Liderazgo internacional

Dos argentinos en carrera por la Secretaría General de la ONU

Rafael Grossi y Virginia Gamba aparecen entre los nombres que suenan para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas, en un escenario internacional atravesado por conflictos y tensiones diplomáticas
martes, 10 de febrero de 2026 · 08:30

Argentina se encuentra en un momento inédito en su historia diplomática: dos ciudadanos nacionales aspiran convertirse en Secretario General de las Naciones Unidas, un cargo que lidera actualmente el portugués António Guterres y cuya sucesión se definirá en 2026.

Las candidaturas de Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y Virginia Gamba, extitular de lucha contra el uso de los niños en las guerras, han generado atención tanto en la arena internacional como en el ámbito político de la región. De acuerdo con el análisis del periodista Gabriel Michi en Newsweek, los dos postulantes argentinos muestran recorridos diferenciados en Naciones Unidas. Mientras Grossi cuenta con experiencia en la gestión de las tensiones nucleares internacionales de los últimos años y con el apoyo formal del Ejecutivo nacional, Gamba desarrolló una carrera técnica enfocada en desarme y protección infantil, con respaldos provenientes de distintos países y organizaciones miembros.

Virginia Gamba

Un momento crítico

Ambos candidatos coinciden en que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) atraviesa un momento crítico y sostienen la necesidad de recuperar su legitimidad y su capacidad de incidencia internacional. En ese sentido, Grossi afirmó que “se necesita un secretario general que se ponga las botas y vaya donde existe el problema, que cruce la línea del frente aunque haya una guerra”, y remarcó que esa presencia es clave porque “esa credibilidad es la credibilidad inspiradora, que es la que, al fin y al cabo, justifica éticamente a todo el liderazgo”.

En el plano político, ambos aspirantes aparecen favorecidos por un criterio geográfico que suele influir en la elección del secretario general, ante la expectativa de que América Latina vuelva a encabezar el organismo. Hasta el momento, el único latinoamericano que ocupó ese cargo fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien ejerció dos mandatos entre 1982 y 1991. A su vez, distintos analistas señalan que también existe consenso en torno a la posibilidad de que, por primera vez, una mujer asuma la conducción de la ONU, un escenario que podría beneficiar a la candidatura de Virginia Gamba.

Tanto Grossi como Gamba plantean que el organismo debe recuperar un rol central en la prevención y resolución de conflictos armados, en un contexto global atravesado por más de 60 guerras activas. En esa línea, Gamba advirtió sobre un cambio de paradigma en las relaciones internacionales: “En los últimos 30 años había una tendencia donde primaba la idea de que la resolución de los conflictos tendría que ser pacífica y con diálogo”, recordó, al tiempo que señaló que esa lógica se ha visto desplazada por “la falta de confianza, de credibilidad y mucha ignorancia sobre las Naciones Unidas y qué puede hacer”.

La diplomática subrayó además la necesidad de reconstruir el espacio de diálogo multilateral y de revalorizar las salidas no militares a los conflictos. “Hay que volver a ganar ese espacio de diálogo, a poner en valor la búsqueda de soluciones no militares”, afirmó, en un escenario en el que, según señaló, la industria armamentística moviliza “trillones de dólares” y la militarización se vuelve predominante. “Naciones Unidas tiene que ser el lugar donde eso pase”, concluyó.

 

Los demás aspirantes

La carrera hacia la Secretaría General incluye además otros nombres de alto perfil internacional que han sido mencionados como posibles competidores. Entre ellos figura Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y Rebeca Grynspan, expresidenta de Costa Rica; así como figuras señaladas en diplomacia global como María Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General de la ONU, y líderes regionales como Mia Mottley de Barbados y Alicia Bárcena de México.  Según una encuesta de la agencia internacional PassBlue, realizada en ámbitos diplomáticos antes de la oficialización de las candidaturas, Bachelet lideraba las preferencias con el 29,1% de apoyo, mientras que Virginia Gamba se ubicaba en el quinto lugar (6,9%) y Rafael Grossi en el octavo (4,7%).