León XIV bendijo la Sagrada Familia y lanzó duras críticas a los que justifican la guerra
El Papa León XIV encabezó ayer una jornada histórica en Barcelona al visitar la Basílica de la Sagrada Familia. El motivo principal fue la celebración de una misa solemne por el centenario del fallecimiento del arquitecto Antoni Gaudí y la esperada inauguración de la Torre de Jesucristo.
Con la bendición de esta nueva estructura, que alcanza los 172,5 metros de altura, la Basílica se consagra oficialmente como la iglesia más alta del mundo. Ante miles de fieles y con la presencia de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, el Papa definió al monumento no solo como un hito arquitectónico, sino como un “signo de unidad y de concordia”.
Durante su discurso, León XIV destacó que la obra de Gaudí es un recordatorio de que la vida cristiana es un camino constante, describiendo a la basílica como una “obra en construcción” que refleja el proyecto de Dios.
Más allá de la celebración religiosa, la visita estuvo marcada por un fuerte contenido político y humanitario. En su homilía, el Pontífice cuestionó severamente a quienes profesan la fe, pero avalan la violencia. “No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente”, sentenció.
Estas declaraciones se interpretan como una crítica velada al Gobierno de Donald Trump. La tensión entre el Vaticano y la Casa Blanca escaló durante el mes de abril, luego de que el presidente estadounidense calificara al Papa como “débil” y “terrible para la política exterior”.
León XIV aprovechó el escenario para rechazar nuevamente la teoría de la “guerra justa”, un concepto que Washington invocó en el marco del conflicto con Irán, e insistió en que dicha teoría suele usarse para “justificar cualquier conflicto”.
