En el corto plazo
Embajadas de Europa y América Latina activaron planes para evacuar Cuba
Con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero como detonante, Estados Unidos desató una ola de presión sobre el Gobierno cubano. De esta manera, el temor a una posible intervención militar norteamericana y el colapso energético impulsaron a diplomáticos y empresas a tomar medidas.
Uno de los casos es el de Unilever, la multinacional británica que ya evacuó a las familias de sus empleados extranjeros en Cuba. Según fuentes cercanas a la compañía, la decisión refleja “el nivel de preocupación que atraviesa a las grandes corporaciones con operaciones en la isla”.
Asimismo, varias embajadas actualizaron sus listados de ciudadanos residentes, llamando uno por uno para verificar datos y asegurarse de que todos estén localizables. Algunas incluso se abastecieron de víveres, agua y combustibles para soportar cortes prolongados de servicios básicos.
En el sector privado, las filiales de empresas internacionales admitieron que la incertidumbre las llevó a replantear su actividad en Cuba. Esto, motivado por el temor a una intervención militar estadounidense, aunque sea limitada, y el deterioro económico, con apagones y escasez de combustibles.
La crisis energética
Tras la captura de Maduro, Washington forzó el cierre del suministro venezolano y lanzó advertencias directas a Cuba.
Según la consultora Kpler, citada por Financial Times, el país caribeño solo tiene reservas de petróleo para 15 o 20 días, ya que, en lo que va de 2026, la isla recibió apenas 84.900 barriles de crudo, gracias a una única entrega mexicana el 9 de enero. De esta manera, el promedio diario cayó a poco más de 3 mil barriles, muy lejos de los 37 mil que llegaban en 2025.
Por otro lado, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a los países que vendan o entreguen petróleo a Cuba. El objetivo, según la Casa Blanca, es proteger los intereses estratégicos de Washington frente a lo que Trump calificó como “acciones malignas” de La Habana.
Esta semana, el mandatario aseguró que “Cuba está a punto de caer” y sugirió que “lo único que falta es entrar y destruir el lugar”.
