Bolivia - Siguen las manifestaciones en La Paz y ciudades aledañas
No decretarán el estado de sitio
El presidente boliviano informó que no decretará el estado de excepción y confía en contener las protestasEl Gobierno de Bolivia descartó ayer decretar el estado de excepción (estado de sitio) pese a la escalada de violencia registrada en La Paz y optó por reforzar el despliegue militar y policial para contener nuevas protestas, restablecer el orden público y capturar a los responsables de los disturbios.
La decisión fue asumida luego de una reunión de evaluación entre autoridades del Ejecutivo, mandos de la Policía y las Fuerzas Armadas, tras una de las jornadas más convulsas que enfrenta el país desde el inicio de las protestas contra el presidente Rodrigo Paz Pereira, cuya renuncia es exigida por sectores sindicales, campesinos y grupos vinculados al exmandatario Evo Morales.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, aseguró que el Ejecutivo aplicará “duras y estrictas” medidas contra quienes protagonizaron saqueos, ataques a bienes públicos y privados, agresiones a civiles y enfrentamientos con la Policía en el centro paceño, pero descartó recurrir a mecanismos extraordinarios contemplados en la Constitución Política del Estado.
“No hay posibilidad de un estado de excepción. No lo vamos a dictar”, afirmó Oviedo, quien atribuyó los hechos de violencia a grupos movilizados provenientes del Chapare en el departamento central de Cochabamba.
Las protestas del lunes derivaron en incendios de vehículos policiales, destrozos en oficinas públicas y comercios, además de agresiones a transeúntes y agentes de la Policía.
Según datos oficiales, más de 100 personas fueron detenidas durante los operativos posteriores a los disturbios. La Policía informó además sobre arrestos de manifestantes que portaban elevadas sumas de dinero en efectivo, en medio de investigaciones sobre el financiamiento de las protestas.
Sectores empresariales, de turismo y organizaciones cívicas de Santa Cruz presionan al Ejecutivo para soportar las medidas de control e incluso exigirán aplicar el estado de excepción, el Gobierno insiste en evitar una respuesta que pueda escalar aún más el conflicto.
