Una jugada muy arriesgada para la economía mundial
Trump aplica la “teoría del loco” a su política exterior
"No podemos contenerlo cuando está enojado, y tiene la mano en el botón nuclear". Ese mensaje fue el que hizo pasar a Vietnam del Norte el entonces presidente de Estados Unidos Richard Nixon con el fin de hacerle creer a su enemigo que estaba completamente loco y que sería capaz de hacer cualquier cosa si no se rendían.
A esto se lo llamó la "teoría del loco".
El actual mandatario estadounidense, Donald Trump (foto), tiene una estrategia similar, aunque en lugar del botón nuclear, una de las principales tácticas del segundo gobierno del republicano es el botón arancelario.
El magnate ya mostraba sus cartas al hablar sobre qué pasaría si el mandatario chino Xi Jinping hacía algo contra Taiwán, y si utilizaría la fuerza militar.
"No tendría que hacerlo porque él me respeta y sabe que estoy completamente loco", les respondió. "Le diría: si va a Taiwán, lamento hacerlo, pero le cobraré un arancel del 150% al 200%", advirtió.
Con la imposición a la importación de productos extranjeros como arma, Trump busca otros objetivos, como el freno a los inmigrantes indocumentados o el tráfico de fentanilo, un analgésico 50 veces más potente que la heroína que ha provocado una crisis sanitaria en el país.
Pero, a diferencia de los resultados que puede darle en política exterior, en economía es una jugada más arriesgada.
"Lo que está haciendo Trump es generar mucha incertidumbre y eso afecta el crecimiento", afirmó Javier Díaz Giménez, doctor en Economía y profesor de la Universidad de Navarra, España. "El conflicto, la tensión, siempre son antinegocios, no pronegocios", añadió.
Nuevos aranceles
Díaz Giménez señaló que, de momento, los únicos aranceles que EE.UU. puso en práctica son los de 10% a las importaciones de China, y que los otros por ahora solo han sido anuncios o amenazas.
Tras asumir el cargo el 20 de enero, Trump firmó órdenes ejecutivas para imponer un arancel del 25% a los productos mexicanos y canadienses, aunque rápidamente los dejó en suspenso por un mes luego de dialogar con los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Justin Trudeau.
Sin embargo, ayer el presidente norteamericano firmó una orden ejecutiva para imponer un arancel del 25% a todas las importaciones de acero y aluminio a partir del 12 de marzo.
En un primer momento, una amenaza aseguró que sería para todos los países, pero más tarde dijo que considerará exceptuar a Australia porque con ese país tiene superávit comercial.
Mientras tanto, el pasado jueves anunció aranceles recíprocos a todo país que se los cobre a EE.UU.
"Es justo para todos, ningún otro país puede quejarse. Todo lo que tienen que hacer es reducir su arancel o no cobrarlo", dijo a los periodistas en la Casa Blanca.
Además, agregó que los países con un sistema de IVA también pagarán aranceles en Estados Unidos, porque el sistema es "mucho más punitivo que un arancel".
Casi todos los países del mundo tienen el IVA en su sistema impositivo, y la excepción son Estados Unidos y algunos paraísos fiscales.
Estos aranceles recíprocos podrían implementarse después del 1 de abril, informó el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick.
"Hay demasiada incertidumbre, con lo cual, si estoy en el directorio de cualquier empresa en el planeta, estoy pensando: ¿esto a nosotros cómo nos afecta?", dijo Díaz Giménez.
"Ahora tienes que gestionar un mundo hiperruidoso y lleno de volatilidad, y en donde no sabes a qué atenerte, y eso te distrae de tu negocio", agregó el economista.
La "teoría del loco"
Durante su primer mandato, Trump impuso aranceles del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las importaciones de aluminio de Canadá, México y la Unión Europea.
Pero más tarde, Estados Unidos llegó a un acuerdo con Canadá y México para poner fin a esos aranceles, aunque los impuestos a las importaciones de la Unión Europea se mantuvieron vigentes hasta 2021.
Y, también durante su primer gobierno, dejó exentos de aranceles sobre el acero y el aluminio a Argentina y Brasil, países con los que se acordaron cuotas.
Además, usó la "teoría del loco" con Corea del Norte, cuando advirtió que respondería con "fuego y furia" si el país liderado por Kim Jong amenazaba a Estados Unidos.
En un artículo donde analiza los diferentes -y a veces contradictorios- mensajes de distintos altos funcionarios del gobierno de Trump sobre temas como la guerra entre Ucrania y Rusia o su propuesta sobre el futuro de Gaza, el periodista Tom Bateman, corresponsal de la BBC en el Departamento de Estado de EE.UU., dijo que la incertidumbre en la política exterior puede ser algo deliberado por parte de Trump y en consonancia con la "teoría del loco".
"Esto sugiere que ser poderoso, pero impredecible, es una forma de hacer que los aliados permanezcan cerca mientras se coacciona a los adversarios", dice Bateman.
Y agregó: "Pero como indica el nombre de esta teoría, también conlleva riesgos considerables de cometer errores de cálculo en un mundo ya violento e incierto".
"Hay un refrán que dice: 'Entre bomberos no nos pisamos la manguera'. Trump le está pisando la manguera a todo el mundo, y eso tiene mucho riesgo. Puede ser el fin del comercio con EE.UU. y que comercien solo entre todo el resto".
