera Cordobesa, que estaba Villa María... Venía seguido a jornadas de capacitación, algunas patrocinadas por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)”. -¿Y desde entonces vive aquí? -No, venía seguido, pero lo cierto es que no me radiqué en aquel tiempo. Seguí dando vueltas y más vueltas de la mano de la industria de la alimentación... Hintermeister narró que en ese periplo hizo escala en otra planta de La Vascongada en Brandsen, también provincia de Buenos Aires; trabajó para Plisa en Santiago del Estero, donde puso en marcha “el primer complejo agroindustrial en 1.000 hectáreas en las que enseñamos a los lugareños en medio del monte a hacer toda la línea de lácteos (leche, dulce de leche, yogur y quesos)”, y después volvió a acercarse a estas latitudes: “En el 86, un gerente técnico de La Serenísima, que había sido gerente técnico de La Vascongada, me llamó para la producción de leche en saché y leche en polvo acá en Villa Nueva”. -¿Y desde entonces vive aquí? -No. Todavía falta... Porque le vendimos la planta a Nestlé, aprovechando que yo conocía a gente de Suiza. Entonces La Serenísima me mandó a Bella Vista, Corrientes, a poner en marcha un proyecto para esterilizar fruta para yogur. Y en 2000 sí me retiré y me dediqué a ser asesor. Fui ocasionalmente a Guadalajara, México, para la instalación de una planta y también a montar otra en Montevideo, donde tengo a mi madre, de 95 años. Pero en 2001 me vine para acá. Hice el posgrado de Auditor en Calidad Total en la Industria de la Alimentación en la UTN de Córdoba (ese fue su cuarto título). Vine porque acá se había quedado y casado una hija y porque acá hay lugar para hacer lo que uno se imagina. Desde entonces estoy en Villa María, con la misma mujer con la que me casé en Suiza hace poco más de medio siglo. Tuvimos esa hija, otra más y un hijo, y tenemos siete nietos... Mi hijo murió en un accidente mientras corría un rally en San Juan. Silencio húmedo. Cae el telón de la primera parte.   La comunicación Sus primeros escritos tuvieron la forma de cartas de lector que enviaba desde Suiza para que fueran publicadas en el semanario uruguayo Marcha. En esa prosa transatlánticas formulaba críticas a la contradictoria Europa, que por un lado ayudaba a Biafra y por el otro vendía armas a Nigeria... Muchas de esas cartas no llegaban a ser publicadas porque las interceptaba la sede diplomática de la dictadura uruguaya en Suiza. Sí, del buzón de correos, al despacho del mismísimo embajador del régimen que encabezaba el general Gregorio “Goyo” Alvarez en Uruguay, cuando volaba el Plan Cóndor sobre Latinoamérica y en su vuelo unía la Argentina de Jorge Videla, el Chile de Augusto Pinochet, el Paraguay de Alfredo Storessner... Ese embajador/censor recibiría tiempo después otro mensaje suyo, aunque le llegaría a través del mismísimo Gobierno helvético: era un pedido por la aparición con vida de su hermano desaparecido. Pero no hizo caso el diplomático ni el “presidente” Alvarez, hasta que el Comité Internacional de la Cruz Roja tomó cartas en el asunto y el otro Hintermeister apareció en la cárcel de Punta Carretas, donde estuvo hasta la libertad, hasta la Licenciatura en Economía y hasta un busto en su memoria en el ingreso a la gran Cooperativa Cuatro Pinos que fundó en Guatemala. Cosas de la vida, de la sensibilidad, que a veces camina junto al periodismo.   Los estudios Como le gustaba involucrarse, escribir, opinar... no fue extraño que el conflicto “del campo” lo encontrara en el estudio de Radio Líder, como columnista. “Yo hacía comentarios específicos, de la sociedad y sobre ese tema arriesgué que el voto ‘no positivo’ del vicepresidente Cobos no iba a terminar ahí; que traería consecuencias serias y... mire usted”, dijo. Uno de sus amigos, el anestesista Guillermo Nardi (que ahora también es abogado), le dio un “empujoncito” hacia las aulas. “El me decía que las neuronas deben estar activas y entonces me metí en el Inescer (Instituto Nacional de Enseñanza Superior del Centro Argentino), donde obtuve los títulos en las especializaciones de Comunicación y Educación, por un lado, y de Propaganda y Difusión, por el otro. Hice esos estudios terciarios con muy buenos chicos. Como varios compañeros se anotaron en la licenciatura, fui yo también. No iba a romper el grupo... Eso sí, tardé un poco más en terminar”, comentó Willy con una sonrisa que sale como el sol, después de algunas lágrimas.  

La tesis de Willy

El flamante licenciado hizo su tesis en torno a la película argentina de ciencia ficción “Möbius”, dirigida por Gustavo Mosquera y protagonizada por Guillermo Angelelli, Roberto Carnaghi y Annabella Levy. El filme, estrenado en 1996, está basado en el cuento “A subway named Möbius” (Un tren subterráneo llamado Möbius - 1950), de Armin Joseph Deutsch. En la historia sobre la desaparición completa de una formación de los subterráneo de Buenos Aires, Willy halló alegorías sobre el autoritarismo, la ciencia, las relaciones sociales... que volcó en ese trabajo que le sirvió para ser licenciado. Así como en la historia llevada al cine, la red de subterráneos adquiere las propiedades de una cinta de Möbius, lo cual produjo el pase del tren a otra dimensión, este barrilete cósmico de 74 años hizo todo lo que hizo porque entiende que “si la vida no se toma con iniciativa, pasa a ser solamente una espera de la muerte”.

S.V.