Volverán a medirse el próximo 25 de octubre
Bolsonaro y Lula, a segunda vuelta
El senador del Partido Liberal obtuvo el 47,31% de los votos frente al 44,83% del actual mandatario, revirtiendo la tendencia de las encuestasEl senador Flávio Bolsonaro alteró las proyecciones de los sondeos y se impuso sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil desarrolladas ayer.
Con el 98,36% de las mesas escrutadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE), el candidato del Partido Liberal (PL) obtuvo el 47,31% de los sufragios (más de 55,5 millones de papeletas) frente al 44,83% obtenido por el líder del Partido de los Trabajadores (PT). Al no haber superado ninguno el 50% de los votos válidos necesarios para adjudicarse la jefatura del Estado de manera directa, ambos dirigentes se medirán en una segunda vuelta electoral programada para el próximo 25 de octubre.
El postulante derechista de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, lideró el recuento global durante gran parte de la jornada y rozó el triunfo en primera vuelta, perdiendo impulso únicamente en el tramo final con el ingreso de los datos del noreste brasileño, principal bastión electoral del oficialismo. Asimismo, el caudal de votos de Lula quedó por debajo de su rendimiento de 2022, cuando había alcanzado un 48,4%.
Los restantes 10 aspirantes quedaron fuera de la contienda, ubicándose rezagados el psiquiatra Augusto Cury (2,90%), el activista Renan Santos (2,26%), el exgobernador Ronaldo Caiado (2,20%) y el exgobernador Romeu Zema (0,28%).
La victoria de Bolsonaro consolida un giro político hacia posiciones de centroderecha y derecha en América Latina, sumándose a los triunfos previos de José Antonio Kast en Chile, Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia, Nasry Asfura en Honduras, Abelardo De La Espriella en Colombia, Keiko Fujimori en Perú y Laura Fernández en Costa Rica.
Tras conocerse las planillas oficiales, el presidente argentino Javier Milei recurrió a sus redes para celebrar el desempeño de la oposición: “La Libertad Avanza en Brasil. Felicitaciones, querido amigo Flávio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula”.
Dos modelos antagónicos
Las plataformas políticas de cara al balotaje exponen visiones de país contrapuestas en materia fiscal y de asistencia social. Mientras el programa de Lula promueve la progresividad tributaria para que los sectores de mayores ingresos paguen más impuestos, la continuidad del plan de asistencia Bolsa Familia que alcanza a 20 millones de familias, la reducción de la jornada laboral y la eliminación de la escala laboral 6x1 sin recortes salariales, Bolsonaro plantea una reducción de la estructura estatal, un ajuste del gasto público con un nuevo límite de crecimiento y una agenda de privatizaciones para disminuir el tamaño del Estado central, en sintonía con las políticas implementadas en la Argentina por la administración de Milei.
El contraste también se evidencia en el abordaje del crimen organizado. Lula defiende el fortalecimiento del Sistema Único de Seguridad Pública con una partida de 10.000 millones de reales (unos 1.900 millones de dólares) en financiamiento reembolsable del Fondo Nacional de Inversión en Infraestructura Social para mejorar equipamientos en los estados, priorizando la inteligencia financiera, el rastreo de armas y la prevención social con obras de urbanización en barrios populares.
En la vereda opuesta, la plataforma de Bolsonaro busca declarar al Primeiro Comando da Capital (PCC), al Comando Vermelho y a las milicias urbanas como organizaciones narcoterroristas, procediendo al bloqueo inmediato de sus activos. El candidato promete reforzar las fronteras con sistemas de reconocimiento facial y construir cinco cárceles federales de máxima seguridad inspiradas en el modelo aplicado en El Salvador, proyectando habilitar 500.000 nuevas plazas penitenciarias en cuatro años, reducir la edad de imputabilidad penal y endurecer los regímenes de cumplimiento efectivo de las condenas para delitos graves.
Finalmente, el resultado del 25 de octubre redefinirá el posicionamiento de Brasil ante las potencias globales, el Mercosur y el bloque de los BRICS. Mientras que la gestión de Lula priorizó el multilateralismo y la autonomía frente a las grandes potencias –un rumbo tensionado luego de que el gobierno estadounidense de Donald Trump impusiera aranceles de hasta el 50 % a productos brasileños en 2025–, un eventual gobierno del Partido Liberal alteraría las prioridades estratégicas de Brasilia con Washington y Buenos Aires, si bien los analistas coinciden en que los vínculos comerciales estructurales con China exceden las fronteras de una sola administración.
