En Asia Central
India y China disputan la guerra fría de la fe
Millones de personas comenzaron a prestarle atención a una situación que no es nueva, pero que ha abierto una situación tensa con base en la religión: el budismo y las inversiones supermillonarias para captar las creenciasChina e India están enfrentadas por una nueva guerra fría: la de la fe sobre el futuro del budismo en el cumpleaños del Dalai Lama (foto), para lo cual han inyectado millones de reliquias y templos ante la inminente batalla por su sucesión.
Precisamente, el líder religioso cumple hoy 91 años de vida.
Xi Jinping y Modi
Xi Jinping dijo estar dispuesto a mantener comunicación estrecha con Merenda Modi (ambos, en la imagen oficial del encuentro).
De todas maneras, entre bambalinas continúa la tensión ancestral que acecha sobre la armonía del budismo.
La religión es el problema y se plantea una influencia blanda en Asia Central, donde se están inyectando millones de dólares en santuarios y reliquias para controlar la inminente sucesión del líder espiritual, el Dalai Lama, quien hoy cumple 91 años.
Alta tensión
Los casi 100 años del líder espiritual han propiciado un tablero geopolítico de alta tensión.
Silenciosa, pero feroz, se ha profundizado una competencia para cooptar el budismo como herramienta diplomática y poder blando en todas las regiones de Asia.
Allí se encuentra Lumbini (punto religioso que concentra a casi un millón de peregrinos para cooptar), que está llamado a ser objeto de rediseño multimillonario.
El temor: una fractura de fe
El actual budismo tibetano cuenta con 500 millones de seguidores y el temor de Occidente y Nueva Delhi es que, tras la muerte de Dalai Lama, Pekín imponga un líder comunista, lo cual provocaría una fractura religiosa.
Así, Pekín es un Estado ateo con inversiones de grandes fortunas en templos, universidades y emblemas de “diplomacia religiosa” por un monto aproximado de 2.000 millones de dólares, que comprendería la construcción de grandes complejos hoteleros, centros de investigación y una propia red de energía hidroeléctrica con ensambles de drones.
“Sanización”
Por todo ello surgió un nuevo concepto: “sanización”.
Es decir, se trata de un proceso de asimilación lingüística, social y cultural de las personas e instituciones extranjeras o minoritarias a la cultura y a los estándares chinos.
De esta manera, China busca consolidar la legitimidad sobre el Tibet con una frontera militar estratégica cuyo PIB per cápita supera los 11 mil dólares.
