KEIKO FUJIMORI

La aprobación cayó 18 puntos en su primer mes de gobierno

lunes, 21 de septiembre de 2026 · 08:30

A un mes de haber asumido la Presidencia del Perú, el respaldo público a la mandataria Keiko Fujimori experimentó una drástica caída de hasta 18 puntos porcentuales.

Una encuesta de la consultora Datum para América Televisión, reveló que su aprobación pasó del 60% en agosto a un 42% en septiembre, mientras que su desaprobación escaló del 24% al 44%. En paralelo, un segundo sondeo elaborado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) expuso cifras aún más desfavorables para la jefa de Estado, ubicando su nivel de aceptación en un 37% y su rechazo en el 49%.

El rápido deterioro de la imagen de Fujimori -quien llegó al poder el pasado 28 de julio tras imponerse por un estrecho margen al candidato de izquierda Roberto Sánchez- coincide con una percepción mayoritaria de estancamiento: de acuerdo con los datos recopilados por el IEP, el 52% de los peruanos considera que su administración representa “más de lo mismo”, frente a un 33% que la percibe como un cambio real.

Asimismo, el estudio evidenció serias dudas sobre su capacidad de liderazgo: un 47% de los encuestados afirmó que la heredera política del expresidente Alberto Fujimori está “poco o nada preparada” para gobernar.

 

Promesas de campaña

La mandataria, quien alcanzó la máxima investidura en su cuarto intento electoral, centró sus primeras semanas de gestión en coordinar trabajos de prevención de infraestructura frente a las amenazas climáticas del fenómeno de El Niño. Sin embargo, el principal foco de tensión política se desató en el Parlamento, ya que Fujimori presentó pedidos formales de facultades legislativas excepcionales en materia de seguridad y economía, iniciativas destinadas a cumplir su promesa de combatir el crimen organizado, pero que generaron una fuerte resistencia en los sectores opositores del Congreso.

Este complejo escenario se inscribe en un proceso de profunda fragilidad institucional. Perú arrastra una crisis prolongada que se traduce en la cifra de nueve presidentes en los últimos diez años, un ciclo marcado por destituciones, renuncias y una fragmentación partidaria extrema.