Globos de Oro
Una voz contra la dictadura brasileña
El doble premio al filme “El agente secreto” puso de relieve el gran momento del cine del país vecino. El destacado Wagner Moura fue distinguido como el Mejor Actor en una Película Dramática. Además, fue elegida como Mejor Película en Lengua ExtranjeraEl cine brasileño brilló en la ceremonia de la 83° edición de los Globos de Oro que concluyó el pasado domingo, gracias al triunfo doble de “El agente secreto”, la película que se llevó a dos de los tres premios a los que estaba nominada. La ceremonia se realizó en el Beverly Hilton de la ciudad de Los Ángeles.
El filme brasileño se llevó los rubros Mejor Película en Lengua Extranjera (que recayó en el director Kleber Mendonça Filho) y Mejor Actor en una Película Dramática (correspondiente a Wagner Moura). Solo quedó relegada en la categoría de Mejor Película Dramática.
Mendonça Filho, en la sala de prensa, recordó que, hace una década, su propio país dio “un duro giro a la extrema derecha que, por fortuna, ya es parte del pasado, porque ese presidente [Jair Bolsonaro], que fue extremadamente irresponsable en la manera en que nos manejó, está incluso ahora en la cárcel”.
“Creo que el cine puede ser una manera de manifestar nuestras quejas sobre la sociedad”, agregó. “Particularmente, con respecto a lo que pasa ahora, yo me dirigiría a los cineastas estadounidenses que están empezando, porque actualmente hay mucha tecnología que facilita el trabajo, y les corresponde a ellos dar a conocer lo que sienten ante los sucesos actuales”.
Posteriormente, se subió a recibir su estatuilla el actor brasileño Wagner Moura, conocido internacionalmente por su papel de Pablo Escobar en la serie “Narcos”, que se destacó al convertirse en el primer actor brasileño en recibir el galardón a Mejor Actor de Drama por su interpretación en “El agente secreto”.
En “El agente secreto”, del cineasta Kleber Mendonça Filho, está ambientada en Brasil en 1977 bajo régimen militar; Moura interpreta a un experto en tecnología y disidente político que intenta huir de la persecución y resistirse a un régimen autoritario y engañoso.
En mayo pasado, la actuación de Moura ya había sido reconocida en el Festival de Cannes, donde él ganó el premio a Mejor Actor, mientras que Mendonça Filho se llevó el galardón a Mejor Director.
Más allá de su triunfo personal, Moura utilizó su discurso para recordar una de las sombras más persistentes de Brasil: la dictadura militar que asoló al país durante décadas.
“La dictadura sigue siendo una herida abierta en nuestra vida diaria”, señaló Moura con una contundencia que resonó profundamente en la sala de ganadores. Su comentario resalta la necesidad de seguir recordando y representando estos periodos oscuros a través del cine y otras formas de arte.
“Pasó hace apenas 50 años, y recientemente, de 2018 a 2022, tuvimos un presidente de extrema derecha en Brasil, un fascista que es la encarnación física de los ecos de la dictadura”, añadió, refiriéndose al exmandatario Jair Bolsonaro, quien ha sido blanco de muchas críticas por su retórica divisiva y políticas autoritarias.
La importancia del trabajo cinematográfico sobre la dictadura no solo radica en recordar los eventos pasados, sino en reflexionar sobre su impacto en la sociedad contemporánea. Moura enfatizó que “la dictadura sigue muy presente en la vida cotidiana brasileña”, sugiriendo que el legado de la represión, la censura y las violaciones de derechos humanos todavía afectan al pueblo brasileño. Por eso, llamó a los cineastas a continuar creando obras que exploren esta parte de la historia, instando a las nuevas generaciones a no olvidar y a aprender de los errores del pasado.
La relevancia de sus palabras fue aún más palpable en el contexto de una ceremonia que estuvo marcada por comentarios políticos y sociales, evidenciando la intersección entre el arte y activismo. Moura, junto a otras figuras de la industria, se convirtió en un portavoz de una generación que demanda responsabilidad y un cambio significativo en la narrativa que rodea la historia reciente de Brasil.
