Un informe del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán y Amnistía Internacional
Perú: 45 mil desapariciones en poco más de dos años
?Aunque el presupuesto general creció un 17,2%, los fondos destinados a bienes y servicios operativos sufrieron un recorte del 81%Perú enfrenta una crisis humanitaria creciente, con más de 45.000 denuncias por desaparición registradas entre enero de 2023 y mayo de 2025.
El estudio presentado por el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán y Amnistía Internacional Perú destaca que la violencia de género es el eje central de esta tragedia: las mujeres representan la mayoría de los casos y, dentro de este grupo, las adolescentes de entre 12 y 17 años son las principales víctimas.
Asimismo, la efectividad del Estado es alarmante, ya que solo el 52% de las personas reportadas logran ser ubicadas. Este bajo índice de éxito deja a casi la mitad de las familias en una incertidumbre permanente, enfrentando un sistema que, según el informe, “carece de la capacidad de respuesta” necesaria para actuar con la urgencia que estos casos demandan.
Paradoja presupuestal
El análisis revela una gestión ineficiente de los recursos públicos, ya que, aunque el presupuesto general creció un 17,2%, los fondos destinados a bienes y servicios operativos -fundamentales para el trabajo de campo- fueron recortados drásticamente en un 81%. Esta deficiencia se traduce en limitaciones críticas: patrulleros sin combustible, falta de tecnología de geolocalización y escasez de kits forenses.
Liz Meléndez, directora de Flora Tristán, criticó la prioridad del gasto estatal, señalando la contradicción de invertir en equipamiento militar de alto costo mientras las unidades de búsqueda carecen de herramientas básicas.
Asimismo, se advirtió que la ausencia de un clasificador presupuestal específico impide fiscalizar con transparencia cuánto dinero se invierte realmente en localizar a las víctimas.
Estructura de impunidad y prevención
A las trabas económicas se suman las barreras estructurales y culturales. En este sentido, el informe denuncia que muchos agentes policiales aún minimizan las denuncias bajo prejuicios machistas como “la víctima se fue por voluntad propia”.
Esta falta de resultados concretos causa desconfianza en las familias, lo que en algunos casos deriva en la no denuncia de desapariciones, generando, según el informe, un subregistro que podría estar ocultando una dimensión aún mayor del problema.
Ante este panorama, las organizaciones han relanzado la campaña “Búscalas”, que ofrece guías de acción inmediata y protocolos para las familias.
