El estrecho es la puerta de entrada y salida del mar Rojo
Hutíes controlan el Bab el-Mandeb
La ofensiva en Yemen pone bajo presión el tránsito de barcos entre Asia, Europa y el Mediterráneo.?El avance deja a los rebeldes en posición del control marítimo allíLos hutíes, el movimiento armado que controla buena parte del oeste de Yemen y mantiene una alianza estratégica con Irán, dieron un nuevo salto en su ofensiva sobre la costa del mar Rojo y consolidaron posiciones alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los puntos más sensibles del comercio marítimo mundial.
En los últimos días, las fuerzas hutíes tomaron la ciudad portuaria de Moca y avanzaron sobre otras posiciones costeras, mientras sus combatientes desembarcaron en la isla de Mayun –también conocida como Perim–, ubicada en el centro del estrecho. El avance dejó a los rebeldes en una posición privilegiada para controlar o amenazar el tránsito marítimo por esa vía.
Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el Golfo de Adén y constituye la puerta de entrada hacia el canal de Suez. Por allí circulan enormes cantidades de mercancías y energía entre Asia y Europa. Por eso, cualquier interrupción obliga a los barcos a buscar rutas mucho más largas alrededor de África, con un fuerte impacto sobre los costos de transporte, los seguros y, eventualmente, los precios de los combustibles.
Yemen, otro polvorín
El avance hutí llega, además, en un momento especialmente delicado. El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, ya se encuentra bajo una fuerte presión como consecuencia de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Bab el-Mandeb aparece así como el segundo gran cuello de botella marítimo de la región y ofrece a Teherán y sus aliados una nueva herramienta de presión sobre el comercio internacional.
La ofensiva también reavivó el enfrentamiento con Arabia Saudita. Las fuerzas saudíes lanzaron ataques contra posiciones hutíes, mientras el movimiento yemení reivindicó nuevos ataques con drones y misiles contra objetivos saudíes. El conflicto había permanecido relativamente contenido desde la tregua de 2022, pero la nueva ofensiva amenaza con convertir nuevamente a Yemen en uno de los principales escenarios de la guerra regional.
El presidente estadounidense Donald Trump, por ahora, evitó ordenar una nueva intervención militar directa contra los hutíes. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, había pedido a Washington que atacara al grupo, pero la Casa Blanca decidió no intervenir de inmediato.
El problema excede ampliamente las fronteras de Yemen. La posibilidad de que los hutíes puedan cerrar o dificultar seriamente el paso por Bab el-Mandeb genera preocupación en los mercados energéticos y marítimos. El petróleo ya superó los 100 dólares por barril en medio de la creciente incertidumbre sobre las rutas de abastecimiento.
