Contra el gobierno populista de derecha
Multitudinaria protesta en Hungría
Una protesta masiva realizada ayer en Hungría, de alrededor de 10.000 personas, se convirtió en un acto de resistencia contra las acciones recientes del gobierno populista de derecha para restringir derechos básicos y reprimir a los medios independientes.
La protesta, la última en una reciente ola de manifestaciones antigubernamentales, se produjo días después de que un legislador del partido del primer ministro, Viktor Orbán, presentó un proyecto de ley que permitiría al Gobierno monitorear, restringir, penalizar y potencialmente prohibir medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales que considere una amenaza para la soberanía del país.
El proyecto de ley, que ha sido comparado con la ley de “agentes extranjeros” de Rusia, previsiblemente será aprobado en el Parlamento donde el partido gobernante, Fidesz, tiene una mayoría de dos tercios. Muchos de los opositores de Orbán lo ven como una de las políticas más represivas que el líder ha dirigido a sus críticos en los últimos 15 años de su mandato.
Ayer, los manifestantes llenaron la plaza junto al Parlamento, en el centro de Budapest, para denunciar el proyecto de ley, que permitiría al Gobierno incluir en una lista negra a organizaciones que reciban cualquier cantidad de apoyo financiero desde fuera de Hungría y someterlas a monitoreo intrusivo, registros, grandes multas y posibles prohibiciones de sus actividades.
El orador Jakab Tóth declaró que el proyecto de ley presentado esta semana “no es más que una amenaza, una amenaza contra la capacidad de las personas para expresar sus opiniones de manera clara y libre”.
Tóth agregó que el Gobierno tiene la responsabilidad de proteger la soberanía de los ciudadanos para ejercer la libertad de expresión y participar en la vida pública. “Si no nos pertenece a todos, si no todos somos libres, entonces la soberanía es única y exclusivamente la soberanía del Gobierno”, afirmó.
Durante años, Orbán ha implementado medidas represivas contra las ONG y los medios independientes, aprobando leyes que, según los críticos, buscan estigmatizar y obstruir a grupos que brindan protección a mujeres y minorías, ofrecen asistencia legal y de derechos humanos y exponen la corrupción oficial.
El Gobierno de Hungría ha argumentado que sus políticas sobre los derechos LGBTIQ+ son necesarias para proteger a los niños de lo que llama “demencia de género”. Pero muchos críticos creen que las medidas fueron diseñadas para generar animosidad contra las minorías sexuales y ayudar a Orbán a movilizar a su base de derecha antes de las elecciones del próximo año.
