Elecciones en Ecuador - Segunda vuelta

Noboa al frente de los cómputos superaba a la candidata correísta

El presidente Daniel Noboa tomó ventaja sobre la opositora Luisa González en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Ecuador, celebradas ayer, en la que hubo una importante participación ciudadana

Con más del 61% de los votos escrutados, cada vez se ampliaba más la diferencia a favor del candidato Daniel Noboa (foto) en el marco de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se realizaron ayer en Ecuador.

El actual mandatario y empresario ultraderechista, candidato del partido Acción Democrática Nacional,

Sumaba el 61,29% de los sufragios, con lo que superaba con relativa amplitud a la candidata correísta de Revolución Ciudadana, Luisa González.

Ayer estuvieron habilitados para votar 13.730.000 electores, proceso que fue custodiado por 56.600 policías, durante una jornada que, en algunos partes estuvo signada por lluvias intensas e inundaciones.

Asimismo, se informó que durante el domingo se realizaron 634 detenciones, se incautaron 656 armas de fuego y 190 armas blancas.

Por su parte, los observadores de la Unión Europea, dirigidos por Gabriel Mato, calificaron como “normales” los comicios.

Ayer se habilitaron 4.376 centros de votación y se dio lugar a la participación de la mujer indígena, puntualizó la titular del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamain.

 

Propuestas y situación

Durante la campaña, Noboa había requerido el apoyo de los ecuatorianos porque necesitaba más tiempo para combatir a las bandas narco y para reactivar la economía.

Mientras tanto, González pidió el voto de la gente a su programa de carácter socialista.

Durante las primeras compulsas electorales, acaecidas el 9 de febrero de este año, Noboa había ganado por 16.746 votos.

Cabe recordar que Noboa se encuentra actualmente ejerciendo la presidencia por las elecciones que ganó en 2023 para completar el mandato de su predecesor.

La situación del país andino comprende, entre sus principales problemas la crisis energética, la ola de violencia alentada por bandas aliadas a los cárteles mexicanos y a la mafia albanesa, además de contar con una economía debilitada por la pandemia y el creciente desempleo.