Frente a la contienda de las finanzas

Todos hablan de recesión mundial

Mientras el presidente Donald Trump declaró ayer que está listo para imponer nuevos aranceles del 50% a China, tras los aranceles de represalia anunciados por Beijing la semana pasada, intensificando aún más la guerra comercial global que ha sacudido los mercados, se conocieron ayer nuevas posiciones de otros líderes mundiales.

Una de ellas es la vertida por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al hablar en la sede de la Comisión Europea en Bruselas el 7 de abril de 2025.

La Unión Europea está “lista para negociar” con Estados Unidos y ha ofrecido eliminar los aranceles a los productos industriales, declaró ayer Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

“Estos aranceles tienen, ante todo, un costo inmenso para los consumidores y las empresas estadounidenses, pero, al mismo tiempo, un impacto masivo en la economía mundial”, declaró la jefa del brazo ejecutivo de la Unión, quien afirmó que los aranceles, que han provocado un desplome del mercado mundial, representan un “punto de inflexión importante” para Estados Unidos.

Por su parte, el CEO de JP Morgan, Jamie Dimon, lanzó una contundente advertencia sobre la política arancelaria de Trump, porque amenaza con subir los precios, llevar a la economía global a una recesión y debilitar la posición de Estados Unidos en el mundo.

“Los aranceles recientes aumentarán la inflación y están haciendo que muchos consideren una mayor probabilidad de recesión”, advirtió Dimon.

“Si las alianzas militares y económicas del mundo occidental se fragmentaran, el propio Estados Unidos se debilitaría inevitablemente con el tiempo”, agregó.

A su vez, la banca Goldman Sachs se convirtió en el último banco de Wall Street en advertir que la guerra comercial del presidente Trump podría llevar a la economía estadounidense a una recesión perjudicial.

Mientras los mercados financieros se desplomaban, los economistas de Goldman Sachs entregaron a sus clientes un informe titulado “Countdown to Recession” (“Cuenta atrás para la recesión”), en el que rebajaban su previsión del PIB para 2025 al 0,5% y elevaban su probabilidad de recesión, a 12 meses, del 35% al 45%.

El banco de inversión citó el “fuerte endurecimiento de las condiciones financieras, los boicots de los consumidores extranjeros y un continuo aumento de la incertidumbre política que probablemente deprimirá el gasto de capital más de lo que habíamos supuesto anteriormente”.