Conmoción en Colombia por el crimen político

Murió el senador Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado en junio pasado

Uribe Turbay era un político que aspiraba a la Presidencia de Colombia y su muerte enluta al país y a una familia marcada por la tragedia
martes, 12 de agosto de 2025 · 08:30

Murió ayer el senador y precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay (foto), informó su esposa a través de una publicación en su cuenta de Instagram.

“Siempre serás el amor de mi vida. Gracias por una vida llena de amor, gracias por ser un papá para las niñas, el mejor papá para Alejandro”, dijo María Claudia Tarazona en la publicación. “Pido a Dios me muestre el camino para aprender a vivir sin ti”, añadió.

 

El atentado

Uribe, de 39 años, sufrió un atentado con arma de fuego el 7 de junio pasado durante un acto político en Bogotá y luchaba por su vida desde entonces en una clínica privada de la capital colombiana. Fue cercano al expresidente Álvaro Uribe Vélez y fuerte crítico del Gobierno del actual mandatario Gustavo Petro. Por el ataque, las autoridades han detenido a seis personas, entre ellas un menor de edad, quien presuntamente es el autor material del atentado, según la Fiscalía.

La Fundación Santa Fe de Bogotá, donde Uribe estaba internado en la unidad de cuidados intensivos, dijo en un comunicado que el senador murió a la 1.56 del lunes (hora de ese país) y envió un mensaje de solidaridad a la familia.

 

Reacciones

Las reacciones de líderes internacionales tras la muerte de Uribe Turbay se multiplicaron. Algunas de ellas fueron las siguientes:

Francia Márquez Mina, vicepresidenta de Colombia, expresó que “lamenta profundamente el fallecimiento del senador Miguel Uribe Turbay.

Expresamos nuestras más sinceras condolencias y toda nuestra solidaridad a su familia, amigos y seres queridos en este difícil momento”.

Iván Duque, exmandatario colombiano, manifestó: “Hoy es un día triste para el país. La violencia no puede seguir marcando nuestro destino. La democracia no se construye con balas ni con sangre, se construye con respeto, con diálogo y reconociendo nuestras diferencias, sin importar la posición política”.

De igual manera, quien fuera jefe de Estado colombiano, Juan Manuel Santos, expresó: “El terrorismo nos arrebató a una promesa de Colombia y a un líder íntegro y transparente. El mejor homenaje que podemos hacer los colombianos a este gran ser humano es honrar su legado, con la unidad de propósito y patriotismo pleno. Colombia llora, pero no se rendirá ante los criminales que apagaron la vida de un joven admirable”.

Otro expresidente del país andino, Álvaro Uribe, expuso; “Lamentamos profundamente la triste muerte de Miguel Uribe, producto de tan execrable atentado, y nos solidarizamos de corazón con su familia, que tanto ha sufrido. Hacemos de nuevo un llamado a la reconciliación de los espíritus, al desarme de la palabra y al respeto por la vida. En estos momentos tan difíciles para el país es muy importante mantener la calma, la prudencia y la moderación.

El mal todo lo destruye, mataron la esperanza. Que la lucha de Miguel sea luz que ilumine el camino correcto de Colombia”.

Por su parte, Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, dijo: “Estados Unidos se solidariza con su familia y el pueblo colombiano, tanto en su duelo como exigiendo justicia para los responsables”.

Así también, la fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, dijo que lamenta profundamente el fallecimiento del precandidato presidencial y expresó sentidas condolencias a sus familiares, allegados y seguidores. Desde la tarde del sábado 7 de junio de 2025, la Fiscalía General de la Nación ha desplegado todas sus capacidades humanas, técnicas y científicas para avanzar y consolidar la investigación.

El autor material y quienes participaron en la preparación y planificación del magnicidio contra el Miguel Uribe ya responden ante la Justicia. Continúa el compromiso de identificar y judicializar a los determinadores de este crimen, tarea en la que no se descarta ninguna hipótesis. Trabajamos sin descanso con ese objetivo, en cumplimiento de nuestro deber institucional. Por otro lado, la Cancillería de Panamá comunicó: “En este momento de dolor, el Gobierno panameño se une en solidaridad y respeto, reconociendo la trayectoria y el compromiso de Miguel Uribe Turbay con su país.

Asimismo, condena enérgicamente todo acto de violencia, venga de donde venga, y reafirma la necesidad de preservar el diálogo, la tolerancia y el respeto como pilares fundamentales de la vida política y democrática”.

De igual manera, la Cancillería de Perú lamentó el fallecimiento del senador de la República de Colombia, Miguel Uribe Turbay, a consecuencia del atentado que sufrió el pasado 7 de junio, y hace llegar sus condolencias a sus familiares, amigos y correligionarios.

También Perú reiteró su más firme condena a todo acto de violencia o intimidación política que atente contra el derecho del libre ejercicio de participación en democracia y el respeto al Estado de derecho en la región.

A todas estas expresiones se sumaron las del Senado de Colombia, de la Cámara de Representantes de ese país, del expresidente Guillermo Lasso e, incluso, de la líder opositora venezolana María Corina Machado.

 

Los ataques y muertes violentas de candidatos marcan la historia

A Miguel Uribe Turbay le dispararon en un parque de Bogotá, en pleno evento de campaña. Dos meses después (exactamente ayer) murió por ese atentado. De inmediato, los colombianos con edad para recordarlo evocaron las imágenes del asesinato de Luis Carlos Galán, el candidato a la Presidencia que fue baleado en una plaza de Soacha, en el sur de Bogotá, en 1989. Fue quizás el primer crimen notorio del que hubo registro audiovisual. Ahora, los videos de los disparos contra Uribe Turbay se suman a esa memoria funesta.

También vino a la memoria el sino trágico de la familia Turbay: la madre del joven senador, la periodista Diana Turbay, fue secuestrada por narcotraficantes y murió durante una operación de rescate en 1991.

El atentado contra un aspirante a la Presidencia hizo que el país recordara un pasado cercano de homicidios de figuras políticas, aunque la violencia contra líderes sociales nunca ha cesado.