Brasil y sus acuerdos económicos

China pisa fuerte en América Latina

Los fuertes aranceles que aplica la administración Trump a productos del país hermano son aprovechados por el gigante asiático y por el mismo “perjudicado”
domingo, 26 de julio de 2026 · 08:30

En una fábrica de automóviles en las afueras de São Paulo, el presidente de Brasil y altos directivos inmobiliarios chinos levantaban las manos en señal de triunfo. Era agosto de 2025 y el gigante chino Great Wall Motors acababa de inaugurar su primera planta en el país latinoamericano. Solo dos semanas antes, a miles de kilómetros, en Washington, Donald Trump había firmado un arancel del 50% contra las exportaciones brasileñas.

Desde hace más de una década, Pekín avanza con paciencia en América Latina, tejiendo fuertes alianzas con Brasil. Ha financiado puertos como el Paranaguá y el Açu, y le compra materias primas como la soja, minerales de hierro y crudo.

Washington, en cambio, bajo la administración de Trump optó por la presión y el ultimátum: el arancel de julio de 2025 fue un castigo directo por el juicio contra Jair Bolsonaro, aliado del presidente del Norte, que este calificó el proceso de “caza de brujas”.

El arancel (¡del 25%!) que entró en vigor el miércoles es, en ese sentido, un segundo intento más moderado en el número, pero con la misma lógica de fondo: usar el comercio como herramienta de presión política, esta vez, para golpear a Lula da Silva de cara a las elecciones generales de octubre por “no negociar de buena fe” con Estados Unidos.

Solamente se salvan productos como el café, la carne, las naranjas y ciertos insumos energéticos y aeroespaciales, demasiado importantes para la economía estadounidense como para encarecerlos.

 

¿Un búmeran?

Pero ¿puede el plan de Trump para aislar a Brasil jugar finalmente en contra de los propios Estados Unidos?

“Como ciudadanos, no sentimos el impacto del arancelazo del año pasado en el bolsillo, porque teníamos las relaciones con China como respaldo”, declaró a La Vanguardia Isadora Brizola, precandidata a diputada estatal por el Partido Democrático Laborista. Para ella, la relación comercial con el gigante asiático es ante todo práctica, defendiendo que China también impone aranceles a Brasil, “cuando hay excedente de cuota por ejemplo”, mientras que los nuevos aranceles de Estados Unidos “son un castigo político para inflamar una disputa electoral”, añade la politóloga.

A Brasil le basta con ofertas de contratos que no dependen del humor de un presidente. Así  se refirió a la misma cuestión Tulio Cariello, director del Consejo Empresarial Brasil-China, quien lleva más de diez años estudiando las relaciones bilaterales entre ambos países. Según el experto, los brasileños “no están favoreciendo a China sobre Estados Unidos por motivos políticos, sino por lo que China le ofrece a Brasil: un mercado consumidor enorme al que Brasil puede vender”.